Ninja X 23

Capítulo Final: Cierre de cortinas

Toshiro llegó al edificio del torneo, seguido por Gabriel. Ambos estaban sumamente agotados por su pelea y por el viaje de regreso a la ciudad, esperaban ver una batalla campal o algo así cuando llegaran al torneo, pero el panorama que les esperaba era mucho más preocupante.

Había fotógrafos, camarógrafos y reporteros por todas partes. Kiev y Ericka estaban rodeados de miembros de la prensa, mientras que solo unos pocos reporteros hablaban con los videojugadores holandeses y alemanes.

Lieanna, que estaba por ahí pero lo suficientemente alejada de los periodistas, vio a Gabriel e inmediatamente se acercó a ellos.

–¡Gabriel! ¿Estás bien? ¿Qué pasó?–

–Tuve una pelea con Toshiro, pero todo está bien.– respondió tranquilamente el muchacho. Lieanna se mostró sorprendida por el tono del pelirrojo y miró a Toshiro con preocupación.

–¿Qué ocurrió?– le preguntó al japonés.

–Sellé a Fiwol en su forma de roca. Gabriel no tendrá más problemas de autocontrol.– explicó el guardián de los espíritus, Lieanna sonrió aliviada y algunas lágrimas corrieron por sus mejillas.

–Me alegro… muchas gracias.– sollozó ella limpiándose el rostro, Gabriel la abrazó tiernamente.

–Todo estará bien, no te preocupes.– tranquilizó el pelirrojo y Lieanna se dejó consolar.

–Lamento interrumpir, pero… Lieanna ¿Qué pasó aquí?– quiso saber Toshiro, la australiana recuperó su compostura y se aclaró la garganta para responder.

–Pues… hubo una gran batalla… no me tocó ver mucho de lo que pasó en el torneo por que estaba peleando contra tus amigos pero cuando salí me enteré… de que Dimitri fue derrotado por la Ninja X y arrestado.–

–¡¿La Ninja X lo venció? ¡Sì! ¡Qué bien!– celebró Toshiro, Lieanna asintió levemente con la cabeza.

–Ellos salieron antes de que llegara la prensa… no sé a donde fueron, pero algunos de los que se quedaron aquí deben de saber.–

–Entiendo… ¿y tú estás bien con esto?–

–Sí… no es como si realmente disfrutara trabajar para Dimitri, me alegra que lo hayan derrotado.–

–¿Y por qué te uniste entonces?– preguntó Gabriel y Lieanna se sonrojó.

–P-pues… no podía dejarte solo con ese tipo. Alguien tenía que cuidarte ¿No?– balbuceó la castaña cruzándose de brazos y desviando la mirada. Toshiro y Gabriel se miraron entre sí y el japonés sonrió un poco, como diciendo "Te lo dije" con su expresión.

–Bueno, iré a buscar a los otros. Gracias por la información, Lieanna. Gabriel, asegúrate de cuidarla bien esta vez.– se despidió Toshiro, dejando sola a la apenada pareja.

Toshiro fue hacia donde estaban los holandeses, ya que había menos gente alrededor de ellos y se acercó a Bart, quien estaba más alejado de la prensa.

–Oye, Bart ¿está todo bien?– preguntó el mayor al notar que Nathan e Ivan estaban tratando de echar a los reporteros que querían hablar con Cami y Franz, quienes estaban preocupantemente serios.

–No… pasaron muchas cosas y… las cosas no están nada bien.– respondió el pequeño rubio.

–¿Qué pasó? ¿Perdieron el torneo?–

–No, no… ganamos pero… ese señor feo Dimitri dijo unas cosas terribles a Cami y Franz… él… ugh, no sé ni qué decir.– sollozó el niño tratando de no romper en llanto.

–Está bien, no tienes que explicarme ahora. Solo dime ¿sabes a dónde se fueron la Ninja X y los otros?–

–Hotel Golden Tulip, cuarto 236.– respondió secamente el rubio.

–Gracias, en cuanto se desocupen vayan ahí.–

–Ok.–

Toshiro se dispuso a irse al hotel cuando vio a Clarkson y otro hombre bajar de una camioneta para ayudar a Kiev y Ericka apartarse de los reporteros. El representante del vocalista rubio alcanzó a notar a Toshiro y le hizo una seña con la cabeza para que se fuera. El japonés hizo caso sin dudarlo y cerca de media hora después, estaba en el lobby del hotel Golden Tulip, donde su hermano y sus dos amigos lo esperaban.

–¡Toshiro!– saludó Takeru poniéndose de pie al ver a su hermano.

–Takeru ¿cómo salió todo?–

–¡De maravilla! ¡Pudimos invocar a Tonat y él nos ayudó a vencer a los espíritus enemigos!– exclamó Michel emocionado.

–Hey, él me preguntó a mí.– recriminó Takeru.

–Es bueno saber que todo salió bien.– dijo con tranqulidad el mayor de los Kusanagi. –¿Y las chicas?–

–Están arriba, ayudando a Hye a quitarse el disfraz.– respondió Ryon –Antes que vayamos arriba ¿podríamos salir por un momento? Tonar quería hablar contigo.–

–Sí, claro.–

Los cuatro japoneses salieron al estacionamiento del hotel y buscaron un lugar donde no hubiera nadie antes de invocar a Tonat. El imponente dragón salió del disco, y Fystus se manifestó también. El tigre negro hizo una moción parecida a una reverencia, por lo que Toshiro también se inclinó respetuosamente ante la criatura.

¿Eres tú el elegido por el guardián Fystus?– preguntó el dragón, Toshiro asintió con la cabeza.

–Sí, así es. Mi nombre es Toshiro Kusanagi, es un honor estar en su presencia.–

Los tres amigos japoneses se miraron entre sí, igualmente pasmados, ninguno tenía idea de que Tonat fuera tan digno de respeto como para que hasta Toshiro tuviera que inclinarse ante él.

He visto que durante mi letargo los espíritus de la naturaleza se han dividido en dos bandos y peleado entre sí ¿Puedes explicarme el origen de este conflicto?–

–Sí, señor. Es todo a causa de un humano de gran poder entre los hombres quien manipuló y amenazó a varios pactantes para seguir su malvado plan.–

Entiendo. He comandado a la mayoría de esos espíritus retirarse, pero creo conveniente romper sus contratos con sus respectivos amos. Puedo invocarlos aquí, pero necesitaré la ayuda de Fystus para no consumir demasiada energía de estos jóvenes. Y tú estarás encargado de proteger las rocas de esos espíritus hasta que encuentren un nuevo hogar.–

–Claro, puede contar conmigo.–

Ponte de pie, Toshiro Kusanagi, e iniciemos el ritual.–

El aludido hizo tal como se le indicó y con un pedazo de gis que encontró en el suelo dibujó un gran círculo con varios símbolos y letras que sólo él entendía. Cuando terminó, Tonat hizo aparecer a los espíritus de los alemanes, al de Dimitri, a los que le robaron a los encapuchados y a las otras decenas de espíritus que servían a los cómplices de Dimitri. Toshiro y Tonat recitaron un conjuro igual al que había sido usado con Gabriel, y los espíritus se convirtieron en pequeñas rocas de varias formas y colores.

