Lunes 17 de Julio de 2006

UN MUNDO VACÍO LLENO DE LA NADA

(Re-make de 'La Elegida, Ella?!')

-- Windy Wolf --

Se dirigieron hacia el este, justo donde el Sol estaba naciendo.
Esa imagen, si la hubiese alguien, no la olvidaría jamás: un laguz y una shakti dirigiéndose hacia el mismísimo Sol.


Cap. 2 Deseos p>

Hacía rato ya que los sonidos atropellados en la boca de la joven habían perdido sentido para su compañera.
Un monótono y continuo mumble mumble era el acompañante de los dos viajeros durante gran parte del viaje.

-Ya no puedo – suspiró – Ya no quiero – decidió la joven de azulada belleza a la par que dejaba caer los bultos que cargaba y se sentaba en el piso.

El crudo sol del camino extendía sus abrasadores rayos sobre el camino y los viajeros que sobre él iban. De cuando en cuando proporcionaba un poco de descanso si una osada nube se interponía en su camino.

El acompañante de la joven iba particularmente fresco, algo realmente extraño en esa situación porque, tomando en cuenta la irritante (e irritable) presencia de su compañera y los gritos con los que 'amenizó' por un rato la caminata, la mayoría ya hubiera sucumbido bajo la desesperación y las intenciones de hacerla callar. Ahorcándola sin que nadie se diera cuenta. O con el menos sofisticado método de colocarle una manzana entre en la boca.

Lo que sacó a Wolfan de sus profundos pensamientos fue la ausencia de sordo ruido que había estado haciendo su compañera.
Volteó hacia atrás, y un par de metros más allá vio que Kyria se había sentado cómodamente y comenzaba a comer.
Al darse cuenta la shakti de que Wolfan estaba viéndola, lo invitó con prontitud a que se le uniera y descansara.
El chico moreno miraba con diversión la escena; estaba demasiado acostumbrado a los caprichos de su vieja amiga como para sorprenderse y caer bajo sus encantos… o exigencias.

Llevaban cuatro días de camino y la niña ya estaba harta. Alegaba que no habían tenido un descanso decente y a cada hora esperaba que alguien le sirviera; el baño, la comida o cargar sus pertenencias.

Suspirando hondamente Wolfan se acercó a Kyria y se sentó.
- Pero princesa… apenas si vamos a la mitad del camino. Y por si fuera poco ¡se irá si nos retrasamos más!
Los ojos de Kyria se iluminaron. Estaba segura de que se refería al misterioso nombre u objeto que comenzaba con 'Ne', aquél que se le había salido cuando comenzaban el viaje.
Wolfan comenzó a asustarse al prever el torrente de preguntas que salieron disparadas de la boca de la niña…

- Vamos, dilo, dilo. Todo será mucho más fácil si me dices a qué te refieres con ese misterioso 'Ne'. Es más, ¡evitarás el bochorno si algún día se te sale! Más te vale que me lo digas ahora – Durante el interrogatorio la shakti se había puesto de pie y daba vueltas alrededor del chico.
- Ni lo intentes, nena. Sabes que no caeré en tus trampas, eh – amenazó el moreno con cara de pocos amigos a la par que desempacaba un poco de pan y frutas secas – ¿En-ten-di-do? – remarcó el joven
Un pugido de sufrimiento brotó de los labios de la casi niña. - ¡Te odio, Wolfan! ¡Mis encantos shakti-druag nunca sirven contigo! No entiendo el por qué – agregó con pequeñas lágrimas haciéndose la sufrida.
Wolfan estuvo a punto de sucumbir, pero se repuso con bastante rapidez.
- Kyria, mejor ya cállate. Luego te explico el por qué de tus fracasos conmigo – finalizó sacando la lengua en señal ¿amistosa?, ¿juguetona?
La muchacha lo fulminó con la mirada; odiaba ese halo misterioso en el que su amigo Wolfan se movía desde pequeño.
- ¿Por qué eres tan odioso, eh? ¿Por qué tanto misterio rodeando este viaje? ¿!Por qué sabes tú más cosas que yo!? – finalizó. Ambos estaban embarcados en la misma misión, y hasta el momento Wolfan era el único que sabía en qué consistía…. Pero si Kyria lo hubiera sabido… agradecería a su amigo el no haberle dicho nada. Por lo menos por el momento.


