Espíritu Claro

Dices que conquistarás al mundo

y que me lo entregarás luego

en una bandeja de plata.

Pero, aunque te cueste creerlo,

prefiero hacer lo yo mismo.

Es mucho más divertido.

Si la respuesta que te doy

no es para nada de tu agrado,

puedes hacer tus maletas

y marcharte cuando quieras

mi corazón está abierto.

Quizá no lo sabías antes,

pero este apasionado juego

del amor y luego andar sufriendo

creo que no va con mi edad.

En este instante de mi vida

no cambiaría mi felicidad

por unos meses de alegría.

¡Ahórrate saliva!

Ya lo sé, ya lo sé.

Mis gustos no combinan

con la moda del momento.

¿Acaso debería importarme?

Nadie nunca

entenderá nada.