PERSECUCIÓN MORTAL

De noche a oscuras… gritos, espanto… ese era yo en aquel momento. Corría sin saber a donde ir, simplemente huía de él. De vez en cuando, entre soplido y soplido, torcía el cuello ligeramente para comprobar si seguía ahí, pero siempre estaba. En una calle desconocida para mí, uno de mis peores temores se cumplía, viendo como el sujeto se acercaba. Comenzó a llover. Parecía una película de terror, de esas en las que luego acabas teniendo pesadillas y eres incapaz de conciliar el sueño. Lo escuchaba más cerca. Sus pasos se escuchaban cada vez más sonoros, salpicando los charcos formados por la tormenta. Entonces noté una mano agarrándome por el brazo para no poder escapar. Me tiró al suelo. Tenía frío, pero eso era lo de menos, supuestamente en el diario del día siguiente saldría mi foto en la categoría de asesinados. Sostenía un cuchillo con la mano derecha, alzando el brazo, apuntándome directo al corazón, parecía feliz. Un rayo pasó cerca y vi su cara durante unos instantes. Su rostro no era más que una calavera en la que se era incapaz de distinguir ningún tipo de expresión, pero era feliz, lo sentía. Entonces rápidamente impulsó el brazo que durante tanto tiempo había sostenido en el aire hasta llegar a apuñalarme.

Abrí los ojos de repente. Sudaba como si llevara horas y horas corriendo sin descanso. Miré mí alrededor. Una mesa, una lámpara, muebles en general. Me miré a mi mismo. Llevaba el pijama, y me encontraba en la cama cubierto por sábanas. Un sueño, simplemente eso, un sueño.

Pero inmediatamente mi mano acabó sujetando mi pecho de donde sentía un dolor punzante casi insoportable, y encontré la razón. Me encontraba completamente manchado de sangre, como si me hubieran apuñalado en el corazón. Lentamente comencé a cerrar los ojos y jamás volví a abrirlos.

Ser matado por la mismísima muerte… que ironía.