Capullo

Cubierto el cuerpo con hilo,

agito lento el corazón.

Afuera alguien sonríe

y me invita a salir.

Siento su voz en mi piel.

Suaves latidos amistosos

Me motivan a salir de mi refugio.

Todavía no estoy listo,

pero si no lo hago ahora

tal vez nunca lo haga.

Así que deslizo poco a poco

mi cabeza hacia el otro mundo,

anhelando ser bienvenido.

Pronuncio un débil saludo

esperando una respuesta

que nunca llega.

Cuando menos lo pienso

ya estoy de nuevo adentro.


Creo que varios de nosotros nos hemos sentido así alguna vez, ¿no?

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Continuando con este sentimiento de entusiasmarse por salir de nuestro refugio, les sugiero que lean una de mis historias llamada Ánimo. Cualquier opinión que tengan al respecto, mientras sea dicha con cordialidad, será muy bien recibida.