Recuerdos

¿Quién le sigue? ¿Quién la acecha? ¿Cómo saberlo? Si voltea podría perder el paso, caer y la atraparían. No volteó pero ha sucedido, cayó. Dos hombres andrajosos y robustos se acercan rápidamente. Lo peor ocurre, no era una mujer virgen pero no permitiría que la violaran. Luchó, pero son dos contra una.

Ha pasado ya tiempo. Diez años exactamente. Ahora tiene un hijo de nueve. En su vida ha sentido más odio ahora que le diagnosticaron una enfermedad incurable. Es un varón igual que ellos. En cualquier momento hará algo parecido y no puede permitirlo. No es su hijo puesto que jamás lo pidió. No lo matará; derramaría su propia sangre pero tampoco quiere darlo en adopción porque seguiría en contacto. Piensa en abandonarlo, es un niño. Nadie lo encontraría y no sabe regresar.

A altas horas de la noche lo despierta para dar un paseo. Lo sube al auto. Lo lleva lejos, a una ciudad que queda como a cuatro horas de casa. Él está dormido, lo carga delicadamente con el fin de no despertarlo. Pone una cobija sobre el suelo, deja al pequeño en ella y lo arropa con otra más gruesa. Ahora depende de la calle. La verdad no le importa si el suceso se repite con otra mujer. No te quiero ver en mi casa, y no quiero saber nada de ti repite y repite en su cabeza. Se lo ha quitado de encima. Indirectamente, una de las peores madres ha actuado.