Marioneta

¿Qué soy?...

—No más que una grotesca marioneta de carne, piel y huesos.

¿Marioneta?.

—Sí, repulsiva criatura siempre en espera de ser manipulada, carente de voluntad; ser grotesco cuyos miembros sólo has de mover por los hilos que te atan y que son capaces de darte vida una vez más.

¡Te equivocas!.

—¿Eso crees?.

Yo...no lo sé.

—Por supuesto que no lo sabes, después de todo, eres una marioneta.

¿Por qué me tratas como un ser nauseabundo?.

—Porque lo eres. Tan sólo mira las heridas de tus manos y pies, es asqueroso. Tu sangre sólo sirve para manchar los preciosos filamentos que te sujetan...¿y ahora?, ¿por qué lloras?.

Porque lo intento y no puedo. Siempre he deseado odiarte.

—¿Acaso las marionetas tiene sentimientos?.

Tú eres mi marionetero, seguro lo has de saber.

—No.

Mientes.

—¿Y si así fuera?, ¿qué sentido tiene revelar la verdad a un títere que esta a punto de morir?.

Realmente ninguno. Ya puedes soltarme, el telón ha bajado y la oscuridad del viejo baúl me esta esperando. Mi siniestro marionetero, te amaré con todo el odio que poseo desde las frías sombras de mi silencio.

Fin