Nota extra: Tengo tres capítulos aquí porque están bien cortitos, espero alargarlos más, aprovechen el bono extra.

La Fabrica.

Por.

S.A.G.M. (la elfa)

Resumen: Andrea está decidida a saber la verdadera razón de la muerte de su novio Fernando, sin importarle meterse en la misma red a la que él se metió...


Uno

Andrea se levantó del sillón de piel y siguió a la dama, entrando a la puerta que tenía un letrero azul: Sala de entrevistas.

-Siéntese, por favor, póngase cómoda, ¿Gusta café? ¿Refresco?- le preguntó.

-Agua está bien, gracias.-respondió amablemente Andrea tratando de permanecer parada un poco más, después de la larga espera.

Ya instaladas las dos frente a frente en el escritorio, comenzaron la entrevista de trabajo.

-Mi nombre es Natalya Viin, y vamos a estar platicando como una media hora, espero que esté bien.- dijo arqueando una ceja esperando una respuesta afirmativa.

-Claro- Andrea estaba decidida a tener este trabajo.

-Nombre completo por favor.-

-Clara Melissa Fuentes De Sevilla-

-¿Estado civil?-

-Soltera-

-¿Cómo conoció La Fábrica, se la recomendó alguien?-

-No. Vi el anuncio en el periódico-

-¿Tiene amigos o familiares que trabajen o trabajaran para La Fabrica?

-No.-

-¿Tiene conocimientos de química?-

-Unos pocos-

-Bien, Señorita Fuentes, llene por favor este formulario.

Andrea tomó los papeles y comenzó a llenarlos mientras que Natalya golpeaba levemente con sus uñas rojas, el lujoso escritorio. Eran puras preguntas raras, que cuantos primos tenía, que si estaba amargada, que cuantos novios había tenido y así seguía. Pronto terminó y se los pasó. Natalya los tomó y analizó asintiendo y sonriendo levemente con los labios cargados de labial también rojo.

-Muy bien, todo esta en orden, Señorita Fuentes, creo que a la jefatura le va a interesar. Sígame a la siguiente sala por favor.-

Andrea obedeció, la próxima puerta decía: Detector de Mentiras. Se sentó en el extraño sillón, sintiéndose tiesa y nerviosa.

Natalya habló por el Intercom.

-Dra. Fez, favor de pasar a la sala de detección, Dra. Fez, sala de detección.- no tardaron 15 segundos cuando entró, su bata blanca ondeando detrás de ella.

No habló sólo ajustó los incómodos sopapos succionantes a la piel de Andrea.

-Voy a hacerle unas preguntitas, no se ponga nerviosa y conteste verazmente- dijo con una voz tan fría como para poner nervioso al ser mas insensible.

-¿Cómo se llama?-

-Clara Melissa Fuentes De Sevilla-

-¿Cual es su nieve favorita?

-Chocolate-

-¿Cómo se llama esta empresa?

-Am, este, am, ¿La Fabrica?

-Ese es el nombre, repítalo por favor-

-La fabrica-

-¿Conoce a alguien de La Fábrica?-

-No-

-¿Es soltera?-

-Si-

La Dra. Fez. le quitó los alambres y una maquina de al lado comenzó a hacer ruidos.

-Parece estar, todo bien, Señorita, am, Fuentes. Ah, ¿qué es esto? Una alteración de la voz en la pregunta de su soltería. Srita. le insto a decir la verdad.-

Andrea permaneció callada un segundo, mirando el suelo.

-Estoy divorciada, Adán se fue a Europa y no volverá. Quiero otra oportunidad, conocer gente, empezar de nuevo.- dijo con mucho sentimiento.

Las dos señoras se miraron con cierto entendimiento.

-Pase por favor a la sala de espera, en un momento vuelvo.- dijo Natalia.


Dos

Andrea respiró profundo y levantó los brazos, luego echó a correr agitándolos como si volara. No había problema, el parque estaba solo, y las palomas a nadie le cuentan si hay una muchacha loca tratando de imitarlas. Era bueno estar libre, fuera de oficinas oscuras, señoras preguntonas y labios demasiado rojos.

-¡Tendré que agradecer a Daniel por los papeles falsos!- Pensó. Luego se rió en voz alta.

-¿Que soy divorciada? Jajajajaja! ¡Esa era la única respuesta verdadera! ¡El único Adán que conozco es el de la Biblia!- se dijo divertida.

No, no estaba casada, la única persona con la que en realidad se quiso casar fue Fernando. Andrea se dejó llevar por los recuerdos arrullada en el vaivén en el que se sentó.

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-Riiiiiiiiing, Riiiiiiiiing,-

-¡Alguien conteste!- gritó Andrea desde la regadera. Su hermana menor lo hizo.

-¡Andy! ¡Te habla Fer! ¡Dice que es una urgencia! ¡Córrele!-

Andrea se amarró una toalla y salió escurriendo, resbalándose en el mosaico, su hna. le daba el inalámbrico.

