¡Hola, Gente!

Sí, lo sé, lo sé. No tengo ni perdón ni excusas por venir ¡UN AÑO DESPUÉS! (O algo así: más que 10 meses, que si lo redondeamos es UN AÑO) para terminar esta historia. Creo que tengo que confesar también que estuve apunto de dejarlo sin final, pero mi parte obse y mi conciencia y mi corazón por el cariño a los lectores (Markelo y Vlad más que todo) me hicieron empezar a escribir.

OoOoO

Capítulo 20.

"Al final del juicio está el final"

Previously on "Vad y Gaad Luck":

Después de ver el anterior capítulo y otros más, les hago el resumen:

Gaad salvó a su tío Dromedario y padre de ser aplastados por una pared, pero golpeándose la espalda en el proceso. Sin embargo, importándole poco él, fue hacia su familia que estaba lista para el juicio de Vad, a preguntar por un doctor… para llegar justo a saber que la única mujer que en verdad le ha interesado porque no le interesa él, se supone que no es su tía…

Light Luck (la "tía" de los gemelos) Encuentra a su media naranja en Arquímedes Suerte… y van a recuperar el tiempo perdido cuando él empezó a convertirse en un HOMBRE hermoso…

Los hermanos, Vadario y Dromedario, se alejaron entre sí para no llamar a más calamidades y Vadario se durmió por la borrachera…

Y pasa que en verdad, Eris Mengele no es tía de los gemelos (lo que hizo angelical y hermosamente sonreír a Gaad) sino que el abuelo de ellos fue su tutor legal hasta que ella se emancipó... y, para más alegría de nuestro amado y perfecto gemelo, Eris le sonrió y se puso muy feliz cuando él le pidió que fuera a revisar a su padre y tío.

Poco después de eso, el juicio inició con un testigo estrella: Ramón Morales, el policía que el día anterior había arrestado a Vad.

And now…

Se puede decir que el juicio se puede reducir en la siguiente dinámica.

Hope Luck, con un paso seguro y un rostro tranquilo, le preguntaba cosas como:

—¿Cuántas veces su comisaría ha tenido que apresar a Vaduntronio Luck?

Y entonces, solícito y algo nervioso (y baboseante) por tener tan cerca de él a nada más y nada menos que su amor platónico, él le contestaba:

—¿Sólo Vad? —sonreía como divertido, tontamente; tal vez porque ella lo miraba directo al rostro. Se encogió de hombros—. No tengo idea. Él y su padre pasan mucho tiempo en la central, señora. Tal vez unas, mmm… 50 veces.

Claro, en ese momento varios de la familia tomaban mucho aire de la sorpresa, y empezaban a cuchichear entre sí, estupefactos. Ese era uno de los instantes en que Vad sentía sus miradas en la nuca, y se daba cuenta de que lo veía con lástima o desaprobación. "Sí, claro… panda de gente con buena suerte que no se han caído en la vida…" Pensaba él, desesperado y de mal humor. Se imaginaba canoso y sin dientes en su cama, mientras la voz de su madre, nada cambiada, le gritaba: "Vadito, hora de levantarse"… como si tuviera ocho años.

.. Justo después de una declaración como esa de Morales; Vad, Eri o Gabriela (las versiones femeninas venida de otra dimensión de Gaad y Vad) decían algo como:

—Pero señores, él entonces no sabe entonces la respuesta a esa pregunta; por lo que… —esa vez, había sido Eri.

—Pero yo sí. Según este informe reciente de la comisaría, desde los 10 años, Vaduntronio ha sido arrestado 62 veces…

Lo cual era un golpe peor a su causa y hacía que las personas detrás cuchichearan, y se asombraran aún más.

Mientras tanto… unos 77 metros lejos de ellos…

—¿Sólo unos golpes en las piernas? ¿Sólo eso? —decía Eris Menguele, totalmente desanimada y dando pequeños suspiros lastimeros mientras le vendaba una pierna a un muy valiente Dromedario Suerte.

