CAPÍTULO 25: EL COLGANTE DE VERONA

Verona se despertó por la mañana temprano y se giró, comprobó que en su cama estaba durmiendo otra persona. "¿Esta vez que habré hecho?" pensó con amargura. Cuando se iba a girar a comprobar quien estaba en su cama, Orlando se dio la vuelta, abrió los ojos y le sonrió de forma fulminante.

- Buenos días. ¿Qué tal la resaca?

A Verona se le había pasado la resaca, el mareo, las ganas de hablar…Estaba totalmente patidifusa. Miró el torso desnudo de Orlando una y otra vez y después comprobó que ella también estaba desnuda de cintura para arriba. Miró a Orly extrañada.

- ¿Nos hemos acostado esta noche?

- No.

- ¿En serio?

- Si. Estabas tan mal anoche, no eras consciente de lo que hacías y aunque insististe durante un buen rato no pude…después nos sentiríamos mal los dos.

- Eres un encanto, Orly. – dijo ella besándole las mejillas.

Ambos se miraron con una gran ternura, Orlando la miró como si la acabase de ver por primera vez en su vida y ella se sintió muy feliz. Luego le miró con sus profundos ojos esmeralda y le besó en los labios con cuidado, Orlando le devolvió los besos y las caricias y después…

Se les había olvidado que tenían rodaje, Orlando estaba en la ducha ya cuando Verona volvió a abrir los ojos avisada por el despertador y se coló en la ducha junto a él.

- ¿No te da vergüenza ducharte sin mi? – dijo mientras la abrazaba.

- No. Es que si te avisaba no nos duchábamos.- le respondió con picardía mientras la besaba otra vez.

- Ya,ya.

Los dos se dirigieron al rodaje con muy buen aspecto. Roy examinó detenidamente a Verona al llegar, para comprobar que no se caería ni le pasaría nada a causa de su borrachera.

- Bien, si no te mareas ni nada, vamos a rodar, la ÚLTIMA toma. – exclamó eufórico Roy.

La última toma…en esta toma Orlando tenía que rescatar a Verona en medio de una estampida y montarla en su caballo con una sola mano. Era, supuestamente, una escena simbólica en la que él la salva de su vida desastrosa y ambos cogen las riendas de su vida.

La escena salió bien a la primera aunque Roy se empeñó en rodarla unas diez veces más, por su acaso. Y tras aquello, había terminado el rodaje.

Tanto los actores como el resto del equipo podrían volver a reunirse por si hacía falta rodar algo más, sin embargo, aquella misma tarde iban a marcharse.

Una vez en el aeropuerto Verona vio a sus compañeros de rodaje por última vez. Billy la abrazó llorando y ella no pudo reprimirse y le achuchó. Billy le dijo "Y ¿ahora con quien voy a tomar vino yo?"; Lij se unió al abrazo triste también. "Espero que todo te vaya bien" le susurró al oído.

El último en despedirse fue Orlando, la abrazó y le dio un beso en los labios con suavidad, después le sonrió y le puso algo en la mano: era un pequeño colgante de plata que tenía un óvalo de ágata engarzado en unas hojas plateadas. Ella le miró sin saber que decir. Le sonrió y se dio la vuelta hurgando en su maleta, después sacó una bufanda azul.

- Toma, es mi bufanda favorita, me la hizo mi abuela.

- Verona, no puedo.

- Venga, tonto. Claro que puedes, eres mi mejor amigo, Orlando. Quiero que la lleves.

- ¿Qué vas a hacer ahora?

- Volver a mi casa, a España, y dedicarme al teatro. Allí mi madre no me agobia.

- Bueno, tú haz lo que tu quieras, Verona. Pero sonríe, por favor, que tienes una sonrisa que hechiza.

- ¿Mira quien fue a hablar? Pomulitos. – le dijo dijo ella acariciándole las nombradas partes.

- ¿Nos volveremos a ver?

- Ah – exclamó Verona encogiéndose de hombros – todo puede ser.

- La que decía que no podía ser…

- Orlando…

- ¿Si?

- Nada, hijo, tú no cambies nunca.

Se despidieron todos y Verona tomó su vuelo rumbo a Nueva York. Tenía muchas cosas que hablar con su amiga, mucho que hacer, espectáculos que preparar con Ricardo.

Se puso el colgante al cuello y suspiró.

¿Qué le depararía el futuro?¿Volvería a enamorarse algún día? Pensaba en estas cosas y apretaba el colgante en una mano cuando una voz familiar sentada detrás de ella le dijo:

- ¿Conoces algún buen restaurante en Nueva York¡Qué no tenga vino, tengo mucho que contarte!

Verona se giró y lanzó una gran sonrisa a Roy que la miraba con cariño. ¿Quién sabe?

En el amor todo podía ser…

FIN