NOTA DE LA AUTORA: He de confesar que voy a escribir ésta "historia", porque algo me dice que puede que tenga más éxito que la otra que en verdad le he puesto mucho más de mi corazón en ella: Historia de la Diosa Malabarista. Como sea, eso no quita que no me pueda divertir escribiéndolo y espero que ustedes también se diviertan leyéndolo.

Gaad y Vad Luck

Prólogo:

Una mujer hermosa: rubia con ojos azules, rostro suave, piel dorada, suficiente altura, y como de 25 años, está sonriendo a la persona que sea que ve la foto, suavemente y con ternura.

Ella está detrás de dos muchachos, descansando su quijada en el hombro de uno de ellos, y apoyándola de lado a otro hombro, que estaba a su izquierda.

"Ésta es mi mamá: Hope Luck. Es la mujer y madre perfecta y, aunque en ésta foto tendría… a ver, nosotros teníamos 22 y ella nos tuvo a los 26, igual, 48 años… aunque en ésta foto ella tendría 48 años, nunca ha aparentado más de 30… al contrario que mi papá, que, aunque era fisiológicamente 3 años menor que mi madre, en ésta foto fácilmente se podría pensar que tenía unos 50 años".

Nuestro pensador/narrador nos hizo fijarnos a la derecha, a un hombre bajo y rechonchito.

Aunque no era guapo, algo en su nariz gruesa y torcida, en sus ojos grandes, brillantes y marrones, la piel blanquísima y en su cabello negro, cano y muy revuelto y, más que todo, en su sonrisa algo nerviosa; era atractiva a la vista… en el sentido que por alguna razón, atrae a ser visto. Tal vez porque, aunado a su rostro, uno podía ver que en todo su lado izquierdo estaba mojado y chorreando de un líquido rosa, aunque en su lado derecho, el traje formal que llevaba puesto estaba perfectamente seco.

"Muchas personas creen que él es el papá de mamá y, cuando ella les dice que es su marido, lo ven con una cara que dice "viejo verde", sin disimular...

Y si se preguntan porqué está medio mojado, fue por lo siguiente: un camarero había tropezado conmigo y tiró la gran palangana con fresco a mi padre antes de caer.

Por eso, y porque ya se había cambiado dos veces con la ropa de repuesto, es que apareció así en esa foto… en resumen, que ése es mi papá, Vadario Suerte…"

Don Vadario Suerte, teniendo una altura de 1 metro y 63 centímetros, abrazaba por la cintura a su hijo que estaba a su derecha, de más de un metro 80, sonriendo radiante, tranquilo y hermosamente. Éste estaba justo a la par del otro joven, en cuyo hombro descansando la cabeza de su madre.

Los dos estaban fuertemente abrazados por detrás por la hermosa mujer, pero, dado que el más alto estaba abrazado por sus dos padres, parecía como si la foto nos quisiera decir que éste era el centro de la familia y de la foto en sí.

Al parecer, estaban en un hermoso día, en un lugar al aire libre y en la graduación de la universidad de los dos jóvenes, pues los dos vestían togas negras y birretes, aunque la toga que llevaba el más bajo, parecía ser de la talla del más alto y, por lo tanto, le quedaba grande… aún así, éste sonreía con la misma sonrisa nerviosa de su padre, aunque, a diferencia de su padre, sus ojos estaban fuertemente enrojecidos por el flash de la cámara…

"Esos, los del centro, somos nosotros, los gemelos Luck.

¡Sí, somos gemelos!

Sí, ya sé, ya sé… nadie lo cree, ya que somos lo más diferentes que pueda ser, no sólo en la forma de ser, sino en la forma de nuestro cuerpo: pues él es la versión masculina y muy varonil de mi madre y yo la forma joven y delgaducha (y gracia a Dios, más alta) de mi padre, sin la nariz torcida… gracias a Dios también por eso…

Lo más extraño del asunto… aunque en mi familia han pasado muchos "muy extraño" que varios doctores en muy diferentes campos, aún quieren resolver… es que somos, en el ADN, gemelos "idénticos"…"

Aunque el narrador/pensador en éstos momentos no tenga ganas de desarrollar la idea que se vino enseguida a su mente al pensar lo anterior, yo, el narrador omnisciente (y extrañamente, en primera persona singular…) se los diré:

Una versión de explicación que la mayoría de doctores tienen para eso de que siendo gemelos idénticos en el ADN, no se parezcan en el físico; es que el narrador/pensador es una versión mutante del gemelo rubio y alto…

Por supuesto, también es la versión más insultante para Vaduntronio…

Y sí, el más parecido a Don Vadario, se llama Vaduntronio, aunque le dicen Vad por cariño y misericordia… y es ese, Vad el que es nuestro narrador/pensador, porque es el que tiene más protagonismo en la historia… jeje… aún así, puse a Gaad de primero en el título… ¡Que más da! ¡Ya se quedó así!

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Bueno, espero que les haya gustado. Hasta aquí por hoy. Voy a intentar subir capítulo cada semana. Y si me mandas un review ¡No tienes idea qué feliz me pondré!