- ¿Sabes? – comenzó Wolfan después de un merecido descanso – Es hora de ponernos en marcha – la cara de Kyria se entristeció un poco - ….y mientras vamos por el camino te explicaré por qué llevamos un día y medio de retraso para encontrarnos con Nerak..

Kyria tuvo que recoger sola sus cosas porque no se movió cuando Wolfan se lo dijo. Su amigo estaba cambiando….. ¡y estaba cambiando para ella!


Un joven delgado estaba hablando solo. Tal vez había pasado demasiado tiempo en aquellos solitarios parajes y el sol ya estaba haciendo de las suyas en su embotada mente.

Suspiró.

– Sabía que no debía llegar con tanta anticipación – se reprochaba el muchacho. Había llegado a aquél desolado lugar la mañana de ese día. De no haber sido por aquél minúsculo y seco arbusto que encontró por ahí seguro ya habría muerto de insolación; en la frontera de su reino con el desierto de Svarogih no había nada. Incluso la habitualmente canción del agua parecía en aquél desértico paraje fuera de lugar. Sonaba como un triste lamento de las lejanas llanuras, como si supiera lo importante que era quedarse en esos parajes pero a la vez quisiera salir huyendo de ahí. Cosa que hacía.

Qué aburrido es esto…. No hay nada qué hacer – se removió inquieto – Ya es de noche… aún no salen las estrellas – suspiró – Me gusta imaginar que le regalo la más bella a la más hermosa de las mujeres del mundo – sonrió para sí mismo.
Sus manos estaban jugueteando distraídamente por su cabello y su ropa cuando de repente se topó con una fina cadena que colgaba de su cuello.
Vaya… me había olvidado de esto – dijo pensativamente mientras giraba el colguije entre sus manos, examinándolo como si quisiera grabárselo en su memoria más profunda.
¿Huh? ¿Qué es esto? Jamás lo había visto – Una expresión curiosa apareción en el rostro semielfo mientras acercaba el objeto a su cara – Parece como si fuera una especie de llave o algo así…

Una niebla intangible se agitó en el interior de joven. Fue tan leve y vaga que Nerak no se dio cuenta de la presencia.

Volvió a guardar el colguije entre sus ropajes, siempre teniendo en la mente el color rojo quemado, cual sangre cicatrizada, que este extraño objeto tenía.


Esperaba que pronto cerrara la taberna. ¡Ya no podía más!

Noche tras noche los parroquianos alcoholizados tenían la costumbre de empezar a acariciar la parte más redondade su cuerpo. Los más osados incluso le pellizcaban.
La posibilidad de que la mayoría de los hombres ya no ingerían tanto alcohol como antes para atreverse siquiera a echarle una mirada en sus curvo cuerpo comenzó a abrirse paso en la cabeza de Lurien.


Lurien había vivido de mesera desde pequeña. Sus padres eran guerreros, y cuando inesperadamente Amthe, la ahora madre, quedó preñada, se retiró de batallas y motines para dedicarse a su embarazo. Dentro de las guerreras lo más importante era su descendencia; heredarles sus leyendas a los hijos para que portaran con orgullo su casta.
El producto de esa noche de pasión de Amthe con el guerrero fue una niña. Nada particular, pensó la madre. Y la dejó al cuidado de una aldea en la que, según se presumía, los mejores guerreros (los padres de Lurien incluidos) evitarían a toda costa un derramamiento de sangre.
Y así la pequeñina se convirtió en la hija de la aldea completa.
Conforme fue creciendo tuvo que ganarse la vida de alguna manera. Y fue de mesera.

