La ciudad de Caín

La arena golpeaba su rostro con furia y su pelo trataba de abatir a un enemigo imaginario. Sus ojos brillaban, enormes, negros, llenos de vida y un rubor de furia subía desde su cuello hasta sus mejillas consumiendo su ser por dentro.

Lo que veía era Levtistá, ardiendo, bajo las estrellas de la noche. Había vengado todo lo que antes le daba vida pero se sentía mal, llena de dolor y remordimiento. Jamás conseguiría llenar ese vacío que tenía en su interior…jamás conseguiría volverlo a llenar.

Los suyos estaban muertos, sus enemigos estaban muertos y ella estaba desierta, vacía por dentro, sin futuro, sin pasado…Sin un hogar al que regresar.

Un grito desgarrador rompió el silencio de la noche…un grito de ira, dolor e inmenso vacío….y Kiara cayó en la arena víctima de si misma y de todo su dolor.