Gaad la miró y, por alguna razón (o por estar enamorado y ser nuestro hermoso y amado Gaad de gran corazón) se sintió mal de ver su mirada apagada, decepcionada…

Y se quitó la camisa…

Ustedes estarán de acuerdo conmigo, el narrador extrañamente en primera persona singular, en que cualquiera estando tan cerca de tan hermosa persona con tan… PRECIOSO cuerpo; lo más seguro que se hubiera sentido mucho mejor de ver ese torso musculoso, sinuoso y tan accesible a las manos, dándose así, tan sumisamente… pero Eris no es normal, es que no es normal, y simplemente lo miró, abrió más los ojos y dijo:

—No hace calor y no has hecho tanto esfuerzo como para necesitar quitarte la camisa, ¿por qué lo hiciste?

La pareja estaban sentados muy cerca, con los dos señores Suerte al frente. Dromedario se aguantaba el dolor como los varones, y su hermano pateaba dormido… hacia la pierna herida del otro. Lo más extraño, es que no se despertara por sus propias piernas heridas que estaba moviendo.

—Porque creo que te podría interesar…

Aunque muy, muy tenuemente; Eris se ruborizó, bajó un poco la mirada y empezó a balbucear algo como:

—Pues, la verdad es que pienso que sí puede ser que…

Pero Gaad no la oía, porque estaba muy ocupado moviéndose para darle la espalda. Su piel se movió sinuosa y voluptuosa cubriendo su fisonomía tan bien definida. Ella se quedó mirando eso, callando, más que oír lo que él le decía:

—… el saber que me cayó la pared en la espalda, y como ves, prácticamente está sana. Podrías investigarlo, si quieres…

Y la volvió a ver: una mirada brillante, sincera y amorosa junto a una leve sonrisa muy esperanzada. Eris lo miró por un instante, se sonrojó un poco más sin querer, pero pudo fruncir el ceño, sin entender…

Mientras Eris no entiende que EL hombre hace cualquier cosa por caerle en gracia… volvamos al juicio…

Hope, después de enviarle una mirada socarrona a su hijo, se volvió de nuevo hacia Morales, que le sonrió con ojos soñadores en correspondencia:

—De esas 62 veces que mi hijo ha sido arrestado, ¿Cuántos de ellos estaba siendo acusado de cargos en los que tendría una sentencia de más de seis meses de prisión?

—Veintinueve —Respondió al instante, sin titubear.

Vad abrió la boca, sorprendido: "Ajá, no sabe cuántas veces me ha arrestado, ¿pero sí cuántas de esas veces me querían dejar en la cárcel? ¡Increíble!" Luego, tuvo una revelación:

—¡Objeción! —y se puso en pie totalmente seguro y digno.

—Aquí no se dice objeción —le respondió la abuela, haciéndolo encorvarse y parecer perdido:

—¿Qué se dice?

La mujer se encogió de hombros, como si no le importara. Vad se sintió estúpido, porque sabía que no ganaría nada con eso, pero preguntó:

—Entonces, ¿por qué me corriges?

—Por nada, sólo que no se dice objeción. No somos unos estirados aquí, puede decir, permiso, quiero hablar o algo así…

Vad frunció el ceño e iba a abrir la boca para decir que para él, todo eso de un juicio para decidir si irse de casa o no le parecía muy estirado; pero prefirió callarse, volver a su pose con la que se levantó y como si nada hubiera pasado, seguir con su idea:

—Morales… hola.

—Hola.

Se quedaron viendo un instante, en blanco, y luego Vad recordó su insight:

—Tú dijiste antes que MI PADRE —y cuando lo dijo, miró hacia todos como si su forma de recalcarlo no fuera suficiente para decir: "tomen nota de eso, que es lo importante"— y yo siempre pasamos mucho tiempo en la comisaría. ¿Tienes un estimado de cuántas veces ha estado MI PADRE QUE HACE AÑOS VIVE CON SU CONTRAPARTE CON BUENA SUERTE —mirada a todos en la sala… y se quedó petrificado al ver lo que vio.

Más allá de una de las ventanas en el lugar, vio lo que parecía ser un tipo con el físico del más grande y grueso fisicoculturista con gran mostacho, vestido como mujer en los Óscares y sentado en la rama de un árbol, tomando fotos como poseso…

Pero peores cosas había visto, por lo que se volvió a la pregunta que estaba haciendo:

—… en la cárcel? Señor Morales.

Morales se le quedó viendo, pareció hacer cálculos hasta con los dedos de la mano, hablando bajo sobre cosas que recordaba, y finalmente dijo:

—No lo sé… ¡Pero desde hace años que es cliente frecuente!

Vad miró a la concurrencia sorprendida con una mirada feliz.