Mi misión aquí ha sido cumplida. Ahora volveré a mi altar, terminando así mi contrato con ustedes.– dijo Tonat a Takeru, Michel y Ryon.

–Muchas gracias por todo, Tonat.– se despidió Takeru sonriente.

–Sí, en serio nos ayudaste, sin ti no lo hubiéramos logrado.– agradeció Michel.

–No sabes qué tan honrados y agradecidos estamos por todo.– añadió Ryon.

Ustedes tres también nos ayudaron mucho. Quizás no sean los héroes que he estado buscando, pero están muy cerca. Si llega a haber más problemas. No duden en buscarme. Adiós, jóvenes héroes.– fue la despedida que dio Tonat a los muchachos y luego desapareció en un has de luz.

–Que bien… al fin resolvimos… todo esto.– musitó Toshiro segundos antes de desmayarse por el excesivo uso de energía, por suerte para él, Takeru y Michel alcanzaron atraparlo antes que cayera al suelo, pero ellos tampoco estaban muy enérgicos debido al poder que le habían dado a Tonat.

–Llevémoslo adentro, todos necesitamos descansar.– decidió Ryon y ayudó a sus amigos a llevar a Toshiro al cuarto de las niñas.

Liz ordenó un cuarto para los muchachos y Nathan se encargó de llevarles sus cosas en la noche. Luego de que ellos habían ocasionado que arrestaran a Dimitri, ninguno se sentía con el valor de volver a la casa de la señora Van Heinrich.

–El ambiente en mi equipo está muy tenso.– les contó Nathan mientras comían hamburguesas en la habitación de las chicas. –Ivan no me habla, Cami y Franz no se hablan y Bart está demasiado sensible… todo es un caos.–

–Rayos, ese Dimitri logró amargarnos la victoria.– masculló Akary dando un golpe en el buró.

–Y mi pobre Kievcito está batallando con la prensa, pobrecito.– lamentó Dafne.

–Así que fue por eso que nos despidió.– asumió Ryon –Para que no estuviéramos metidos en todo este escándalo.–

–Pero no podemos dejarlo solo en estos momentos. Ahora más que nunca va a sentirse solo.– dijo Michel preocupado.

–Claro que no lo dejaremos solo. Algo haremos para apoyarlo.– decidió Takeru con tanta seguridad que hizo sonreír un poco a los demás.

–Cierto, no podemos rendirnos como si ya nos hubieran vencido. ¡Yo también haré mi mejor esfuerzo por unir a mi equipo!– se animó Nathan.

–¡Así es! ¡Ninguno va a rendirse!– exclamó Liz.

–¡Bien dicho chicos! ¡Así se habla!– felicitó Hye.

El grupo siguió comiendo su cena y celebrando la victoria que habían tenido ese día con pastel y papas fritas.

La mañana siguiente, en las oficinas de la disquera, Clarkson y Nickolás Volkov revisaban papeles del juicio contra Dimitri y planeaban la agenda de lo que harían ese día.

–Toda esta información sobe Vladimir, el lugar donde estaría y la hora… ¿De dónde fue que sacaste tanta información?– preguntó Nickolás.

–El hermano mayor de Takeru Kusanagi, Toshiro, nos la dio hace unos días. Él sufrió muchos abusos y un secuestro por parte de ese sujeto, así que tenía mucho que aportar al caso.–

–¿Y sus padres tardarán mucho en venir por él? Kiev no quiere que sus amigos se involucren más en estos asuntos, pero igual necesitaremos que el tal Toshiro vaya a declarar.–

–Al parecer en una semana les darán sus pasaportes. Quien llegará hoy será la señora que necesitaba firmar los papeles de Hye.–

–¿Ya mandaste a alguien a recogerla?–

–Sí, ya no debe tardar en llegar al hotel. Arreglé que se quedara en el Golden Tulip, ya que Hye se está quedando con unos amigos.– dijo Clarkson seguro de sí mismo.

–¿Golden Tulip? ¿No es ese el lugar al que Kiev iba a ir hace rato?– recordó el papá del cantante.

–Sí, creo que ese…. ¡oh por Dios!– exclamó Clarkson levantándose de repente

–¿Qué? ¿Qué pasa?– cuestionó Volkov asustado.

–Kiev dijo que iba a ver a Dafne y los demás… no dijo Dafne y las demás… lo que significa…–

–¡Los muchachos están ahí!– se percató el ruso.

–¡Y Hye también!–

–Maldición, tendremos que ir para allá de inmediato.– gruñó Nickolás tomando su saco y saliendo de la habitación con su amigo.

En el Golden Tulip, Hye y Toshiro volvían de comprar helados y algunas botanas para sus amigos. Iban caminando por el lobby, el japonés recién había terminado de contarle a la rubia lo ocurrido en su batalla contra Gabriel.

–Entonces dejé a Gabriel con Lieanna y me puse a buscarlos. Creo que estará bien por un tiempo, ojalá se de cuenta de lo mucho que esa muchacha lo quiere.–

–Sí, espero que sí. Tal vez los veamos en el torneo de videojuegos hoy, todos los equipos deben estar presentes para ver la final.–

–Es posible. Yo por mi parte espero que Nathan y los otros logren sobreponerse y ganen su combate.–

–Por supuesto que lo harán. Son un gran equipo, van a superar esto y patear traseros.–

–Pero sus problemas son muy serios, eso podría quitarles concentración.–

–Hey, yo los conozco, sé que van a salir bien de esta.–

–¿No crees que estás siendo demasiado optimista?– bromeó Toshiro.

–¡Claro que no! ¡Yo sé que ganarán! ¡Estoy cien por ciento segura!–

–¿Ah si? ¿Tan segura como para apostar?– desafió el japonés.

–No, Toshiro, yo no puedo ir a Las Vegas, apenas tengo diecisiete años.–

–Me refiero a una pequeña apuesta entre nosotros dos.–

–Oh, pues así sí. ¿Qué quieres apostar?–

–Hmmm ¿Qué tal si el perdedor hace todo lo que el ganador quiera por un día?–

–Woaah ¿Significa que si gano me ayudarías a conquistar el mundo?–

–Si eso es lo que quieres.– respondió coquetamente el japonés haciendo que Hye se sonrojara un poco.

–¡Está bien! ¡Hagámoslo!– decidió la chica estirando su mano y Toshiro la estrechó para cerrar el trato.

–Excelente, entonces llevemos esto antes de que los otros mueran de hambre.–

–Sí, vamos.– coincidió la rubia pero una voz llamó la atención de ambos.

–¿Hye?– llamó quedamente una voz femenina que paralizó a la rubia –¡¿Hye eres tú?– llamó nuevamente en español y la chica no tuvo más opción que voltear.

En la puerta del hotel estaban una mujer alta de cabello naranja y ojos verdes, vestida con ropa muy fina, y un muchachito castaño con ojos del mismo color.