A lo escasos 5 años de edad, Lurien, era ya prácticamente la hija de los posaderos.
Pero no contaba con los derechos de una hija 'legítima', es decir, tenía que portarse invariablemente como una hija ejemplar… Lo que significaba que sus rabietas, deseos y dudas no tenían cabida la mayoría de las veces.


Las molestias con los parroquianos habían comenzado poco después de que el posadero cayera en cama y su esposa tomara completamente el lugar bajo su cargo.
A partir de ese momento hubo ciertos sutiles cambios: más hombres de lo habitual acudían a esa posada y parecían buscar solamente el área de mesas que Lurien atendía; la jefa de la muchacha (Lurien no podía llamarle 'madre' –no le salía-) parecía haberse descuidado totalmente de la ropa de la chica ya que lo que había comenzado como una propuesta amable ('deja ahí y descansa. Yo plancho y lavo tu ropa') se estaba tornando rápidamente en la extinción de las vestiduras de la chica.
Lurien ahora se veía forzada a vestir ropas que ya estaban destinadas a convertirse en mandiles, faldas parchadas, sábanas o calcetines porque ya no le quedaban.Se sorprendió al descubrirlo elásticas que eran las telas…. y con eso lo mucho que resaltaban las formas de su cuerpo.

Lurien jamás se había considerado bonita, de hecho su padre solía decirle que era tan fea que se quedaría ahí, ayudándoles en la posada, hasta que fuera una anciana. Pero la verdad es que el posadero sólo decía esas cosas porque temía que algún jovenzuelo atolondrado le robara a su hija.


Por fin terminó la jornada de trabajo y Lurien llegó a su cuarto deslizándose de sombra en sombra cual ladrona para evitar la carga de trabajo que seguro le dejaría la jefa por haber roto unas jarras de cerveza cuando se volteó furiosa a reclamar a un parroquianodebido alcomentario obsceno que había hecho sobre ella.

Se desvistió y contempló su cuerpo desnudo frente a unos vidrios pulidos que un artesano que trabajaba el vidrio le había regalado en agradecimiento a los padres de ella.
Lurien no se consideraba particularmente bonita ni atractiva. Ordinaria simplemente.
Su cabello color cacao caía lacio, sin gracias debajo de sus hombros; las piernas, largas y con la característica robustez de quien camina mucho cargando pesados barriles y sacos parecían demasiado blancas a sus ojos. Ni qué decir de sus senos tan pálidos, color que demostraba que nunca los había expuesto directamente al sol. ¿La boca? Demasiado pequeña para su gusto.
Para Lurien sólo había una parte que consideraba realmente bonita en ella: sus ojos. Para la mayoría de las personas hubieran pasado desapercibidos, pero ella que tan bien se conocía, había advertido los poco significativos cambios que sufrían de noche: veía mejor que el veterano arquero que cuidaba de la villa, y sin la luz del sol su vista no era identificable porque no brillaban de forma alguna ese par de orbes café profundo que habitaban en su cara.

La chica no era consciente de los suspiros, susurros y miradas lascivas que su andar y mera presencia producían en el sexo opuesto. Amén de la estrecha cintura, sus pechos con el tamaño exacto para acurrucar la cabeza desolada de un niño perdido… o de un hombre hambriento de buena compañía y el aroma floral que parecía flotar en su cabello a todas horas. Para ella las caricias y pellizcos eran una manera que tenían los hombres de burlarse o compadecerla. Lurien jamás había compartido su cama con un hombre.

Algún día, juró Lurien, usaría lo que estuviera a su alcance para salir de ese aburrido lugar.
No poseía nada. Nada que no fuera su propio cuerpo.

La idea que había sembrado hacía tanto tiempo de usar sus encantos femeninos para lograr sus propósitos comenzó a germinar y hacerse presente en sus más profundos pensamientos.