Y luego vino el momento en que Hope Luck devolvía el golpe.

—Y eso, mi querida familia y señores jueces, sólo prueba que ellos tienen mala suerte; y que las cosas podrían ser peor si yo no estuviera a su lado…

Sonrisa de Vad desaparecida, mientras Eri lo hacía sentarse rápidamente y Gabriela negaba, apesadumbrada.

—Dígame, señor Morales, ¿cuántas de esas veintinueve veces yo fungí como abogada de mi hijo?

—Todas.

—¿Y cuántas de esas veces, hice que no fuera a la cárcel por más de dos días?

—Todas.

—Sino hubiera estado cerca de mi hijo, conociendo lo que hacía ese día o donde debía estar, ¿en cuantas de esas veces se podría especular que él hubiera sido apresado?

—Imagino que las veces en la que no se pudo comunicar con usted por medio de la llamada telefónica que él puede hacer. Por alguna razón, siempre parece que Vad y su padre, quieren ser rápidamente enjuiciados y encarcelados. En menos de un día, casi siempre, si los cargos son grandes. Si me lo preguntan, creo que las autoridades parecen pensar que los dos son unos maleantes de lo peor que siempre se escapan de su justo castigo a base de pérfidas y viles artimañas que…

Hope carraspeó un poco, pero en su mirada se podía ver la FURIA y eso hizo que Morales se callara.

—Cuantas veces no funcionó la llamada… —Morales abría la boca, pero Vad, desde su sitio dijo para sí:

—Pues es fácil, ella sólo tiene que seguir llamando periódicamente a mí, la comisaría o hospitales y ya…

—¡Buen punto, Vad! —exclamó la abuela.

Vad se extrañó de darse cuenta que la abuela se había puesto junto a él, con el micrófono en su boca, justo cuando sí decía algo a su favor.

Un poco antes de que eso se diera…

Para no hacer quedar mal a Arquímedes Suerte, mejor no les voy a decir cuantos minutos había pasado desde la última vez que supimos de él. El punto es que mientras Light simplemente estaba tendida en la cama, feliz, nuestro gran semental apenas sí podía respirar a la par de ella. Aún así, no le importó tirarse de la cama hacia el suelo, golpearse en el rostro con el filo de madera de ésta y, mientras se hacía hacia atrás, golpearse en la espinilla con la pata de un mueble…

No, no le importó porque, mientras se daba cuenta de que estaba empezando a sangrar por la nariz del golpe y que uno de sus dientes estaba flojo, Light había llegado a su encuentro, muy preocupada, preguntándole si estaba bien.

—¿De cadadías con`igo? —apenas pudo decir por el labio inflamado del golpe.

Ella asintió muy feliz y enseguida le dio un simple beso en la boca que se convirtió en el más doloroso y hermoso para él.

Un poco después de que eso diera y darle final a esa minihistoria…

—El punto de esto es que mi hijo ya no quiere depender de mí. Por lo que no puede esperar que yo lo salve si él se aleja.

—Pero todos sabemos que lo vas a cuidar desde donde estés —rebatió el abuelo.

—Nadie que no sean las personas sentadas detrás de escritorios pueden hablar…

—¡Pero si tú estás hablando, abuela! —le exclamó Vad.

—Yo soy la narradora.

Vad la miró como diciendo, "de narradora, nada", pero prefirió dejar de hacerlo, porque temió que en verdad se pusiera a narrar: "y el testigo nooooooooo ¡sabe! Pero en ese instante, sí, sí la acción sigue viva, Hope logra sacar unos papeles que ¡FUSILAAAN a Vad… FUSILAAAAAAAAAAAAAN!"… o algo por el estilo.

—Pero lo que dijo el señor Luck es cierto, no vas a dejar de querer a Vad porque se haya ido de la casa —dijo Eri.

—Pero recordemos que el que mi buena suerte anule la mala suerte de Vad, se basa en la calidad de nuestro vínculo. Si él se va, este se debilitará… —respondió Hope a Eri, como si una profesora rebatiera la tonta teoría de una pequeña e ingenua estudiante.

—Pero papá vivió sin ti por más de 20 años —atacó Vad.

—¡A base de miles brujerías de tu abuela!

Vad se encogió de hombros:

—¡Puedo vivir con eso si logra que pueda vivir mi vida!

—¡No me subas el tono, jovencito!

