Los días no pasan sino rápidos

Mientras camino en la sombra

Oyendo lo que pude ser

Sintiendo la falta de honra

Pues yo soy el viento

Que agita tus cabellos

Yo soy la música

Que te acaricia sin presura

Yo soy el dolor esperado

Soy el carcelero encarcelado

Soy una brizna de hierba

Por el aire removida

Soy la noche que te envuelve

Soy el susurro que ansías

La ternura que no vuelve

El cariño que sentías

Un millar de agujas en el pecho

Un centenar de heridas sin cura

Una decena de cicatrices sin recuerdo

Un acceso de profunda locura

Una vez alzaré mi voz

Una vez alzaré la mano

Y tocaré tu corazón

Para sentir el calor de tu verano

Pues a mi mismo ya no me veo

A mi mismo ya no me oigo

A mi mismo ya no me siento

Sólo recuerdo la ilusión de un sentimiento

Sentimiento antaño regalado

Por un hombre tullido

A la dama de su alma

El sentir de sus palabras