- Has llegado a tiempo. ¡Muéstramelos todos! – terminó el sueño de Nerak. Pero fue incapaz de recordarlo al despertar.

Había dormido más de la cuenta. El sol ya estaba lanzando sus inclementes rayos contra todo el que se encontrara abajo, al final de su camino.

- Un día más. Sólo uno. – prometió Nerak – Si en ese lapso no han llegado, me largo de aquí. ¡No estoy dispuesto a morir achicharrado en este desolado paraje y que nadie sepa dónde quedé!

Nerak se levantó y dirigió sus pasos a un riachuelo que caminaba con pesar entre un par de cerros rocosos. Había decidido pasar ahí todo el día. ¡Que los pequeños bicharrejos del agua se cuidaran del semielfo! No estaba dispuesto a permitir que lo perturbaran y alejaran del –relativamente- cómodo frescor de ese pequeño oasis.


- ¿!Cómo osas siquiera sugerir que YO soy la culpable de nuestro retraso!?

Wolfan ya estaba arrepintiéndose de haberle jugado esta pequeña broma a la intempestiva princesa shakti. Tal vez hubiera sido mejor platicarle todo desde el principio y dejar que decidiera por su propia voluntad.


Esa fue la noche más ardiente que jamás había pasado la joven de cabellos chocolatosos.
La más ardiente que jamás siquiera había sidoosado imaginar.


La taberna estaba atestada como de costumbre. Entre mesa y mesa Lurien había tomado nota de todos los parroquianos varones que parecíanmoldeables a sus intenciones.


Las últimas semanas había estado observando atentamente a las muchachas más guapas y atrevidas de la aldea. De hecho Lurien había tomado valor y se había acercado a platicar con sus amigas de la infancia.

-…..y entonces fue como si yo estuviera con un animal salvaje! Comenzó a desgarrar mi ropa sin piedad– platicadaexcitada la muchacha en turno – ohhhh… jamás imaginé que se sentiría tan bien…. - continuó sonrojada -Lurien, deberías probar con algún buen mozo. Yo puedo recomendarte al hijo del carpintero. ¡Pasar una noche con él! Yo sé que él muere por tí -continuó con su parloteo la bonita muchacha - Incluso he escuchado qué es lo que planea cuando estén juntos en su lecho... ¿quieres oírlo?

Lurien estaba conmocionada. ¡Jamás había imaginado que las muchachas de su edad platicaran de esas cosas así nada más! Pero siguió escuchando. Una agradable picazón se estaba extendiendo alrededor de su estómago mientras ella también iba imaginando las escenas...


La primera noche en la que Lurien compartió su lecho con un hombre ya sabía qué hacer: deliberadamente eligió una falda que tenía una abierta a un lado (para tener mayor movilidad), se puso una blusa blanca, coqueta, y se dejó un botón abierto de más (lo suficiente como para que el interesado viera la unión de sus pechos), y se contoneó como nunca antes (sus amigas de la aldea le enseñaron cómo).


Sus labios se buscaron, suavemente al principio, después con evidente pasión, para acabar en una total entrega1


La mañana siguiente Lurien se sintió como otra persona… había descubierto que la estrechez de su cintura y la calidez de su sonrisa escondían sus más oscuros sentimientos: ansiaba el poder.


Notas de la autora:

Tercer capítulo terminado. A la fecha es el capítulo que más he modificado (agregué más de la mitad del mismo), a la par que es el último en el que me basaré porque ya no hay más escritos.

Qué opinan de Lurien?

Podría haber sido mucho más explícito, pero no lo consideré necesario. (Perversa la jefa, eh?)

Amthe no tiene ningún significado especial… prometo esforzarme más en los próximos )

Cómo les caen los personajes? Kyria es una niña mimada o incomprendida? Wolfan hace mal en no explicarle nada? Nerak los esperará o se irá?

W2

1 Frase tomada de

COOK, Robin. Coma, Ec. Top emece, pp. 220

Lunes 17 de Julio de 2006