—Eeeeh, ya puedo bajar del estrado —preguntó Morales a los jueces, dubitativo, mientras Vad exclamaba con todo el tono de un niño mimado:

—¡Que yo quiero vivir afuera!

—¡No! —pero ella no le hablaba a Vad, sino a Morales que ya empezaba a ponerse en pie para salir del banquillo de los acusados… ¡eh! Testigos. Ella volvió a dulcificar su voz—. No baje todavía por favor, me gustaría que me hablara de algunos de los casos más memorables por las que encarceló a mi hijo… ¿qué tal el del robo del banco?

—¿Cuál de los cuatro? —preguntó el policía.

Obviamente, sorpresa indignada y cuchicheos por parte de los familiares detrás de él.

—Cualquiera de ellos…

Vad tuvo que ponerse en pie, indignado:

—¡Sólo le estuve ayudando a una abuela a cruzar, ese burro no era mío, el cantante de la acera me lo robó y ése fue Ted! ¡Ya lo he explicado varias veces!—trató de explicar cada uno de los "robos" a bancos por él cometidos, Vad.

Pero creo que es hora de embobarnos de nuevo con Gaad…

Gaad veía, y me cito a mí mismo, a Eris con: "una mirada brillante, sincera y amorosa junto a una leve sonrisa muy esperanzada. Eris lo miró por un instante, se sonrojó un poco más sin querer, pero pudo fruncir el ceño, sin entender…" Sí, lo que no podía entender era que él se hubiera puesto semidesnudo frente a ella para enseñarle la espalda y decirle que, si ella quería, se ofrecía de conejillo de indias.

—¿Te estás ofreciendo a ser mi sujetos de estudios? —apenas pudo decir, con la boca un poco abierta.

Él la miró más por sobre su hombro, y le asintió mientras decía:

—Si eso quieres…

Volvamos al juicio…

—Qué tal de alguno de los casos de allanamiento?

—Fiú! No sé… el primero que se me viene a la cabeza fue cuando se filtró desnudo a una casa de retiro de monjas…

Vad se puso en pie de nuevo, muy rojo:

—¡Era eso o morir comido por unas cabras rabiosas!

—Y en donde yo logré que hicieran un trato, cuando hice que se llevaran a la madre superiora a una clínica especializada después del susto de despertar con Vad escondido metido en su cama…

Vad, más rojo, explicó:

—¡Me tropecé con una de sus pantuflas!

Embobémonos con Gaad…

Eris lo miró a los ojos… parecía que el mundo se reducía a esa sonrisa hermosa y esa mirada amorosa, en ese torso tan preciosa y perfecto desnudo, por lo que no oyeron a los hermanos Suerte pidiendo algo para el dolor (porque Vadario ya se despertó)… y ella le dijo:

—Sí, me gustaría. —acercó un poco la mano hacia la piel expectante de Gaad y él acercó un centímetro más su costado a ella, mientras Eris preguntaba, aún sin creerlo— ¿Puedo examinar tus magulladuras?

—Por favor… —le respondió él.

Y cuando ella tocó la piel de él, alrededor de donde había una pequeña hinchazón, Gaad cerró los ojos y sintió como si estuviera el cielo, dando un suspiro satisfecho…

Y en el juicio…

—¿Y me puede hablar de los intentos de asesinato?

—Imagino que puedo hablar de cualquiera de los cinco…

Hope asintió… indignación en las filas de atrás.

—Bueno, el que ahora recuerdo es cuando intentó matar a la premio nobel de la paz…

—¡No sabía que era alérgica!

—Y que retiró los cargos gracias a mi intervención, ya que nos habíamos hecho amigas cuando yo recibía el premio nobel de la paz el año posterior…

En una rama de un árbol afuera de la casa…

Mandrágora estaba llorando, por la pérdida y la felicidad. Algunos mocos que insistía en sorber se había quedado en su mostacho, que se movía temblante por su boca apenas cerrada porque se mordía el labio inferior. Los dientes superiores tenían manchas del labial, y todo su rostro, del rímel corrido…

Es que… es que… ¡Era su Gaad! ¡Ahí, con una mujer! Es que, lo amaba y… pero es que nunca, nunca (y como buena fan, él/la lo sabía) él se había en serio en una mujer… y, y… ¡Lo amaba tanto que estaba feliz de ver eso, aunque se le partiera el corazón al perderlo de esa manera!