Toshiro iba a preguntar a Hye si la conocía, pero la mujer corrió hacia la chica y antes que alguno pudiera reaccionar, la mujer pelirroja le dio una fuerte cachetada a la rubia.

–¡Mamá!– gritó el muchacho castaño corriendo a alejar a la mujer y Toshiro se puso en medio de ella y Hye.

–¡¿Pero qué cree que está haciendo? ¡No puede llegar así y abofetear a alguien!– reclamó el muchacho en español para que la mujer le entendiera. Estaba furioso y confundido ¿cómo se atrevía alguien a llegar así y golpear a una jovencita con un brazo enyesado?

La muchacha de recepción tomó su teléfono y los empleados en la puerta se acercaron.

El muchacho castaño soltó a la mujer para tratar de explicarle al staff lo que ocurría, pero Toshiro notó que el pobre apenas y sabía unas palabras en inglés. La mujer aprovechó estar libre para acercarse nuevamente a Hye y Toshiro, esta vez con lágrimas en los ojos.

–¡Mírate nada más! ¡¿Cómo pudiste hacerte eso? ¡¿Qué rayos pasó? ¡Huyes de la casa y luego me llaman para decirme que estás en Ámsterdam! ¡Hospitalizada! ¡¿Cómo crees que me hace sentir eso?–

–Perdón, mamá.– balbuceó Hye agachando la cabeza. Toshiro se quedó pasmado ¿Esa mujer era la madre de Hye?

Toshiro se movió de su lugar para encarar a la rubia, quien estaba claramente temblando atemorizada.

–Hye ¿ella es tu madre?– preguntó lo más tranquilo que pudo pero no podía ocultar su sorpresa, la rubia asintió.

La mujer pelirroja no pudo aguantar más y abrazó a su hija, lo cual hizo entender al staff que la situación no era grave. Hye no respondió el abrazo inmediatamente, pero también rompió en llanto y no hizo nada por apartar a su madre.

Después de un rato, ambas se calmaron un poco y el hombre que traía las maletas de los recién llegados se acercó a hablar con el staff y la mujer de recepción.

–¿Qué es lo que hacen aquí? Creí que estaban en México.– preguntó Hye limpiándose los ojos.

–Me llamó un tal Clarkson para decirme que viniera, dijo que habías tenido un accidente y que tenía que venir a firmar unos papeles ya que eres menor de edad.–

–Y obvio que no iba a dejar a mamá venir sola.– intervino el castaño.

–¿Tú eres su hermano?– cuestionó Toshiro, aún sorprendido por lo que estaba pasando.

–Sí, yo soy su hermano, Keith Arceo ¿tú quien eres?– respondió receloso el muchacho, Toshiro de repente se sintió apenado… era la primera vez que hablaba con la familia de la chica que le gustaba y seguro que no estaba causando una buena impresión.

–Y-yo soy Toshiro Kusanagi… soy emm…–

–Es mi novio.– aclaró Hye con toda calma, haciendo que el muchacho se apenara aún más. Ni siquiera había tenido tiempo de pedirle formalmente que fuera su novia y ella ya lo estaba presentando como tal. Se sentía tonto por no tomar la iniciativa antes.

–Niña, deja de jugar, no es gracioso.– regañó la señora, haciendo que Toshiro se quedara como de piedra.

–Sí, Hye, pobrecito, vas a hacer que se enoje.–

¿Qué clase de familia era esa? Se preguntó Toshiro.

–Pero sí lo es.– insistió la rubia.

–Hija, en serio, esa broma nadie te la va a creer.–

–Em… de hecho, señora… sí lo soy.– intervino el muchacho, algo cansado de lo ridículo que se estaba poniendo el asunto.

–¡¿Qué? ¡¿Es en serio?– exclamaron madre e hijo al unísono y se acercaron a él.

–No puede ser ¿estás seguro? ¿Qué hizo esta niña para que aceptaras?– preguntó la mamá.

–T-tú… ¿eres real?– cuestionó admirado Keith viéndolo con asombro como si fuera una celebridad o algo así.

–Por supuesto que es verdad ¿qué ganaría con mentirles al respecto?– afirmó el japonés. La señora empezó a llorar nuevamente, pero esta vez lágrimas de felicidad.

–Al fin… por fin… pensé que este día nunca llegaría… oh muchacho, bendito seas.– exclamó la señora. –Perdona por mi descortesía anterior, yo soy Myra Arceo, la mamá de estos dos.–

–No eres un alien o un vampiro ¿verdad?– cuestionó Keith

–¡Señora Arceo!– interrumpió el papá de Kiev, llegando con Clarkson –Muy buenas tardes, yo soy Nickolás Volkov, jefe de su hija.– se presentó formalmente el señor tomando la mano de la señora y besandola en la palma. Toshiro y Hye se sorprendieron por el gesto, Keith se enojó y la señora se sonrojó de sobre manera. –Lamento lo que ha pasado con su hija, pero nos alegra que haya venido hasta aquí. Espero que su viaje haya sido placentero.–

–Oh, no hay problema. Todo está bien ¿verdad hija?– respondió la señora sonriendo simpáticamente, cosa que irritó a sus dos hijos.

–Sí, mamá.–

–Yo soy Joseph Clarkson, un placer.– se presentó el representante de Kiev estrechando la mano de la señora, él no era tan osado como Nickolás. –Fui yo quien la llamó con respecto a unas autorizaciones para la terapia de recuperación de su hija.–

–Mucho gusto, señor Clarkson.–

–Clarkson… aún después de lo que pasó ¿usted llamó a mi mamá para lo de mis terapias?– se sorprendió la rubia.

–Claro que sí. Te prometimos que nos haríamos cargo y eso estamos haciendo. –

–Gracias.– sonrió Hye.

–Bueno señora, tómese su tiempo para instalarse en su habitación y descansar del vuelo. Nosotros iremos por los papeles que se necesitan. Llámenos si es que necesita algo.– ofreció Nickolás, a lo que la mujer asintió y se fue con Keith y el acompañante que le habían asignado.

–Toshiro, Hye, vamos a necesitar hablar con ustedes un momento.– pidió Clarkson.

–Claro, solo déjenos subir esto primero y bajamos en seguida.– respondió Toshiro y tomó las bolsas de comida para llevárselas a su hermano.

Kiev, por su parte, había citado a Dafne a hablar con él en una de las salas de juntas del hotel. La chica había llegado ilusionada por que vería al muchacho, pero al llegar se sorprendió de verlo acompañado por un hombre en traje negro.

–¡Kieev!– exclamó de todos modos y corrió a abrazarlo. –¡Estábamos tan preocupados por ti! ¡Esa gente mala de la prensa te atrapó y yo quería quedarme contigo pero Akary me pegó!–

–Dafne, por favor quítate de encima.– pidió seriamente el muchacho y la niña negó con la cabeza. –Esto es importante, quítate.–

–Señorita, por favor apártese de mi cliente o me veré forzado a hacer una orden de restricción en su contra.– habló el hombre de traje.

