Es lindo escribir, a mí particularmente me fascina, y puede servirles para ahogar las penas. Todo es cuestión de dejar volar la imaginación.


Escribe tu historia

Entra en la habitación.

Sobre el escritorio, un diario de infinitas páginas que aún esperan ser escritas.

Tómalo.

Quiero que pienses bien.

Si, eso es.

Toma, una pluma.

Dibuja con ella los trazos de la vida, de tú vida.

Confía solo en la tinta y el papel.

No hay nadie que pueda arrebatarte el derecho de existir.

Tienes una historia, de páginas bellas, de páginas marchitas, de años incomparables.

Porque eres único, nunca lo olvides.

No malgastes tu tiempo en compararte con el resto.

Ellos no conocen tu sufrimiento, ellos no saben.

¿Qué importa lo que piensen, lo que digan? No los escuches.

Viven una vida ficticia, con formas inventadas, dimensiones infladas que con el tiempo nadie se molesta en divisar.

Pero tú no, tú no.

Se lo que eres y lucha por ello... dale sentido a las palabras.


Me hubiera encantado poder decirle éstas palabras a esas personas que me agradan, pero de las que nunca llegaré a formar parte de su mundo, su todo. Esas personas que te parecen misteriosas, simpáticas e indefensas, y que en algunas ocasiones te encantaría poder no ver su sufrimiento, porque te dan ganas de llorar. A ellas, mis condolencias.