Felicidad

by AbyCat


Me buscaba por entre calles húmedas.

Oh por Dios, que alguien me diga lo que fui.

Seguí buscándome, sin éxito. Me senté en algo y observé el Sol que se descubría por el Oeste.

Creo que pasó algo de tiempo por que cuando me dormí el Sol ya pasaba por sobre mi cabeza.

Me levanté para continuar con mi búsqueda. ¡Que solas están estas calles! Mucha gente buscándose también por aquí y por allá.

Gente sin rostro que no sonríe. ¿Alguna vez existió la felicidad?

Me llevé las manos al pecho y seguí con mi innecesaria búsqueda.

Miro al cielo y veo a esos libros que alguna vez me acompañaron pasar, regando letras por las solitarias calles.

El Sol no se quiere esconder. Vuelve por el Este, jugando conmigo al parecer.

¿Alguna vez existió un yo?

Sigo buscándome. Mis pies me llevaron de la mano afuera de esa agitadamente sola ciudad.

Trato de hablar pero sólo palabras con sentido salen de mi boca.

¿Existí alguna vez?, es lo que susurro tan fuertemente en aquel lugar devastado de flores.

"Existes como la nada, amigo mío" alguien calla.

¡Estoy buscándome y no me hallo!, un silencioso grito sale de mi.

"Cuando te encuentres te sentirás muy vacío y solo, ¿quieres eso para ti?"

Por supuesto. Nada me haría más feliz que la soledad.

"De acuerdo. Búscate nuevamente. Cuando te halles, vuelves con lo que te encontraste y yo te daré algo."

Regresé a buscarme. El Sol sigue arriba. Se esta riéndo de mi, pero yo digo que no le hablaré para que no la escuche.

Las solitarias calles se ven teñidas de ruidos. Esa gente que camina sin andar y sin rostro me observa.

Tratando de llamar la atención, paso silenciosamente hasta llegar al otro extremo.

Llegué a ningún lugar y alguien no estaba ahí.

Era algo que se realzaba bellamente entre la maldita fealdad de los que no tenían rostro.

A diferencia de los demás, tenía su rostro. ¿Un yo de otra manera?, eso fue lo que grité con el pensamiento.

Le salieron alas de vaya a saber yo dónde y me tomó de las manos, llevándome hacia donde antes mis pies me habían llevado de diferente manera.

Creo que me encontré, dije con la boca cerrada mirando el suelo de la cara de lo que había encontrado.

"Claro que te encontraste. Eso buscabais, ahí lo teneis."

Es raro. Si me siento completo y vacío.

"Es que ahora sabes que te hacía falta."

¿Qué me faltaba?

"Alguien que te acompañara."

A mi me gusta mi soledad.

"Ya no más, amigo mío. Ahora sereis tres."

¿Que me quieres decir?

"Esta charla no tiene sentido amigo mío. No dejais que os diga lo que iba a decir."

Dígamelo, si es mucha la molestia.

"Si no despertais no lo sabreis."

¿Acaso estoy vivo?

"¡Que bah, mi querido amigo! Ya vereis de que hablo."

- Guillermo.

- Mm...

- Guillermo, despierta amor...

- ¿Mm...? - los ojos pesarozos del esposo se abren lentamente para acostumbrarse a la luz. Una mujer de bellos y vívidos ojos le observa preocupada.

- Amor, al parecer tenías una pesadilla.

- ¿En serio? - trató de hacer memoria. - No recuerdo mucho...

- Bueno, lo mejor será bajar a desayunar.

Se colocó la bata color salmón mientras tarareaba una canción que le gustaba mucho. Su esposo la observó por unos segundos para luego verla sentarse a su lado en la cama, regalándole un tierno beso en los labios.

- Clarisse, ¿tienes algo que decirme? Te veo especialmente radiante esta mañana...

La mujer sonrió. Recogió su clara cabellera con una pinza para después observar a su esposo bostezar.

- ¿Haz pensado la posibilidad de arreglar la habitación que se encuentra al lado de la nuestra?

- ¿De qué tipos de arreglos hablas?

- No lo sé... - la mujer no dejaba de sonreír. Tomó un peluche de conejito que había sobre su velador y se levantó, sin dejar de observar el juguete. - Tal vez... de tonos pasteles.

- No te comprendo.

- Tal vez... celeste pastel o... rosa pastel...

Colocó el peluche a la altura de su bajo vientre.

- Espera un momento - el hombre recordó el extraño sueño. - ¿Estás hablando de...?

- Así es, Guillermo. ¡Tendremos un bebé!

El gozo se hace indescriptible cuando de esperar un hijo se trata. Eso lo sabía Guillermo, quien a partir de un extraño sueño tuvo la felicidad que tanto anhelaba.


No sé de donde salió, solo fluyó y ya.

¡Good bye!

AbyCat