–¿Qué? ¿Orden de restricción? Kievcito ¿Quién es este tipo?– preguntó Dafne sin soltarlo.

–Es un abogado.–

–¡Oh mi Dios! ¡Kiev! ¡No sabía que tan pronto te querías casar conmigo!– exclamó Dafne soltando a Kiev y viéndolo con sus ojos ilusionados y un gran sonrojo.

–¿Ahora ves mi problema?– le comentó Kiev al abogado.

–Sí, señor. Lo mejor será proceder con esto cuanto antes.–

–¡Ay Kiev! ¡Es tan repentino! ¡Si ni siquiera he tenido tiempo de decirle a mi abuelita que me haga el vestido!– siguió diciendo Dafne.

–Dafne, esto no es una boda. Te traje aquí para que firmes un contrato en el que te comprometes a mantenerte alejada de mí durante un año a menos que sea por motivos estrictamente laborales o alguna emergencia médica.–

–Pe-pero Kiev, yo me muero si no estoy contigo.– sollozó la muchacha.

–Tú viste lo que pasó ayer. La prensa no va a dejarme en paz con esto del juicio y sería muy malo si tú o los otros se involucran. Tus amigas ya lo entendieron y me lo hicieron saber, y por Takeru, Ryon y Michel no me debo preocupar. Pero tú… tú eres una acosadora.–

–¡No lo soy!–

–Sí lo eres, y tienes que superarlo. Tienes mucho talento como diseñadora y lo has demostrado en tu trabajo, pero te falta profesionalismo y no puedo tratar con eso ahora. Así que te doy un año para que pulas tus habilidades y madurez… a mi diseñador le encantará volver a trabajar contigo.–

–Entiendo, pero… ¿Qué gano yo con todo esto? No seré capaz de verte por todo un año.–

–Voy a recompensarte, lo prometo.–

–¿Pero qué me darás? Necesito saber o no firmo nada.–

–E-eso no puedo decírtelo hasta que firmes, pero créeme cuando te digo que cuando te lo dé no te arrepentirás.– aseguró Kiev un poco apenado, Dafne no se veía muy confiada pero asintió de todos modos.

–Bien, lo haré, confiaré en ti esta vez por que nunca me has dicho mentiras.–

Dafne se acercó al abogado y éste le ayudó a leer el contrato y firmar en donde era correspondiente. Luego Kiev firmó donde le tocaba y el abogado guardó los documentos.

–Excelente, le haré llegar una copia a cada uno de ustedes. Los dejo solos para que se despidan. El contrato será válido y legal en diez minutos.– se despidió el licenciado y salió de la habitación.

Dafne se le quedó mirando a Kiev, esperando que le dijera cuál sería su recompensa, y el ruso solo desviaba la mirada para que ella no notara lo apenado que estaba.

–B-bueno… c-cierra los ojos para darte tu compensación.– ordenó Kiev y Dafne emocionadísima se sonrojó y obedeció cerrando los ojos y alzando los labios. El completamente rojo Kiev suspiró y se acercó a Dafne para darle un beso en la mejilla y salir corriendo después.

Dafne abrió los ojos y se dio cuenta que Kiev había huido, pero en lugar de enojarse o entristecer se sonrojó aún más.

–E-e-eeso… eso fue ¡Tan lindo!– exclamó y luego se desmayó de la emoción, cayendo sobre el sofá que tenía detrás.

La final del torneo de video juegos estaba a punto de comenzar y el equipo holandés estaba en un cuarto del centro de convenciones esperando que los llamaran para salir a escena.

–¡Muy bien! ¡Este es el momento de la verdad! ¡Es hora de salir a dar nuestro mayor esfuerzo y ganar este torneo!– exclamó Nathan con decisión pero sus ánimos pasaron desapercibidos por sus compañeros, que estaban sentados en cuatro esquinas diferentes del cuarto, dándose las espaldas. –Oh vamos chicos, arriba ese ánimo, hemos llegado muy lejos para rendirnos ahora.–

–Mi tío está en prisión y mis abuelos se pusieron muy tristes.– musitó Franz

–Franz es mi primo…– dijo Cami en su esquina.

–Nathan celebró de más ayer…– balbuceó Ivan.

–Todos están tristes…– sollozó Bart, su hermano mayor le dio un buen zape.

–¡Tú no tienes por qué deprimirte por eso! ¡En vez de eso ayúdame a levantarles el ánimo!–

–¡P-pero!–

–¡Pero nada! ¡A ver ustedes, pila de emos! ¡Volteen acá y pongan atención! ¡Franz! Lo tuyo es realmente lamentable, pero no tienes la culpa de lo que tu tío haya hecho, tú no elegiste nacer en esa familia ni ser varón, así que te aguantas y sales a jugar como es debido. De otra manera harás que tus abuelos se entristezcan más.– regañó el rubio por lo que el niño del paliacate asintió –¡Cami! No sé qué es lo que haya pasado con tus papás ni me interesa. Tú eres tú, y si tus padres se separaron no es tu culpa, eso es asunto de ellos. Nos has tenido entrenando muy duro y nos has mandado por mucho tiempo como para que juegues mal ahora que te necesitamos.– la muchacha chasqueó la lengua y volteó a otro lado, molesta de que Nathan la tuviera que regañar –¡Ivan! Ya supéralo hombre, fue la emoción del momento, alégrate que no te haya besado a ti.–

–¡¿Pero qué diablos, Nathan? ¡Que asco!– exclamó el aludido sacando la lengua y temblando. Los niños empezaron a reír.

–¡Esa es la actitud! Es un día triste cuando YO, de todas las personas, tengo que regañarlos. Más les vale que no tenga que hacerlo de nuevo, ya saben que no me gusta tener que ser el responsable del grupo y tener que comportarme como Cami.–

–Yo no me comporto así.– recriminó Cami, los demás la miraron con fastidio –Yo soy peor.– dijo sonriendo con cierto orgullo, lo cual hizo reír a sus compañeros.

–Cierto, cierto. Nathan no se compara contigo, Cami, eres la reina de los regaños.– bromeó Ivan.

–Hey, no te pases.– regañó la castaña y el muchacho de ojos verdes tragó saliva y se disculpó.

–Bueno, ya. Salgamos de una vez, nuestro público nos espera.– alentó Nathan y todos alzaron los puños exclamando "¡Sí!" antes de salir por delante del rubio. Nathan estaba por salir de último cuando Cami se regresó.

