Nota: Veneno forma parte de una serie de relatos cortos y paralelos a mi historia: La promesa entre los tres.

Advertencia: Insinuaciones de incesto, si esta temática te ofende por favor NO leas.

Veneno

"Jagger, estoy enamorada de él", las suaves palabras escapando de sus labios, el ligero sonrojo sobre sus mejillas y la media sonrisa avergonzada por confesarle aquello formaron una imagen letal. No lo entendía, le resultaba ilógico hasta irreal. ¿Cómo era posible que la persona dueña de sus afectos hubiera puesto sus ojos en alguien más?; él que la amaba desde hacia mucho tiempo y que no era capaz de ver mujer más bella y perfecta.

No obstante, ella, su media hermana, sin ser conciente de lo que pasaba por su mente y que ignoraba su sentir, se encargó de recordarle lo que tanto se empeñó en ignorar: Sus lazos de sangre y el grado de parentesco que guardaban por causa de su padre. Lo odió, quizá más de lo que ya profesaba. Sin embargo, él sabía que lo único bueno de las constantes aventuras amorosas del maldito mujeriego era Gabriel.

–¿Qué hay de bueno en ese? –quiso preguntar mas no fue capaz de formar palabra alguna; en su lugar una dura sonrisa se dibujó en sus labios, y no tuvo que pasar mucho tiempo para sentir como su sangre hervía. Los celos se apoderaron de las fibras de su cuerpo y con asombrosa rapidez los mismos se convirtieron en odio.

Se sumergió en su propio sentir, un mar de veneno contra aquél que era dueño de los sentimientos de su media hermana. Bones, ese maldito bastardo. Un mal nacido que desde el principio no le agrado ni en lo más mínimo y con lo acontecido peor aún.

Le deseó lo peor.

–¿Te sientes bien? –escuchó preguntar a Gabriel quien ya se encontraba muy cerca tocándole el rostro con sus suaves manos. Lo miraba con un deje de preocupación orillándolo a preguntarse el por qué esos hermosos ojos no llegaron a verlo como el hombre que era y que sus intenciones para con ella estaban lejos de un amor fraternal.

–No, no me siento bien –. Respondió con la verdad, si bien su malestar no era físico, lo cierto era que se encontraba bastante mal.

–¿Te duele la cabeza, el estómago?; en mi habitación tengo buscapinas, son muy buenas para los dolores.

–Gabrriel…

–¡En serio!, quitan cólicos y…

–Gabrriel –la interrumpió nuevamente con su característico acento, esta vez llevando sus manos hasta las más delicadas y besarlas con anhelo. Mismo gesto que la menor interpretó como una muestra de cariño por parte de su medio hermano alemán–. No te prreocupes, no me duele nada, solo…

–¿Seguro?, porque no tardaría nada en ir y venir.

–Escucha, simplemente me sorrprrendió saberr tu interrés porr el guarrda.

Gabriel se alejó de él con una sonrisa en sus labios y la mirada ensoñadora; le bastaba con recordarlo para que sus sentimientos la traicionaran. Estaba feliz y entusiasmada.

–Es la prrimerra vez que te veo tan contenta, Gabrriel –. Le pesaba articular las palabras pues de ante mano sabía la respuesta, y con ella el negativo sentimiento se iba alimentando. Autocontrol, era lo que había aprendido en sus años en el ejercito. No podía perderlo, no en aquel instante; no en frente de ella. Sonrió de manera forzada.

–Mmh –sonrió con deje de vergüenza–, es que…cuando estoy con él, yo…

–¡Gabrriel! –la interrumpió súbitamente pues no quería escuchar más, de hacerlo perdería todo control y la poca cordura que evitaba que no se lanzara en busca de Bones para poner fin a aquella tortuosa situación–. Aceptarré la buscapina.

–¡Oh, Jagger!, siempre eres igual –le replicó con fingida molestia–. ¡Lo sabía!.

–¿Qué cosa? –su corazón palpitaba con premura pero sus fríos ojos azules no evidenciaban esta situación. ¿Podría ser que Gabriel supiera sobre su prohibida atracción?.

–Definitivamente, algo te duele.

Sonrió con dureza, bajando un tanto la mirada; no supo si fue de alivio o decepción.

–Tienes razón, no puedo engañarrte.

–Ni se te ocurra dejarme con la pastilla en mano, sabes que odio subir escalones y tengo que ir hasta el segundo piso.

–Te prrometo no moverrme –. Con esas últimas palabras la miró dar media vuelta y dirigirse hasta la amplia y larga escalera; se quedó solo con sus pensamientos y los celos que lo iban envenenando con asombrosa rapidez; cerró sus puños con anormal fuerza decidido a sacar de juego al ladrón de sus anhelos.

Fin

20 de Julio de 2008