El regalo de navidad para un gran amigo, disfruta de este relato, Victor.


Cuentos de hadas

Un final feliz era un imposible. Ella era la princesa de un reino lejano, él un simple campesino dedicado a servir al palacio hasta la muerte.

Ella se llamaba Zafiro, eso se debía al color intenso de sus ojos azules, tan enigmáticos como hermosos; él se llamaba Adam, un nombre común y sin gracia al igual que su vida.

Las manos de Zafiro parecían talladas en la porcelana más fina, su tono de piel era inmaculado… más blanco que la nieve; las manos de Adam eran opacas y rústicas debido al trabajo en el campo.

Adam rió pesadamente ante tales comparaciones, ya que él nunca estaría a la altura de una princesa. Sus manos pasearon torpemente por el suelo imaginando por un instante que los cuentos de hadas eran reales.

Pero el "Y vivieron felices para siempre" seguía siendo inalcanzable.

Él seguiría siendo un don nadie para Zafiro, la princesa del cuento jamás se fijaría en su lacayo. Algún día su caballero encantado la encontraría y tendrían su final feliz; Adam estaba muy lejos de ser aquel héroe envuelto en una brillante armadura.

Pero a pesar de ello, él no dejaría de soñar.

Por que sin importar que sea un simple sirviente, la amaría hasta él día de su muerte.

Él tenía el poder de hacer su propio final y, si eso ocurría…, su final feliz estaría escrito. Pero sería diferente: no se conformaría con las letras doradas al final del manuscrito; el final feliz existiría si la princesa lo mirara a los ojos tan sólo una vez.

-FIN-


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