–Nathan, ¿Tienes un minuto?–

–Sí, claro ¿Qué pasa?–

–Bueno, yo… siempre tuve problemas confiando en los hombres ya que mi papá nos abandonó cuando yo era niña… por que mi madre no pudo darle el hijo varón que necesitaba para heredar la fortuna de su familia. Pensaba que el no haber nacido como hombre fue lo que lo alejó e hizo sufrir por tantos años a mi mamá, por lo que empecé a sentir rencor hacia los hombres… todo este tiempo he sido estricta y grosera con ustedes, pensando que eran solo otro montón de videojugadores machistas y que debía imponerme para conseguir respeto, pero… ahora me doy cuenta de que no son así… en especial tú. Te juzgué mal, pensando que eras solo otro muchacho egoísta que no soportaba ver una niña ganarle, pero con todo lo que ha pasado… bueno… ya sé que no eres así.–

–Wow Cami… eso significa mucho para mí.– expresó Nathan sonrojándose –Yo también te juzgué mal al principio… pensaba que eras una muchacha vanidosa, arrogante, tramposa, mandona, orgullosa…– el muchacho se interrumpió a sí mismo al ver que Cami lo miraba represivamente –Ahem, bueno, tú me entiendes… yo no tenía idea de los problemas que tienes y jamás me preocupé por entenderlos hasta hace poco y quiero disculparme por ello. Puede que tengas tus defectos, pero también tienes muchas cualidades… eres inteligente, fuerte, decidida, amable cuando se necesita, valiente, paciente, bonita…– Nathan notó que Cami se sonrojó con eso último y no pudo evitar apenarse también –Ar… em… sí, esto… y tienes am… sí… eh… eso… urgh… ¡Bueno! Lo que quiero decir es que no importa lo que haya hecho tu padre. ¡El hombre debe ser un idiota por haber abandonado a una hija así de maravillosa como tú!–

–Nathan...– se admiró Cami, tanto que sus ojos empezaron a llorar. Ella intentó darse la vuelta para que el rubio no la viera, pero él tuvo el impulso de abrazarla antes que se pudiera alejar de él.

–Está bien… no te preocupes… fui yo el que habló de más.– se disculpó el muchacho como reflejo por haberla hecho llorar.

–No… está bien… gracias, me hizo muy feliz que dijeras eso.– agradeció la muchacha correspondiendo el abrazo. Nathan la estrechó fuertemente entre sus brazos y hundió su cara en el alborotado cabello de la muchacha. Cami se movió un poco para que Nathan aflojara un poco su abrazo y volteara a verla. Ella tomó el rostro del muchacho con ambas manos y lo acercó al suyo mientras cerraba los ojos. Nathan, comprendiendo su intención, decidió que no iba a dejar que ella fuera quien iniciara su primer beso de verdad, por lo que puso ambas manos en la cintura de Cami y la acercó hacia él, cerrando de inmediato el espacio entre sus labios y sus cuerpos.

Cami acomodó sus brazos alrededor del cuello de Nathan y se colocó de manera más confortable. Ambos eran inexperimentados y no hubo mas que el contacto básico entre sus labios, pero para ellos fue un momento más que mágico.

Se separaron finalmente para retomar aire y se miraron a los ojos antes de apenarse de nuevo y separarse, rojos de cabeza a los pies.

–De-deberíamos alcanzar a los otros… se preguntarán qué estamos haciendo.– balbuceó el muchacho.

–S-sí, tienes razón.–

Nathan abrió la puerta como un tímido caballero para dejarla salir y de inmediato la alcanzó para tomarla de la mano.

–¿Sabes? Tú… tú me gustas mucho.– declaró el rubio entrelazando sus dedos con los de ella.

–Y tú a mí…–

–Pase lo que pase en el torneo… ganemos o perdamos… quisiera que me dieras la oportunidad… de ser tu novio.–

–Sería un honor para mí.– aceptó la muchacha sonriendo.

En una de las gradas del torneo, Larry y Zelda estaban sentados seriamente viendo la final del torneo. Los demás miembros de su equipo no quisieron dar la cara luego de su derrota el día anterior, pero Larry insistió en ser un buen deportista e ir. Zelda con mucho gusto lo acompañó.

–Ah, ahí viene entrando la niña del espíritu del viento.– notó la rubia al ver a Cami entrando con Nathan.

–Me pregunto si su espíritu también habrá desaparecido, así como los nuestros. – lamentó Larry. El día anterior los espíritus de él y todos sus aliados habían desaparecido y no pudieron volverlos a invocar. Tampoco sentían el usual consumo de energía de las criaturas.

–Tal vez… no podemos estar seguros.–

–¿Crees que este sea nuestro castigo? Por intentar usar a los espíritus para realizar nuestros sueños egoístas.–

–No creo… jamás he pensado que mis sueños sean egoístas.–

–¿Es que no has aprendido nada? Atacar a gente con nuestros espíritus estuvo mal, era un acto egoísta.–

–Bueno sí, tal vez mi sueño es egoísta ¿Y qué si lo soy?– bufó Zelda cruzándose de brazos –Al menos he hecho todo lo posible por él y no pienso renunciar aún.–

–¿Cuál es ese sueño? Creo que jamás me lo dijiste.–

–Qué tonto eres… mi sueño es casarme contigo, claro está.– respondió Zelda sonriendo malvadamente, Larry se sonrojó y se puso de pie, mitad apenado y mitad espantado.

–¡E-espera un momento! ¡Tú y yo ni siquiera tenemos edad para casarnos!– exclamó el muchacho y las demás personas del público lo callaron así que se tuvo que volver a sentar.

–Yo no dije que quería casarme contigo justo ahora, yo sólo dije que ese era mi sueño.–

–Pe-pero… la Ninja X…–

–¡Oh por favor! ¡¿Podrías olvidarte de ella de una vez? Arrojaste a uno de sus amigos por una maldita ventana, por supuesto que ella no te va a amar nunca.–

–Sí, tienes razón.– suspiró Larry apenado –Una superheroína tan genial y linda como ella jamás se fijará en alguien como yo… voy a tener que conformarme contigo.–

–¿C-conformarte conmigo? Oh Larry, ¿lo dices en serio?– preguntó Zelda sumamente emocionada.

–Sí, ya que no me queda de otra…–

–¡Waah! ¡Gracias Larry! ¡No te arrepentirás!– celebró la rubia abrazándolo, el castaño suspiró y dio un par de palmaditas en la espalda a su nueva novia.

La final del torneo de videojuegos ocurrió con mucha emoción. El equipo holandés se enfrentó al equipo estadounidense, quienes habían sido los campeones el año anterior.

Franz fue el primero en competir por la categoría de juegos de carreras, pero su oponente era un muchacho más experimentado que sabía usar el modo manual para obtener más velocidad, por lo que el pequeño holandés perdió.

Bart siguió, en la categoría de juegos de retos, compitiendo contra una jovencita entre su edad y la de Nathan. La niña le ganó al acumular mayor cantidad de puntos en un videojuego de juntar bloques.

Cami se encargó de la categoría de juegos de aventura, donde superó a su rival con algo de dificultad, dándole a su equipo la primera victoria.

Ivan ganó su competencia de estrategia al usar un elemento oculto que su oponente no supo ver por enfocarse en atacar sus fuerzas delanteras.

Finalmente, fue el turno de Nathan para jugar un juego de peleas. Desafortunadamente, el rival del rubio eligió a un personaje que, aunque raro y difícil de usar, tenía combos de ataque muy complicados de esquivar y sumamente poderosos. El combate estuvo reñido hasta que el estadounidense marcó su último ataque y derrotó a Nathan.

