Capitulo 1: El principio, el cumpleaños y Jorge!

Dos adultos intentando proteger a su pequeño hijo de cinco años. Un desconocido apuntándoles con un arma amenazando con llevarse al niño. Sin entender porqué sus ojos quedaron tapados por las temblorosas manos se su madre, mientras podía escuchar el sonido de una bala y un peso muerto caer en el suelo. Como cualquier persona habría hecho para salvar a lo único qué le quedaba, le hizo dar media vuelta diciéndole:

- Alex salva tu vida, corre y por lo qué más quieras, no mires atrás. Te quiero...- le dio un beso en la mejilla al mismo tiempo que le mostraba una sonrisa, pareciendo estar todo bien cuando en realidad no era así. Él obedeció, corrió como nunca en su corta vida había hecho. Sus ojos llenos de lágrimas resbalándole por el rostro recordando las últimas palabras que salieron de los labios de aquella mujer, su madre…

Se despertó alarmado. Una pesadilla... sus recuerdos, una vez más reaparecían.

Por más que corras, tu pasado siempre estará a tu espalda persiguiéndote, hasta que al fin te atrape.

Acababa de cumplir los diecinueve, pero tampoco le daba mucha importancia, la verdad es que odiaba cumplir años ya que sus padres fueron asesinados ese mismo día en su propia casa. Él soplaba las velas, mientras ellos le decían que pidiera un deseo. Pidió felicidad para su familia, fue entonces cuando entraron tres personas por la ventana, rompiéndose en mil pedazos, el deseo no se había cumplido. Los vecinos sabían perfectamente lo que ocurría pero no se dignaron a venir, tenían miedo.

Desde pequeño vivió en la calle, aunque siempre tenía un techo donde refugiarse como un edificio abandonado o cosas por el estilo. A su lado siempre encontraba personas tan desgraciadas como él mismo: drogadictos, ladrones… gente con mala fama en general.

Decidió pasear para aclararse un poco las ideas, así que intentó levantarse, el problema era que el brazo de un vagabundo estaba apoyado encima de él, y no sabía lo que podía pasar si lo despertaba. Así que cuidadosamente empujó la extremidad superior del individuo hacia arriba para poder hacer una maniobra y salir del lugar donde hacía unos instantes descansaba placidamente. Cuando estuvo fuera, buscó algún objeto con el que poder substituir lo que antes le había servido de apoyo a aquel hombre. Y fue en ese instante cuando la vio, una caja de madera un poco alejada. Costaría alcanzarla pero no iba a resultar imposible. Al cabo de mucho esfuerzo, sudor y equilibrio, completó su objetivo para salir de allí con éxito

¡La aventura más grande de todos los tiempos!

Iba caminando sin rumbo fijo, pensando en todo: lo que había vivido, lo que aún le faltaba por vivir…

Entonces escuchó un ruido, alguien estaba detrás ¿su pasado tal vez?

-EIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIII!!!!!!!!

El mayor susto que un humano podría tener. No, no era su pasado, pero formaba parte de él, y del presente también ¿y quien sabe? quizá también del futuro (quizás).

-Jorge!! Vuelve a hacer eso y no lo explicas!! Se puede saber que quieres?!- le gritó a aquella figura que se distinguía de entre las sombras.

Jorge Delgado era uno de los mejores amigos de Alex. Pelo castaño oscuro, unos veinte años, de estatura mediana, y claro con ropa vieja y usada sacada de un contenedor. Con un carácter, digamos, especial, puede aparecer en cualquier momento y cuando menos te lo esperas. Sus padres lo abandonaron en un orfanato al nacer. Desde ese día hasta que cumplió los siete años vivió allí. Un día se hartó y huyó.

-¡¡¡Pues felicitar a mi mejor amigo!!! ¡¡¡MUCHAS FELICIDADES!!!!!- gritó con mucha emoción.

-Quieres callarte ya! Vas a despertar a todo el vecindario!! - le dijo en un tono un poco más bajo.

- ¡QUEREIS CALLAROS DE UNA PUÑETERA VEZ! ¡AQUÍ HAY GENTE QUE QUIERE DORMIR!

-Mira por tu culpa ya se han despertado todos- replicó Jorge.

-¿Por mi culpa? ¡Dios no te soporto! ¡Marchémonos de una vez!- al final acabó llegando a la desesperación. Se fue lo más lejos posible de aquel lugar mientras el pobre Jorge intentaba seguirle el paso.

Un parque abandonado, pobres y un bidón con fuego para pasar el duro frío del invierno, es igual a dos chicos desorientados que no saben hacia donde dirigirse.

-¡Vaya mierda! ¡Mira donde estamos ahora! ¡Y todo por hacerte caso!- una voz se podía distinguir en aquel lugar, quejándose a su compañero.

-¡Eh! No te pases, tampoco no es para hacer drama de todo esto. Últimamente estás un poquito susceptible, todos dicen lo mismo.

-¿todos? ¿Ahora "todos" estáis en contra mía? Muy bien ya veo la mierda de amigos que tengo- dijo con un tono ofendido, pero a la vez furioso.

-¡VALE YA! ¡ERES UN AMARGADO!

-¡Y tu un perro que lo único que sabe hacer es comer la basura que le tira la gente!

-Sabes qué, me voy, avísame cuando se te pase la rabieta.

Jorge se fue corriendo, disgustado. No iba a permitir que eso continuara así, se había acabado.

Alex no cambiaba. Cada año que pasaba, más cerca estaba del abismo de la locura, y cuando cayera en él, nada ni nadie lo sacaría de allí, ni sus amigos, ni el resto del mundo, quedaría atrapado por la incertidumbre, el miedo, la tristeza… y una multitud de sentimientos que juntos lo agarrarían para que no se fuera y se quedaría en aquel mar de recuerdos que siempre volvían, y jamás lo dejarían en paz.

Cuando se dio cuenta ya eran las diez de la mañana. Se había pasado la noche bebiendo casi inconscientemente y una de las consecuencias era el increíble dolor de cabeza que sentía en ese mismo instante. El ruido de los coches, la gente hablando, la luz del sol, que precisamente ese día, un día de invierno, normalmente tapado por nubes negras y oscuras, iluminaba toda la ciudad, le provocaban esos inquietantes pinchazos, que no le dejaban tranquilo.

(éste es el primer capítulo, aunque tengo el segundo hecho ya, lo único que espero es que les guste a mis lectores, para poder actualizar esta historia, así que si les ha gustado ¡¡pongan un review por favor!! )

KASHU-CHAN