La primera victoria de Snape

La mariposa se retorcía de dolor. Una fina aguja traspasaba sus dos alas. El muchacho sonrió. Una cortina de pelo negro caía sobre su rostro. Estaba disfrutando con ello. Retiró la aguja con cuidado y aburrido, decidió terminar con la agonía del insecto. Le atravesó el cuerpo y al instante la mariposa murió. Entonces recogió el cadáver y lo guardó en un frasco. Cuando iba a colocar el recipiente junto al resto de frascos con contenidos similares, una voz le interrumpió.

- Severus... - dijo una chica.

Snape se giró bruscamente. Se trataba de Bellatrix, otra Slytherin.

- ¡¿QUÉ HACES AQUÍ?! - bramó Snape - ¡No puedes entrar en mi cuarto!

La muchacha, lejos de amedrentarse, le dirigió una mirada de desdén. Acto seguido, abandonó la habitación con paso altivo.

Snape se quedó mirando la puerta un rato. Bellatrix... Últimamente se le acercaba mucho, sabía que quería algo, así como sabía que no se lo iba a dar. No olvidaba las miradas de suficiencia que le dirigía la chica. El joven sabía que no caía bien a nadie del colegio, ni siquiera a sus compañeros Slytherin, que le miraban y hacían comentarios sin preocuparse de que él los oyera. Él los trataba con completa indiferencia. Sin embargo, había un muchacho en Howgarts al que odiaba con todas sus fuerzas. James Potter. Ese arrogante de Potter.

Snape negó con la cabeza. Pensar en Potter le ponía de muy mal humor. Pero ahora no tenía más remedio que verle la cara. Le tocaba clase de Defensa contra las Artes Oscuras con los Griffyndor. Con aire de resignación se dirigió al aula. Por el camino, no pudo evitar oír una conversación entre dos chicas.

- ...Ese idiota de Potter, siempre presumiendo - dijo una chica de brillantes ojos verdes.

- Pero es tan mono...- contestó su amiga -.

- Es un arrogante. Jamás saldría con él - zanjó la primera, algo alterada.

Lily Evans... Snape sabía que la muchacha odiaba a Potter. Lástima, podrían haberse llevado bien... pero era una detestable sangre sucia. Y sin embargo... No, eso sólo eran tonterías.

Lily giró bruscamente y golpeó a Snape. La bolsa de éste cayó y se le rompieron varios botes de tinta, que se vertió sobre los libros del muchacho.

- ¡Oh! Lo siento muchísimo Severus - dijo la chica, avergonzada -.

La muchacha comenzó a recoger las cosas de Snape, pero éste la apartó bruscamente.

- ¡Apártate sangre sucia! ¡No toques mis cosas!

Lily le miró con gesto ofendido. Era la primera vez que la llamaban sangre sucia. No supo que decir, de modo que agachó la cabeza y se quedó mirando al suelo.

- ¿Qué pasa aquí? - dijo el atractivo Sirius Black -.

A su lado iba James Potter, y detrás de ellos estaban Remus Lupin y Peter Pettigrew. El cuarteto perfecto, pensó Snape.

- ¡Vaya! - exclamó James - Parece que Quejicus tiene problemas.

Varios estudiantes se rieron. Snape le dirigió una mirada cargada de odio. Potter la captó y decidió darle un escarmiento.

- ¡Wingardium Leviosa!

James pronunció el hechizo y acto seguido un bote de tinta se elevaba peligrosamente sobre la cabeza de Snape.

- ¿Quién quiere que la tinta caiga sobre Snape? - preguntó James entre risas.

Snape sacó su varita con cuidado y dirigió un hechizo hacia James.

- ¡Expelliarmus!

La varita de James salió disparada por los aires y éste cayó sobre una armadura, que se desarmó y el yelmo le dio en la cabeza.

Sirius empuñó su varita y sue a soltar un hechizo, pero Snape también le desarmó.

- ¿Qué pasa Potter? - dijo Snape, casi en un susurro - No eres nadie sin tus amigos...

James se incorporó, un poco aturdido aún por el golpe, y recogió su varita.

Cuando se dispuso a soltar un hechizo contra Snape, llegó el profesor de Defensa contra las Artes Oscuras.

- ¿Se puede saber que estáis haciendo? - inquirió - Sabéis que está prohibido hacer magia en los pasillos. Potter, Black, veinte puntos menos para Gryffindor.

James y Sirius se miraron.

- Pero profesor, no es justo - comenzó Sirius - Quejicus empezó todo...

- ¡Black! Cinco puntos menos para Gryffindor - exclamó el profesor - Y no vuelvas a faltar al respeto a ningún alumno.

Sirius iba a protestar, pero Remus le dio un golpe.

- ¡Vamos! ¡Todos a clase! - ordenó el profesor -.

Snape les dirigió una sonrisa de suficiencia a los cuatro amigos, especialmente a James. Éste le miró con furia contenida.

- Esto no ha terminado - le amenazó - Ya nos veremos Quejicus...

Había vencido a Potter. Había conseguido que quitaran 25 puntos a los Gryffindor. Había ridiculizado a James delante de Lily. Snape, simplemente sonrió.