Los compañeros del rubio se sintieron decepcionados por la derrota, sin embargo cuando vieron a Nathan felicitar a su rival y estrechar su mano con una sonrisa, se dieron cuenta de que algo había cambiado.

Meses atrás, Nathan se hubiera quejado de una derrota y se hubiera negado a admitirla sin tener una revancha, pero el muchacho que estaba en el escenario ahora era ya un joven con la suficiente seguridad y madurez para disfrutar del juego en sí, independientemente de la victoria que pudiera conseguir.

–Muchachos, lo siento, acabo de decepcionarlos.– se disculpó el grupo cuando estuvo con sus compañeros.

–Para nada, lo hiciste muy bien.– felicitó Ivan.

–Sí, al menos no quedaste en ridículo.– bromeó Bart sonriendo de oreja a oreja.

–Podemos volver a intentarlo el próximo año.– consoló Franz alegremente, los muchachos entonces miraron a Cami, esperando que dijera algo.

–El que hayamos perdido así solo significa que nos hace falta más práctica y experiencia… debemos empezar a entrenarnos cuanto antes y prepararnos para el próximo torneo.–

–Nada de eso.– reprendió Nathan poniendo un brazo alrededor de los hombros de Cami –¡esta noche celebramos! ¡Y mañana te llevaremos al concierto de Kiev! Practicaremos después.–

–Es por esa actitud que perdiste.– dijo la muchacha.

–Es por esta actitud que me quieres tanto, no te hagas.– rió Nathan haciendo que Cami se sonrojara.

–Hey… no me digan que… ustedes…– tartamudeó Ivan señalándolos con una sonrisa tonta.

–Lo siento Ivan… seguí tu consejo hace apenas un rato.– se disculpó Nathan sinceramente apenado, Ivan negó con la cabeza.

–Al contrario, no te disculpes. Fui yo quien te dio permiso.–

–¿Permiso de qué?– preguntó Cami sin comprender, los dos amigos rieron.

–¿Ves? Yo jamás tuve oportunidad.– aceptó Ivan. –Vamos niños, dejemos a la parejita solos para que celebren.– ordenó el muchacho de ojos verdes llevándose consigo a los más pequeños del grupo.

–¡O-oye! ¡No vamos a celebrar en medio de tanta gente!– alegó Nathan y tomó a Cami de la mano para que lo siguiera –¡Ivan! ¡Espéranos!–

El día siguiente, Hye y Keith caminaban por el hotel buscando a su madre, quien se había levantado condenadamente temprano y abandonado a sus hijos en el cuarto sin desayunar.

Kiev entró al edificio a la vez que los hermanos revisaban el lobby. Al ver a Hye, el muchacho ruso se paralizó y pensó en irse pero no le dio tiempo ya que ella lo notó de inmediato y lo saludó.

–¡Hola Kiev! ¿Cómo estás? ¿Qué tal te ha ido con la prensa? Espero que no te estén ocasionando muchos líos.–

–Eh… Hola Hye… todo está bien, no me han molestado mucho, ayer dimos una conferencia de prensa y con eso les bastó por ahora.–

–Que bueno.–

–Oye, hermana, este sujeto me parece muy conocido.– dijo en español Keith a Hye.

–Pues claro, es Kiev Nickovich.–

–¡¿¡Qué? ¡¿Kiev Nickovich?– exclamó el muchacho por lo que los otros dos tupieron que taparle la boca y silenciarlo hasta que se calmó –¿Es el verdadero Kiev Nickovich. ¿Es en serio?–

–Que sí, yo era su guardaespaldas hasta hace unos días.–

–¿Trabajabas para Kiev Nickovich?– susurró Keith emocionado y escéptico. Kiev, que no entendía español no comprendía lo que el hermano de su amiga decía.

–Este es mi hermanito, Keith… No me cree que seas Kiev ni que trabajé contigo.– explicó Hye.

–Bueno… no tengo nada que demostrarle, pero supongo que como igual les iba a dar esto, no importa si lo usas para que sepa la verdad.– dijo el ruso y sacó de su bolsillo varios boletos para su concierto –Repártelos entre todos, mi último concierto es esta noche, Clarkson me pidió que se los diera.–

–Gracias.– sonrió Hye y le mostró uno de los boletos –Mira, boletos gratis para el concierto.–

–Woaaah, dame, dame. ¡Señor Nickovich usted es mi ídolo!– exclamó Keith en inglés lo mejor que pudo para que Kiev lo entendiera.

–Gracias. Ahora si me disculpan, estoy buscando a mi padre.–

–¿El señor jefe? ¿Qué podría estar haciendo él aquí?– cuestionó Hye.

–Ni idea, aquí es donde Clarkson me dijo que estaría.–

–Bueno, te acompañamos a buscarlo, nosotros buscamos a nuestra mamá.–

Hye y Kiev caminaron hasta el restaurante del hotel, acompañados con el idiotizado Keith que no dejaba de admirar al cantante ruso. Una vez en la puerta miraron alrededor y no tardaron en encontrar a sus blancos, charlando, bromeando y coqueteando alegremente en una mesa junto a la ventana.

–¿Q-qué? ¿Quién es ese señor? ¿Y por qué está ahí tan cómodo con mi mamá?– gruñó Keith fastidiado.

–Es el papá de Kiev.– respondió Hye, aún sin creer lo que veía.

–¿Eeeh?– exclamó el castaño y empezó a comparar a Kiev con Nickolás, notando que si se parecían –Ugh… pues bueno, si es con el papá de Kiev Nickovich, entonces está bien.–

–Convenenciero.– acusó la hermana mayor. Kiev se llevó una mano a la frente.

–Este hombre… en medio del juicio del asesinato de su esposa… con la mamá de una de sus empleadas… a plena luz del día…– gruñó con fastidio.

–Ex empleada, por favor.– corrigió Hye.

–Ah, ahí estás.– llamó Toshiro quien venía llegando por atrás del grupo. –Kiev, Keith, hola. Discúlpenme pero vengo a llevarme a Hye.–

–¿Eh? ¿A dónde vamos?–

–A que cumplas con tu parte de la apuesta.– respondió Toshiro sonriendo con un poco de malicia –El equipo holandés perdió en el torneo, este día harás todo lo que yo te diga.–

Hye tragó saliva y Kiev la vio con algo de recelo, preguntándose por qué haría una apuesta tan tonta. Toshiro se despidió de los muchachos y se llevó a Hye arrastrando al hospital para que fuera a su primera revisión.

Esa noche, en la sala de conciertos más grande de Ámsterdam se realizaría la última presentación de Kiev en la ciudad. El muchacho estaba calentando y vocalizando en su camerino cuando tocaron la puerta. Ericka y las muchachas de Desértica entraron trayendo una caja de chocolates.

–¡Hola Kiev!– saludaron las cinco al mismo tiempo, Dafne haciendo todo lo humanamente posible por no correr a abrazarlo.

