La historia de la flor.

Por: S.A.G.M.

La flor está sola, sola en el jardin.

Un huracan le quebró una hojita.

Pero cuando el sol la llamó,

Ella alzó su carita.

Y charlando luego con el rocío, él le dió una sobadita.

El jardinero, con el sombrero medio chueco,

Por poco y la pisa.

Ella le reclamó con una de sus espinitas.

Pero, ¡ay! El cielo se llena de nuves.

Enfurecidas con el mar, lo despojaron de su sustancia.

Tantas veces...tantas veces...

Pero él, tan bonachon como siempre,

Las dejó ir con una ola de adios.

Ellas, defraudadas, tan empapada dejaron a la flor,

Que los pétalos comenzaron a llorar.

Lloraron toda la noche.

Las demás plantas, por el ruido, no pudieron dormir eas noche.

Luego, ¡Ved! ¡Ved! El gigante, despues de una lucha encarnizada,

Sale, herido, pero sale, victorioso de la montaña,

Que en vano se estira para taparlo.

Él, de inmediato empezó a llamar a la flor,

Susurrando su nombre en los tejados,

A traves de las ventenas y sobre toda la ciudad.

La flor estaba desconsolada, su amigo el rocío no la dejó,

Pero en el frío se volvíó cristal. Aun asi tratando de cubrirla.

El sol por fín la encontró, ya cuando estaba casi ronco de gritar

Viendo su estado, llamó a una brisilla para que le diera algo de auxilio.

La brisa, curiosa, fue luego a investigar, acariciando suavemente a la flor,

Tratando de revivirla. Pero primero se despertó el rocío,

Estaba tan debil que casi se resbaló del tallo.

La flor sintiendo cosquillitas se despertó.

¡El sol casi se acerca para besarla!

¡Estaba tan contento! Vio luego como se acercó el jardinero

Su sombrero tan ladeado.... la brisilla se puso a jugar,

Pues el jardinero tenía un libro.

Y qué mejor diversión para ella que salir y meterse en las hojas.

La flor casi se carcajea, el rocío si se rio un poco.

Pero luego la flor dió tal grito que el rocío por el susto cayó a la tierra, donde unas hormigitas le dijeron que lo necesitaban.

Pero ¿qué pasó? La flor estaba frente ala bota del jardinero

La cual tenía un botón metálico. Ella se meció y casi se quiebra ¡sus pétalos!¡ sus pétalos!

Antes tan firmes y apenas se movían cuando Brisa se acercaba. Ahora

Estaban arrugados casi secos,

su hojita, rota, estaba mucho más patetica, doblada y quebradiza.

Quería llorar mas no tenía más humedad.

El sol había tratado de advertirle, pero, ¡ah! esa bota...

La brisa dejó de jugar y fue a su lado, acarisiandole la frente.

-¿Aquí termina?- preguntó la flor, el sol no sabia

La brisa, luego de pensarlo mucho, llamó a su esposo

quien llego tan derrepente, que de la carita de la flor

calleron unas semillas

-no – dijo él sabiamente

–aquí no termina –

y con cuidado recogio las semillas y las colocó cerca del rocio

quien las acogió sin murmurar.

Iba a decir más, pero el jardinero con unas tijeras

Cortó sin dolor a la flor quien no podía estar más sorprendida

Lo último que oyó fueron las voces de Brisa y su marido

Que en vano trataron de sacarla del libro en donde el jardinero la puso.

Y todo se volvio oscuro, silencio,

El sol se cansó de esperar y se acostó otra vez.

Mañana tras mañana la buscó

Volvieron las nubes, buscando venganza y azotaron la tierra con furor

Gritando y rugiendo por las montañas,

Rondaban, buscando a la flor

Llegaron a la ciudad. Pero los hijos de Brisa y sus primos las empujaron al mar,

Quien trato de contentarlas.

El sol entonces decidio entrar al combate de nuevo.

Otra vez lo hirieron y se asomó, sangrando, por encima de la montaña.

Lentamente comenzó a sanar y como en sueños,

se dirigio al lugar donde la flor habia estado

Tal fue su asombro que casi se eclipsa,

Ahi, en el mismo sitio donde la flor se sentaba

Estaban ¡oh! ¡milagro de milagros! ¡la vida!

Estaban cuatro flores jovenes quienes platicaban entre si

El sol suavemente se presentó y ellas devolvieron el saludo

Entonces comenzaron a platicar, mirandose las caras como si se conocieran apenas

Sin embargo, con una sensacion de amigos antiguos tan conmovedora, que el sol suspiraba continuamente

Y las flores giraban y giraban siguiendo sus circulos en el cielo

Los Brisecillos no podian contener las lagrimas .

¡Con decir que hasta las nubes se enternecieron!

Esto creó tanto alboroto que el sol se ocultó un momento,

Dicen que para sonarse la nariz, no se ... ...

El hecho es que cuando salió se trajo su arco hermoso.

Las flores corearon su asombro

sin embargo el sol permaneció mudo,

mudo y con los ojos tan abiertos, que todos creyeron que iba a desmayarse.

Pero entonces todos voltearon hacia donde miraba el sol.

Las nubes arrepentidas, lloraron a gritos

Las brisas y sus parientes dansaban de gozo con todas las plantas.

Solo las floresitas no entendian nada, solo parecian hechizadas,

mirando hacia una ventana totalmente iluminada con la sonrisa del sol.

¿Quién estaba ahi?

¡La flor! ¡OH La flor!

Alli estaba, rodeada de otras compañeras, sonriendo con silenciosa majestad

Desde un estante cubierto con vidrio cristalino.

El sol se echó a reír a carcajadas, tanto que alguien vino y cerró la cortina.

¿Pero que importaba? Ella estaba alli. Viva, hermosa, delicada (¡mucho más que antes!)

La flor, aliviada del frío con las miradas de su amigo, suspiró contenta,

Contemplando con nostalgia el sombrero, mal colocado, por cierto,

Y en deshuso desde hacía un año....

Pero afuera pronto se corrió la voz, y lentamente Brisa fué

y levantando la cortina, la saludó, algo violentamente, es cierto,

pero con mucho sentimiento.

Las nubes también algo alteradas le chismearon animosamente al mar.

Quien de alegría, las invitó a bailar.

Desde entonces el sol entraba por la ventana a medio dia, y hablaba con ella como antes.

Le contaba de sus hijos, de la guerra...

Y la flor, desde su prision de cristal, agradecía a todos.

Mandaba recados a su viejo amigo el rocio.

Y se preparaba pera su nueva vida en en una casa,

Reflexionando en el viejo sombrero ladeado, inmovil en su gancho desde...

Y, bueno, la flor continuó sola, sola en el estante, pero ahora con el sol de acompañante.

S.A.G.M.