-¿Fer?-

-¿Me oyes bien?- susurró

-Si, ¿dónde estas, estas bien?

-Estoy en la fábrica, Andy, y creo que escuché demasiado. Me vieron y dispararon.-

Andy se dejó caer en el suelo...

-pero estoy, bien, no me dieron, me escondí. Pero me van a hallar, Andy, si algo me pasa...quiero que sepas que te amo, y que me quería casar contigo, y si nada me pasa, pues ya la regué...aunque creo que ya sabias que pronto te la iba a cantar, ¿no?-

-Claro que sabía, yo también te amo, eres el indicado para mi, no quiero que te pase nada...no quiero...-

-Hey, no llores, escúchame bien, Andy, llama a la policía. Ah, el nombre verdadero de La Fabrica es: Chemistry Labs. Stankovich. ¿O.k.?-

-Si, Fer, Te quiero.-

-Yo también. ¡Ah, chihuahuas! ¿Que fue eso? ¡Se rompió la reserva de ácido!, ¡ay, no! ¡Prendió fuego! ¡Andy, todo lo grabado está en mi escritorio! ¡Te amo, corazón!...-

Andrea solo pudo susurrar con la garganta apretada,

-Yo, más, Fer, te amo, te...- el teléfono murió. Y parte del corazón de Andrea también.

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-¡Señorita, Señorita! ¿Está bien?-

Andrea se despertó sobresaltada con la voz del oficial y de sus propios sollozos.

-Si, señor, bien, recordaba algo triste, es todo y me quedé dormida, lo siento.- Andrea aceptó el kleenex que le ofrecía y recogiendo sus legajos, se marchó a casa.

-¡Menos mal que no pensó que estaba borracha!- se dijo aliviada.

-Ahora, lo bueno va estar en decirle a mi mamá de todo mi mugrero, no sé cómo le voy a explicar.- pensaba para sus adentros, cuando una voz conocida le habló desde atrás.

-¡Eh, tú! ¡La de rosa! ¿A dónde crees que vas?-

-¡Daniel! ¡Me espantaste!

-¡Sí, se nota! Pasaste justo enfrente de mí, te dije adiós con la mano ¡y me diste limosna! ¡Si vas a andar de espía tienes que ser más cuidadosa, Clara! Por cierto, ¿cómo estuvo la entrevista?-

-¡Bien! Me aceptaron, si eso es lo que quiere decir bien.-

-¡Oyes! ¡Estas tan pesimista! Nuestros planes van con viento en popa.-

-Perdón, es que lo soñé otra vez.-

-¡Ah!-

-Anda, te invito a mi casa, tengo que decírselo todo a mamá y no se cómo...-

-Ya se cómo, llegamos ahorita por nieve y todo el enojo se enfría, ¿no?-

-Daniel, eres mi ángel de la guardia.-

-Ja, no por nada somos amigos desde niños, An.-

Pronto llegaron a la casa con la consabida nieve. Cenaron lo que la mamá les sirvió y la plática se adelgazó hasta el silencio.

-Mónica, ve a hacer tu tarea, mi amor.- dijo la mamá…

-Oh, oh. Aquí viene. ¿Cómo sabe siempre?-

-Bien, Andrea, Daniel, ¿qué hicieron?- dijo saboreando su helado.

Andrea sin decir nada, fue por su portafolio y sacó todos sus documentos falsos. Credencial, acta de nacimiento, pasaporte, cartilla del seguro, diplomas de la escuela, licencia de manejar...

-¿Acta de matrimonio y de divorcio? ¿Adán Huerto? ¿Andrea, qué es esto?- exclamó consternada la madre luego de ojear todo.

-Ma, ¡todo tiene que parecer real! Daniel me ha estado dando clases de técnicas de espionaje y todo eso, me hizo todos esos papeles, me contó la historia de mi vida y...- pausó su explicación para reír un poco.

-Mentí en toda la prueba de detección de mentiras y en lo único que dije la verdad... ¡creyeron que era mentira!-

-No creí que hablabas en serio cuando dijiste que ibas a investigar la mu... la partida de Fernando, Andrea, o te lo hubiera prohibido.- todos voltearon en silencio a la foto en la mesa de centro, que mostraba a un Fer sonriente al lado de Andrea que le jalaba los rizos negros.

-Lo soñé otra vez, ma.-

-Lo sé.-

-¡A los negocios, señoritas! No hay que dejar que nos gane la tristeza. Vamos, vas a entrar y te van a dar un escritorio, claro que tú vas a buscar por todos lados a ver si es el que buscamos...-

-Si, Daniel, ya me sé los pasos. Si no es, le pongo los huevos de cucaracho y digo que no lo quiero, para que me lo cambien.-

-Aja, qué buena alumna tengo. Luego aparte de eso, vas a andar husmeando y metiéndote en lo que no te importa, que claro que si te importa, y escuchas todo lo que puedas, como por ejemplo, para qué en realidad trabajan. No me trago eso de explosivos para demoliciones municipales.- añadió el Licenciado en Criminología.