–Chicas ¿Qué hacen ustedes aquí? El concierto comenzará en cualquier momento.–

–Sí, lo sabemos, pero mañana temprano nos vamos a México y esta será la última oportunidad que tengamos de despedirnos.– explicó Liz.

–Yo quise aprovechar para agradecerte por toda tu ayuda. Vamos a estar muy ocupados con el juicio de Dimitri, pero espero que todo salga bien.– dijo Ericka.

–Nosotras también tenemos mucho que agradecer… no solo por el trabajo que nos diste sino por toda tu paciencia.– comentó Andreia entregándole al cantante la caja de chocolate.

–Lamento si te fastidié demasiado… pero al menos no puedes decir que no te pasó nada interesante durante tu gira.– se disculpó Akary y luego dio un codazo a Dafne para que dijera algo.

–¡Y-yo prometo trabajar muy duro para poder volver a abrazarte como antes!–

–Definitivamente no captaste el punto del contrato.– suspiró Kiev.

–Bueno, ya nos vamos antes de que a Dafne le ganen sus impulsos. ¡Rómpete una pierna!– deseó Liz.

–¡¿Cómo puedes desearle algo tan malvado a Kievcito?– gritó Dafne mientras era empujada fuera.

–¡Ya cállate!– gritaron las otras cuatro a la vez.

Kiev siguió vocalizando y su papá entró sin siquiera molestarse en tocar.

–¿Ya casi estás listo? Todos los asientos están ocupados.–

–En un momento.– dijo el muchacho levantándose y poniéndose la primera chaqueta que usaría esa noche.

–Te ves más serio de lo normal.– notó Nickolás.

–Estoy a punto de presentarme frente a millones de personas ¿Qué esperabas?–

–A mí no me engañas, te has presentado con públicos más grandes, Clarkson me lo dijo.–

–Ese Clarkson habla mucho.–

–Pero habla con sabiduría. Dime hijo ¿Sabes cuál es el motivo por el que contraté a aquellos muchachos japoneses?–

–Para fastidiarme.–

–Sí, en parte, pero esa no era la razón más importante. Vamos, responde.–

–Tú mismo lo dijiste… para que al salir a la calle la gente no me reconociera al estar rodeado de gente tan común y corriente de diferente nacionalidad, para que fingieran ser mis amigos y así no verme tan antisocial como soy.–

–Ay Kiev.– suspiró Nickolás –Esa era solo la excusa que te puse. Cualquier persona hubiera podido hacer eso… pero yo busqué entre millones de personas a aquellos que pensé podrían llegar a convertirse en tus amigos de verdad.–

–Pues estabas equivocado… a alguien que recibe dinero por estar conmigo no puedo llamarle mi amigo.–

–Pero aún así… ellos te simpatizan ¿no? Les agarraste aprecio y fue por eso que los despediste, para que no se involucraran en un problema más grande y la prensa arruinara sus vidas.–

Kiev miró fijamente a su padre a los ojos, dándose cuenta que no le quedaba más opción que ser honesto.

–Lo admito, ellos terminaron simpatizándome… – declaró Kiev resignado –A Hye en especial la considero algo así como la hermana fastidiosa que jamás deseé… pero es humillante para mí tenerles ese aprecio. Ellos recibieron un pago, estaban trabajando y por eso seguían cerca de mí… una vez despedidos no me volvieron a buscar. Yo realmente no les intereso.–

–¿Y si estuvieras equivocado?– cuestionó Nickolás, su hijo lo miró confundido.

–¿De qué hablas?–

–Hijo mío… esta mañana ellos me regresaron todo el dinero que les pagué.– rió Nickolás sorprendiendo a Kiev de sobremanera –Sólo me aceptaron el dinero para su avión de vuelta e incluso me dieron el dinero de las entradas para este concierto.–

–¿Q-qué? Pero sin ese dinero ¿cómo pagarán sus gastos aquí?–

–No lo sé, tal vez hasta se vayan mañana mismo…. Lo que sí sé, es que ellos estaban sumamente indignados por lo que pasó… dijeron que no necesitaban ese dinero, su mayor recompensa había sido llegar a conocerte en este viaje.–

–Tengo que hablar con ellos.– decidió Kiev y salió de su camerino, pero su jefe de escena lo interceptó.

–¡Kiev! Justo a tiempo, ya está todo listo para comenzar.–

–Ahora no, hay algo que necesito hacer.–

–¡Pero Kiev! ¡El público te está llamando! ¡No podemos retrasar el concierto!–

–Haz caso, hijo. Tienes un deber más importante con tu público ahora.– reprendió Nickolás. Kiev gruñó y luego tomó aire, entendiendo que los otros dos tenían razón.

–Bien, dame mi guitarra… es hora del show.–

Kiev Nickovich salió al escenario ante los gritos y porras de sus admiradores y espectadores. Aún cuando él tuviera problemas, el estar ahí para un público lo hacía sentirse cómodo, completo y realizado. Él sabía que sus amigos estaban entre esa multitud de personas, y si ellos habían pagado por ver su espectáculo a pesar de que pudieron entrar gratis… entonces haría que ese esfuerzo de ellos valiera la pena.

Kiev cantó con todo su entusiasmo y sin fallar una sola nota. Puso más sentimiento y emoción a sus canciones para que su mensaje llegara a oídos de todos, espectadores y conocidos por igual: él no se rendiría jamás y seguiría viviendo sus sueños mientras estuviera vivo.

Tras dos horas y media de canciones, música, cambios de vestuario y muchas emociones, el concierto se dio por terminado. Una vez fuera del escenario, Kiev se quitó su sudada chaqueta, secó su rostro con una toalla, bebió algo de agua y se puso una gorra y gafas para correr a la entrada.

Nickolás, sabiendo la locura que su hijo planeaba, llamó por radio a la gente de seguridad.

Kiev, en su improvisado disfraz, corrió por los pasillos del tercer piso del local, los cuales normalmente era usado solo por el staff para evitar el tránsito de personas. El ruso se detuvo en un área abierta y buscó con la mirada a su amigos pero solo vio a Ericka y las chicas mexicanas salir. Cuando toda la gente terminó de salir y Kiev no pudo encontrar a quienes buscaba, chasqueó la lengua y corrió a otra área pensando que los muy torpes se habían ido antes o ni siquiera habían ido al concierto.

Se reprendió a sí mismo por pensar que podría hacer amigos a estas alturas de su vida. Él era arrogante, orgulloso, sarcástico y antisocial. Estaba emocionalmente dañado en muchos niveles y todas las personas que se le acercaban terminaban lastimadas de algún modo. ¿Cómo pudo pensar que alguien sacrificaría una vida normal de felicidad por estar con él?

–¡Kiev! ¡Oye Kiev!– escuchó una voz llamar desde un corredor. Una voz molestamente familiar y quejumbrosa.

–¿Takeru?– preguntó el ruso regresando sobre sus pasos para hallarse a Takeru, Ryon, Michel, Hye y Toshiro que caminaban con dos guardias de seguridad del evento.

