EDITADO [1/DIC/2010]

Prólogo

Alexander y Christopher

...Vivian...

En nuestro grupo, el grado 11, hay un par de mellizos—y los únicos en nuestro grado—que además de guapos y populares tienen un pasatiempo que molesta a mi amiga más cercana, Patricia, y que ésta quiere intentar remediar, aunque en vano.

Sus nombres son Alexander y Christopher Pratt.

De ellos justamente, un par de días antes de que me hicieran aquella pregunta, se estaba hablando en la escuela en cuanto puse un pie en el terreno. Diferentes partidos (es decir, los que estaban a favor y los que estaban en contra) se encontraban divididos en subgrupos, murmurando según lo que pensaban; o felicitaban lo que le habían hecho a esa pobre chica, o insultaban y despreciaban ese acto tan cruel. Creo que es obvio que yo pertenecía al partido que estaba en contra.

¿Qué habían hecho? Pues, aunque suene simple y tonto, la habían engañado y después humillado. Habían salido con ella, ambos al mismo tiempo sin que ella lo supiera, la habían ilusionado y después le habían dicho la verdad. Sin embargo, al decirle la verdad no se lo decían de forma gentil, sino con toda esa búsqueda de satisfacción en donde con burlas y humillaciones se disfrutaban la miseria de la chica. Después, como próximo paso, le decían de forma detallada a su grupo de amigos populares lo que habían hecho con ella. Aquí, sus amigos los felicitaban y, siendo de la misma calaña que esos dos mellizos, se reían descaradamente de ella por un par de días.

Más tarde, me enteré que el nombre de la chica era Karina y que, por miedo a las risas, no quería ir a la escuela el día en que el rumor estaba en su mayor apogeo. Apenas había hablado con ella, pero tenía la impresión de que era algo distraída y tonta—algo ingenua—y a pesar de esto, podía decir que no era mala persona.

Antes de que todo el estudiantado entrara a sus respectivos salones, las amigas de Karina se encontraban frente a uno de los salones dentro de nuestro edificio de estudio, cerca de la entrada. Estaban en una constante búsqueda de los gemelos, con sus miradas asesinas rondando por las cabezas en movimiento de todos los estudiantes que pasaban por ese pasillo.

Mi amiga Patricia seguía su ejemplo y dio con el mismo resultado fracasado, pues no fue hasta que entró al salón de español que pudo encontrarlos.

Fue ella, precisamente, que me informó enojada lo que había pasado. Al igual que yo, estaba totalmente en contra de sus acciones.

- Volvieron a hacerlo.- me dijo, exactamente las mismas palabras que había utilizado la vez anterior, con el mismo tono enojado y decepcionado, y con el ceño fruncido mientras seguía con su búsqueda. Sus razones para estar en contra eran algo distintas a las mías. Mientras que yo simplemente consideraba que era algo, pues, malo, a ella no le gustaba porque eran amigos—no cercanos, pero aun así, amigos para Patri eran amigos—y detestaba verlos haciendo esas cosas. A diferencia de mí, ellos se llevaban bien con ella y nunca los había oído hablar mal de Patricia. Al contrario, aunque en ocasiones hacían bromas sobre la actitud maternal que ella adoptaba con ellos, nunca lo hacían con este tono de mala intención que a veces escuchaba con otras personas.

Yo, como ya mencioné, era diferente. Yo representaba lo que ellos odiaban: el aburrimiento. Se comportaban frente a mí con una actitud hipócrita de amabilidad y respeto. Sin embargo, cuando volteaba, se burlaban de mí. Lo sabía por los comentarios que había escuchado de las personas de mi clase, sacados y copiados de las bocas de esos gemelos. Por mi parte, elegía ignorar estos comentarios, pues no me importaba lo que dos niños caprichosos, engreídos, malcriados e hipócritas pensaran de mí.

Yo no había llegado a esta escuela con la intención de 'socializar'. Ese término se podría decir que era muy ajeno a mi persona, pues mis intenciones para venir a la secundaria Saint John's School—una de las escuelas más prestigiosa de mi país—era por motivos de estudio. Esto, a su vez, era lo que muchos adolescentes detestaban hacer y que, por tanto, me había ganado la fama (si es que se puede llamar así) de chica aburrida.

Aun cuando nunca, ni siquiera un poco, se me ocurrió la idea de que podrían fijarse en alguien "insignificante" como yo, fue esto precisamente lo que pasó. Si alguien me hubiera dicho en esos días que ellos me podrían hacer daño en un futuro, yo me hubiera reído porque a mitad de septiembre a mí no me importaba lo que ellos pensaran y mucho menos le tenía miedo a lo que me pudieran hacer. Su juego, muy conocido por todos, sería inefectivo en mí, por tanto, ¿Qué me podrían hacer?

Lamentablemente, eso fue exactamente lo que pasó.

Me refiero a que me lastimaron.

Y mucho.

**AVISO** No fueron muchos los cambios. Solo unos cuantos detalles (nombre de escuela y arreglo de la fecha en que comienza la historia).

Notas: Tres puntos de vista. La persona que narra, en este caso Vivian, saldrá entre "…" y en cursiva :).

Espero que les guste.