Tomó más fotos…

Y el juicio…

—Mmm, qué tal si hablamos del tráfico ilegal…

—¡Uuuuuh! Creo que el que más se recuerda en la comisaría es cuando…

—¡Se suponían que eran brownies para el padre Constantino! ¡No es mi culpa que terminara haciendo de cómico, contando los pecados de la congregación, en plena misa!

—En serio, ¿qué tienes contra la iglesia? —le dijo Morales a Vad, pero Vad sólo pudo poner una expresión ofendida.

—Y yo logré que Vad diera con la anciana que le dio los brownies, se rindiera a las autoridades y devolviera el caliz de oro que había robado en el alboroto.

—No sé que tienen las ancianas malandrines en contra mía, más bien —terminó diciendo Vad, angustiado.

Y Gaad…

Eris sintió la piel suave de Gaad, mientras ésta se erizaba de placer… pero ella no lo entendió y le preguntó:

—¿Sientes frío o medio? Si en verdad no quieres ser mi sujeto de estudios…

—¿Por qué no querría? —preguntó él, preocupado.

—Creo que… tienes que saber que…

—Mi madre tuvo que matar al tuyo, y en mi familia se tiene el miedo de que te quieras vengar de alguna forma.

Eris se puso seria. Sus ojos negros pudieron ser amenazadores…

—Ey, pod`ían darnos a`go…

—¡Shhh, Vadario!, que estamos en el momento más intenso del asunto —le dijo, con un tono en que parecía que solo le faltaba las palomitas de maíz para estar viendo una película.

—Lo sabes… —dijo ella, neutral.

—Sí, también sé que secuestraste a Vad, pero si tú quieres que yo sea tu…

La chica, asintió enseguida, como sellando un pacto, con ojos vidriosos, casi llorosos. Un Awww que profirió el tío Dromedario no los hizo dejar de verse.

Y el juicio…

—Gracias, Morales. Ahora, me gustaría llamar al doctor…

—Creo que no será necesario, señora Hope —dijo de repente la señora Justa Lucksson de Goldstein, a lo cual le hizo recordar a Vad que tenía cuatro jueces frente a él… el doctor se quedó a medio camino del lugar y se fue hacia la salida, refunfuñando por haber esperado tanto en el servicio para nada…—. Creo que ya tenemos todas las herramientas para poder votar. ¡Los que estén a favor de que Vad salga de su casa materna a un departamento, que levanten la mano!

Unos pocos lo hicieron… como él lo imaginó ¡Hasta habían desaparecido los invitados dimensionales!… al menos un juez, Adrián (el Gaad de la dimensión nula) lo apoyó, como había dicho que lo haría.

—¡Ey! —le exclamó él a la jueza que era parte de los familiares Suerte— ¿¡Por qué no votaste por mí!?

—¿Eh, era ya cuando se votaba por ti? —le exclamó la mujer, despistada.

Gabriela, Eri y Vad se dieron sendas palmadas en la frente… Eri luego se quejó por golpearse de nuevo el golpe que tenía y su hermana le arrulló un poco por eso.

Mientras varios varones se quedaban como idiotas viendo con amor a Gabriela y lo que hacía, la doña Justa decía:

—Bueno, creo que no es necesario preguntar cuantos están de acuerdo con la otra opción… Por lo que: Ante todas las pruebas que hemos visto, no nos queda más remedio que decir que, hasta que Vad encuentre su compañero de vida con buena suerte, él no podrá dejar la casa de sus padres por su bien propio.

Mientras la señora Hope sonreía hacia una de las jueces, Vad, Gaad, Eri y Gabriela se miraron, derrotados… (Y, porque imagino que no lo saben, parte de esta parte estaba en el capítulo 13 de esta historia)…

Y sí, Gaad había aparecido detrás de su hermano para cuando votaron, porque obviamente, entre las confesiones de Morales en contraposición de los momentos de él con Eris, hay una gran diferencia de tiempo. En ese momento, le daba palmadas en la espalda de apoyo al pobre de Vad.

—Bueno, gente —decía la abuela con el micrófono, entusiasmada como si despidiera un programa en vivo— Gracias por haber venido, los estaremos esperando…

—¡Un momento! —y ante esa exclamación, todas las personas se quedaron en medio camino entre ponerse en pie y sentarse.