–¡Ajá! Se los dije, era él.– celebró Hye. –Ni con ese intento de disfraz puede engañar a una superheroína experta.–

–¿Qué es lo que hacen aquí? Esta es área de personal.– cuestionó el ruso sin saber bien cómo debía reaccionar en esos momentos. Los otros, en cambio estaban muy tranquilos.

–Estos señores nos trajeron aquí, dijeron que el señor Volkov quería hablar con nosotros.– respondió Ryon, Kiev rió un poco, imaginándose que todo eso era obra de su padre.

–Sí… así es… mi nombre completo es Kiev Nickovich Volkov… y necesito hablar con ustedes.–

–Ah que bien, por que tu papá ya estuvo fastidiando mucho en la tarde con eso del dinero y…– empezó a quejarse Takeru pero su hermano le dio un ligero codazo. –Sí, bueno… no tenemos muchas ganas de hablar con tu papá ahora.–

–E-está bien, yo… ugh, esto era más fácil en mi cabeza.– balbuceó Kiev y se rascó la cabeza. –Chicos yo… lo siento, estaba equivocado… ahora sé quienes mis verdaderos amigos son.–

–No, Kiev. Nosotros lo sentimos… lo que hicimos estuvo mal, nunca debimos aceptar dinero por ser tus amigos.– se disculpó Ryon.

–Pero tampoco podemos decir que estemos completamente arrepentidos de todo… ya que tuvimos la oportunidad de conocerte, aunque hayamos tenido nuestras diferencias.– declaró Takeru sinceramente.

–Así es… contigo hemos vivido muchas experiencias y maduramos más de lo que jamás imaginamos. Este será un viaje que jamás olvidaremos.– agregó Michel sonriendo.

–Yo estoy muy contenta de haber convivido contigo y de haber sido capaz de ayudarte aunque fuera un poco.– intervino Hye –Sé que soy muy torpe y no hablo bien, pero lo que dije en el hospital era la verdad… yo fui esa noche a buscarte por que era mi deber… no como tu guardaespaldas sino como tu amiga.–

Kiev miró al grupo reunido frente a él que le sonreía con tanta camarería y sinceridad incluso después de las cosas feas que había dicho y los insultos que les dio. El ruso apretó los puños, los dientes y los ojos, dejando que solo un par de lágrimas salieran de éstos. Las limpió casi de inmediato y tragó saliva, deseando que todas sus palabras hirientes se fueran con ella.

–Gracias… muchas gracias.– dijo finalmente el músico. Hye fue la primera en ir y darle un abrazo, al cual sus otros tres amigos se unieron en un gran abrazo grupal.

El día siguiente, en el aeropuerto de Ámsterdam, el equipo de videojugadores holandeses acompañaba a Kiev y los muchachos japoneses.

–¿Entonces te dieron permiso de irte a seguir tu gira por que ya declaraste contra Dimitri?– preguntó Cami a Kiev mientras caminaban, ella tomada del brazo de Nathan.

–Sí, en la mañana dije todo lo que sabía… si alguna otra cosa surge me llamarán de inmediato para volver.– respondió el ruso.

–¿Y ustedes irán con él? ¿No te molesta dejar a Toshiro aquí?– cuestionó Nathan a Takeru.

–Nah, sé que él estará en buenas manos.– rió el japonés mirando a Hye que iba tomada de la mano con su hermano.

–Mis padres no tardarán en llegar, así que estaré bien. Todavía tengo que esperar que me llamen a declarar, además tengo que acompañar a Hye al resto de sus revisiones hasta que le quiten el yeso.– elaboró el mayor de los japoneses.

–¿Qué hay de ustedes? ¿Todo bien con Cami y Franz?– preguntó Ryon a los holandeses.

–Sí, bueno… realmente no hay mucho que pueda hacer con respecto a Cami siendo mi prima.– dijo Franz –El estar triste por eso ya nos costó el torneo de videojuegos, no quiero dejar que me afecte más.–

–Yo por mi parte me alegro que el maldito de mi padre no haya heredado la dichosa fortuna después de que nos abandonó.– declaró Cami –Prefiero mil veces que la tenga este pequeño revoltoso.–

–Vamos a esforzarnos por hacer que se lleven mejor.– aseguró Ivan riendo.

El grupo se detuvo frente al área de departura y se dividió en dos: los que se quedaban y los que se iban.

Se quedaron viéndose en silencio unos momentos hasta que el altavoz indicó que el próximo vuelo a Irlanda estaba a punto de partir.

–Bueno.. creo que esto es todo.– dijo Hye un poco entristecida.

–Sí… ya es hora de irnos.– respondió Kiev y estiró su mano izquierda para que la estrechara, pero la chica optó por abrazar nuevamente a cada uno de ellos, diciéndoles que se cuidaran.

–Gracias por todo.– dijo la rubia sonriendo hermosamente.

–Ten cuidado ¿si?– pidió Ryon.

–Trata de aliviarte lo más pronto posible.– sugirió Michel.

–Y llámame si Toshiro no te atiende bien.– bromeó Takeru –Ah sí, y tú también cuídate, hermano… lo digo en serio.–

–Lo haré.– aseguró el mayor.

–Y yo me cuidaré mucho, palabra de superheroína.– prometió Hye.

El grupo terminó de decir sus despedidas y abordó el avión.

Hye, Toshiro y los holandeses vieron por una gran ventana la aeronave partir. La chica rubia tomó fuertemente la mano de su novio, demostrando así que estaba nerviosa.

–¿Pasa algo?– preguntó él.

–Siento que… una parte importante de mí acaba de irse.–

–Es normal, llevas meses viajando con ellos. Seguro que ya los extrañas.–

–Tengo algo de miedo… no sé qué es lo que haré a partir de ahora…–

–Yo tampoco estoy seguro de qué debería de hacer. Hay muchas cosas que tengo que hacer, otras que me gustaría hacer y no sé ni por donde empezar… pero hay algo de lo que estoy seguro… pase lo que pase quiero estar contigo para apoyarte en todo.–

–¿Crees que… algún día pueda volver a ser la Ninja X?–

–Todo es posible si te lo propones ¿no? Tú fuiste quien me enseñó eso.– respondió Toshiro con una gran sonrisa, Hye se alegró también.

–Sí, es verdad. Aunque estemos lejos… si creo que es posible, entonces nos volveremos a ver… después de todo… yo soy la Ninja X, con máscara o sin ella.– decidió la rubia viendo al cielo con renovada esperanza.

Muchas cosas habían ocurrido en su viaje, hizo amigos, vivió un romance, tuvo muchas peleas y hasta terminó salvando al mundo, aunque el villano que combatió no fuera lo que ella esperaba. Lo importante no era la máscara ni la ropa con la que lo había hecho, sino el valor, la alegría y la decisión con la que actuó todo el tiempo.

Todo era posible, todo tenía alguna solución, y rendirse nunca fue ni sería una opción.

Hye Arceo había sido, y siempre sería en alguna parte de su alma, la poderosa Ninja X… una chica extraña que con su gran esfuerzo se convirtió en una superheroína.

FIN

(15 de Mayo del 2011, 23:56 horas.)