-Ya, ya. Ya capté, maestro.-le respondió ella.

Tres

Eran las 3 de la mañana y todavía no conciliaba el sueño, Andrea se volteo y acomodó las almohadas, luego estiró la cobija. Sus grandes ojos cafés miraban su ventana.

-¡Tic!-

-¿Qué fue eso?-

-¡Tic!-

Andrea tiró su cobertor y se levantó a la ventana, alguien había arrojado algo, una piedra pequeña o algo. Con cuidado hizo a un lado las cortinas y se asomó. Un tipo alto y flaco las estaba tirando, y traía algo tras su espalda, en la mano. Miraba a todos lados y al fin reparó que lo observaban. Le hizo una señal con la mano de que bajara.

-Si, claro, ahorita bajo, Sr. Desconocido, para que me mate así como así.-

Era claro que la buscaba a ella. Y eso en su espalda no era nada tranquilizador. Sin embargo algo le decía que no era un asesino quien le esperaba, tal vez era uno de los amigos de Daniel. No había tenido pretendientes desde la muerte de Fernando, hacía tres años ya, tal vez alguien ya se habría animado. Bajó hasta la puesta y la abrió con cuidado, lo llamó con la mano.

­-¿Quién es usted? ¿Qué necesita? Le dijo ella

-Solo venía a dejarle estas flores, solo que en secreto, porque…soy…

-¿Un prófugo?

-No, Bueno, una especie de prófugo, tal vez.

-No suelo tener pretendientes sin nombre.

-Me llamo Mauricio, Mauricio Cabal. Y quisiera decirle que es usted muy bonita y aunque no me conozca, yo si. Y sé lo de su perdida y no pretendo reemplazar a su amor muerto, sino ser uno nuevo…Bueno, ¿Qué me dice?

Andrea titubeo y carraspeo un poco.

-Este, verás, Mauricio, es como que muy rápido, ¿no crees?

-¿Aun no se a consolado?

-Consolada estoy, pero no lo olvido todavía. Mas no me refería a eso, me refería a que no lo conozco a usted.

Le aclaró Andrea no sabiendo si hablarle de tu o de usted.

-Sé de su trabajo y solo para que no se asuste si me ve por todos lados, le diré: Voy a seguirla, para asegurarme que no le pase nada.

Afirmó muy decidido.

-No tiene por qué, aunque es muy amable, sé valerme por mi sola, por lo regular.

Ya no le estaba gustando la insistencia y arrogancia de este tipo. El se limitó a encogerse de hombros y tronarse el cuello.

-Bueno, me retiro. Buenas noches, Andrea.

Ella asintió y cerró la puerta, luego se dirigió a la sala. La casa estaba totalmente oscura, excepto unos pocos rayos de luz que entraban por la ventana de la puerta y venían de los faros de la calle. Se sirvió un vaso de leche y buscó a tientas el chocolate en polvo. Tiritó de frió recordando otro día en el que también había tenido frío, pero Fer había estado allí.

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Andrea salió apesadumbrada de la escuela y se apretó los lazos de las botas en un escalón. La lluvia no cesaba desde el amanecer; más inundaciones, ¡este gobierno! nunca tenían un buen sistema pluvial y se inundaba la ciudad.

-¡Ash!

La chica se apresuró por la parte techada y vaciló en la orilla. La última vez, el camión se había tardado 40 minutos.

-¡Ay, otra vez no! Dijo en voz alta un señor que parecía albañil terminando con una maldición. Un malhumorado chofer pasó acelerando su camión y empapando a todos los de la parada.

-Lo que faltaba.

Andrea se sacudió y escurrió lo más que podía. Pero el aire estaba helado, pues era pleno invierno y pronto se sintió con ganas de llorar de pura miseria y frío. Allá venía un camión…no, ese no era…alguien más lo iba a tomar.

-¡Andy!

-Ho-ola, Fer-r. Le respondió sin dejar de temblar.

-¡Estas mojada!

-¡Ah! ¡Qué bueno que me dices, porque no me había dado cuenta!

-¡Anda! ¡Te me vas a enfriar! ¡Ten!

Fernando le arrojó su gran chaqueta de cuero que casi le servia a ella de abrigo, le quedaba tan grande, y se fue el camión, levantando otra ola de maldiciones, solo que ésta ves a Andrea no le importó, pues estaba envuelta en su tiesa pero abrigadora chamarra. Las muchachas la miraban con cara de: ¡Qué anti-fashion! Pero a ella no le importaba, estaba resguardada del aire, la lluvia y además olía bien rico a colonia. Era la única que estaba sonriendo en la parada.

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Prox. capítulo: Un amigo muerto...