El hombre que Vad había visto en el baño, con la capucha, llegaba con una cámara en la mano; lo más lejos de su cuerpo que podía.

—Alguien con buena suerte, venga y cójala antes de que le haga algún daño —decía, aún con la mirada baja y apestando a algo que era entre basura y zorrillo... desde su capa emanaba humo, como si se hubiera estado quemando por un tiempo.

El abuelo fue hacia él y agarró la cámara. Luego, corrió hacia la sala y la presentó a doña Justa, aunque ella, siendo que venía del siglo XVII, no entendía a que venía eso.

Luego, quien sabe de donde, el Vad niño de cinco años venía a la par de Gaad Suerte, Van Luck, Daag y Dav (los invitados dimensionales) y una gran pantalla plana/televisor.

En un instante, conectaron la grabadora a la televisión y se pusieron a ver el video…

Vad sintió nauseas y cerró los ojos al instante mientras Vadario (ya tratadas sus heridas y, llevado por su hijo, (como hizo con su tío también) hasta el lugar para que votara por Vad) y su esposa se abrazaban, enternecidos, viendo el video del nacimiento de sus hijos.

A nadie se le ocurrió pensar qué estaban haciendo viendo eso, hasta que el niño Vad dijo, acercándose al quid de la cuestión:

—¿Ven?... Cuando mami me abraza, no pasa gran cosa, pero cuando Gaad me toca, se me viene todo el color al cuerpo y puedo respirar mejor. Eso sólo quiere decir una cosa…

"Que cuando era pequeño sí que era bueno hablando en publico y que…"

—Yo soy tu contraparte… —dijo Gaad, extrañado.

Todos se quedaron muuuuuuuy impresionados de la noticia, que un niño de cinco años parecía tener como lo más lógico del mundo…

Vad miró a su hermano y le preguntó:

—Entonces qué, Gaad… ¿quieres vivir en un departamento conmigo?

—¡Claro!

Y ese fue el verdadero final de la cuestión… Vadario se llevó a su esposa a tratar de tranquilizarla después de saber que sus dos hijos se iba, la abuela comía de sus tamales entre las sobras, el abuelo le decía adiós a los invitados y el pequeño grupo de la cualisión pro-libre alvedrío de Vad, festejaban.

"Epílogo" de lo que pasó antes…

Eris y Gaad se veían, hasta que ella se dio cuenta de que estaba mirando a ese tipo como una idiota, carraspeó, dejó de tocarlo y se volvió a los hermanos Suerte:

—Ya los atiendo.

Al final de atenderlo, y estando Gaad de nuevo con camisa y con uno de los señores Suerte subido en cada lado de su hombro, él y ella se miraron, incómodos:

—Entonces —decía él.

—Sí, bueno…

—Sí, mi hermano está en un juicio y…

—Sí, es verdad, y creo que tengo que escapar por si me quieren arrestar por llevarme a tu hermano.

—Sí, eh… es verdad.

Silencio entre ellos.

—Pregúntale cuando se van a ver de nuevo —le susurró su padre a su hijo.

—¿Y, cuando empezamos con los exámenes?

Ella sonrió y su mirada se iluminó como Gaad se empezó a dar cuenta de que le encantaba verla así de animada y feliz.

—Yo tengo tu número, ten el mío… mañana mismo nos vemos. ¿El parque, junto a la laguna, a las siete de la mañana?

—¡Me parece muy bien!

—Sí, y te llevo a mi laboratorio. —ella pareció hasta un muy poco nerviosa.

Gaad sonrió como ella se empezaba a dar cuenta de que le gustaba verlo sonreír, mientras Eris le daba una tarjeta de presentación.

—Bueno, creo que…

—Sí, eh… adiós.

—No, hasta luego. —terminó Gaad, y se agachó un poco para darle un beso en la mejilla, pero ella, tan poco dada a las convenciones sociales, ya se estaba yendo del lugar.

—¡Hijo! ¡Tu primera cita… en la que sabes que es una cita y que tú querías la cita! —le exclamó su padre, desde el hombro de él, y le dio unas palmadas felices y de felicitación a su hijo en el estómago, por la posición en que estaba.

FIN…

OoOoO

No quepo en mi de la felicidad!

Lo he terminado! Lo hice, lo hice! Con el capítulo más largo de todos y sin beteo, pero aquí está, Vlad y Markelo, espero les haya gustado en algo!

Chicos, hasta luego!