Gatos en las Gradas

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Llegué a mi "casa", Medea me esperaba en la puerta, afuera con su cara que usaba para discutir conmigo.

-¿Te dieron el trabajo?

-Definitivamente perdiste toda la educación, ya casi no te reconozco. Tengo que ir la semana que viene. Espero que con eso te humanices un poco.

-Te llegó una carta, esta en la mesa del recibo, mi tía no esta.

Una carta, por fin las cosas mejoran un poco. ¿Me pregunto quien será? Ya el suspenso se empieza a apoderar de mí. Con tal que no sean mis padres está bien.

Me acerqué lentamente a la mesa, la carta estaba allí. ¿Quién será? ¿Desconozco a quien le pertenece este sello en la esquina del sobre?

Abrí la carta. En editor de ese sello editorial leyó mi trabajo, quedó impresionado. Por fin un poco de luz en este oscuro túnel. Tengo que ir a la Editorial dentro de un mes, mi trabajo puede que sea publicado.

Me dan ganas de restregarle esto en cara a Medea, pero no sería lo correcto, sería caer en su nivel, pero me gustaría demostrarle que se puede vivir de las cosas que te gustan si tienes mucho empeño y un gran sueño.

Sabía que no había perdido mi dinero, lo había invertido. Tardé dos semanas escribiendo esa historia, con la ayuda de una maquina de escribir, por que ni siquiera tengo para irme a un centro de conexiones y usar la computadora.

Algo de buena fortuna, sé que tengo el trabajo, pero espero que la editorial por lo menos me permita publicar dos de mis obras. De seguro le va a gustar al editor Hombre en la Luna.

De repente entra a la sala Medea con unas maletas en sus manos.

-Te tienes que ir. Esa carta…

-No digas mas nada. Con un poco de empeño la gente llega a cumplir sus sueños.

Y así termina esta historia, así termine rodeado de gatos abandonamos, un trabajo, un sueño cercano a cumplirse pero con el corazón roto y un pesar tremendo, Medea me sacó de su casa y de su vida, y yo tengo pensado sacarla de mi vida. Ya que con alguien como ella, prefiero estar solo.