Suspira. Gime. Otra vez. Jadea.

¿Está pidiendo algo? Sí, creo que sí.

Se mueve una y otra vez. Parece que busca algo. ¿Quizás sentir algo?

Se retuerce lentamente. Abre sus ojos. Son de un marrón extraño, parece que quieren cambiar a caoba. Da la sensación de que van a salirse de sus cavidades.

Gimotea. Solloza. Respira agitadamente.

Se mueve otra vez. ¡Qué repetitivo!

Grita. Está totalmente traspirado. El sudor brilla con la poca iluminación sobre su blanca piel. Se asemeja a un fantasma.

Vuelve a gemir. Suspira.

Se ve que se regocijan por la situación. Les da placer ponerlo en tal.

Él está increíblemente agitado. Su pecho sube y baja rápidamente, demostrando así una respiración veloz que trata de ser profunda. Sus labios están secos y partidos, pero asombrosamente rojos, por la presión que causaban sus dientes en ellos evitando producir sonidos, en vano.

Su cuerpo tiene algunas convulsiones y se arquea un poco.

No se lo deseo a nadie.

Qué horrible es la tortura ¿verdad?


Gracias por leer.

Rochy