Pues, no exactamente antes del 14 (ni por mucho), pero al menos todavía es febrero. Okay.

... ah, estoy comenzando a preguntarme si el número de capítulos de esta cosa disuade a los lectores en potencia de leerla, de verdad que sí; pero no quiero mocharla en parte y dejar flotando el tercer año por ahí... Bueno, ¡disfruten el capítulo!


87. Amor en perspectivas

« Have you ever been in love? Horrible isn't it? It makes you so vulnerable. It opens your chest and it opens up your heart and it means that someone can get inside you and mess you up. »

Neil Gaiman, The Sandman, Vol. 9: The Kindly Ones

A ninguno de los alumnos de quinto les sorprendió que varios profesores usaran aquella otra fecha para dejarles uno o dos trabajos con el amor y la amistad como tema aquel mes; en realidad, como que ya lo venían venir. Además, tal parecía que aquel año los "performances" se habían de moda ya que el profesor de ética les dejaba uno cada mes y a más de un maestro le había parecido una idea interesante. Entre aquellos maestros se encontraba la legendaria maestra de literatura, Medellín, quien les había dejado uno de estos performances en equipo, el cual valdría puntos extras en varias clases de profesores que tenían ganas de sentarse un rato y, para variar, dejar que los alumnos hicieran algo en las horas de sus clases en lugar de fingir que ponían atención, echar desmadre o dormir.

Aquello no molestaba a Adra tanto como podría haberlo hecho; o, más bien, debería de, dadas sus tendencias de querer pasar desapercibida la mayor parte del tiempo.

De nuevo, parte de la explicación de este comportamiento tenía sus raíces en la obsesión del profesor de ética por dichos performances: Adra había formado equipo con algunos de sus compañeros que no conocía tan bien, pero que habían resultado súper ocurrentes y divertidos (y bastante pacientes a la hora de soportar los momentos de pánico y timidez que luego presentaba Adra, también), y cuyos performances habían recibido muy buenas calificaciones y hasta cumplidos—para sorpresa de los mismos, si he de agregar, porque se reunían el día anterior a la presentación (a pesar de que les daban mínimo dos semanas para prepararse) y planeaban, o algo así, lo que iban a hacer en apenas unas horas con dosis iguales de genialidad, locura y "me vale cacahuate".

Aquella tarea dejada para el fatídico día del amor y la amistad, siguió exactamente el mismo patrón; con la excepción de que se pusieron de acuerdo para quemar en un CD la banda sonora que iban a utilizar, claro.

La trama, si es que se le podía decir de esa manera, era muy simple, en realidad:

Un chico y una chica se enamoran, luego se separan.

Cada uno tiene un breve momento bajo los reflectores para expresar sus opiniones.

Después, aparecen en el centro del escenario los dos juntos—

Y ahí era cuando entraba el resto del equipo, Adra incluida, cada uno con un trozo de cinta adhesiva con las palabras "frágil" y "precaución" grabadas en letras rojas en ella; y, comenzaban a rodearlos, a envolverlos con la cinta, en medio de una cacofonía de voces, cada una intentando hacerse oír por encima de las demás, cada uno gritando su definición de ese terrorífico sentimiento que era el amor a voz a cuello, para que todos en el auditorio escucharan.

Se habían puesto de acuerdo en que eso harían, pero ninguno sabía lo que los otros iban a decir hasta que los escucharon; tal vez por eso la sorpresa de Adra había sido genuina, aunque, verdaderamente, debía de haber esperado algo como aquello.

Podía escuchar a los otros, de una manera casi inconexa, como si no pudiera centrar toda su atención (y no podía, ocupada como estaba) en lo que decían, no con las palabras encimándose unas sobre otras en ese momento, el punto culminante de su presentación; "el amor es", se suponía, y luego toda clase adjetivos: tolerancia, paciencia, puro, dulce, reconfortante, liberador…

Tal vez esas eran las palabras, o tal vez sólo las estaba parafraseando porque en realidad no las recuerda, no; lo que se grabó como un golpe de relámpago a un árbol en su memoria aquel día, fue la sorpresa que sintió ante lo que ellos decían y el sonido de su propia voz golpeándole los oídos:

Es dolor, obsesión, celos, injusticia…!"

Algo tan discordante a lo que los demás decían, tanto así que no podía reconciliar las diferencias entre unas y otras definiciones y aceptar su validez en cuanto al amor se refería (pero aprendería, después, eventualmente). Sus huesos vibraban con las voces, con su propio deseo de imponer su "amor" por encima de los demás, como un perro con un hueso salido en una herida abierta; no podía evitar el instinto, tocar, picar, retorcer.

Desesperación!"

Aunque, incluso con el paso del tiempo, aquello no cambia (no del todo); porque Adra no cree en el amor puro y simple, no completamente. Todavía, incluso después de librarse de capas y capas de cosas y malos momentos que en realidad no va a dejar de recordar, el amor permanece como algo más oscuro, más salvaje, algo profundo e imperfecto que se mantiene a flote sobre un abismo de pecado y voracidad y odio, que se aferra ferozmente a esa partícula, ese núcleo, suave y puro—como la brillante esperanza al fondo de la caja de Pandora.

Eso es lo que es, para ella (y también eso es lo que hace).

Al final, quedaban los dos, el chico y la chica, envueltos con cinta adhesiva, sentados espalda contra espalda, y las luces se apagaban.


Hmm, otra de esas cosas que - bueno, no sé. Todos esos performances que nos dejaron ese año... Como dato curioso, la maestra de Literatura nos felicito por este en particular y comentó que incluso si nuestros compañeros no habían entendido lo que habíamos querido hacer, ella sí; lo que nos llevo a preguntarnos qué habría entendido porque nosotros (el equipo entero) se lo había sacado todo de la manga, jeje.