Tan similar y a la vez tan diferentes.
Mientras que una mezcla de pasión y complacencia que se extiende a lo largo y ancho de los acordes.
Sobrecogimiento incesante que obliga a huir de lo que sea que se desata en tu interior.
Pero que a la vez resulta completamente hechizante, provocando una simple pero inegable adicción hacia lo que sea que tus manos desprenden incansablemente del marfil.
Un final que solo sirve de principio en un animo inagotable, hijo de la satisfacción y del propio egoismo.
Es tan tuyo que ya hasta ha dejado de serlo, aunque al parecer no lo entiendas. O, más bien, no decees aceptarlo.
Y continuas, impetuoso e incansable, en el vaiven incesante de tu propio milagro. Complaciendo a nadie más que a ti mismo...y a todos a una vez.
¿¡Y qué te importa en verdad que cumpla o no mis promesas?
¿O acaso te he pedido yo algo que no me hayas ofrecido de antemano?
Por supuesto que no... Muy bien lo sabes.
No tiene mucho sentido, el ser un libro abierto si tus paginas estan en blanco.
Continua ocultando tu rostro de la vista de todos, pero no creas que por eso dejaremos de saber quien eres. Mientras no emigres a pastos más verdes, ni te lleves la musica contigo. Porque es todo lo que tenemos, todo lo que en algun momento has entregado exclusivamente a aquellos a quienes has querido. Bajo votos solemnes sin fundamento alguno.

Aunque, debo admitir que...lo haría de nuevo.