Un Ángel en mi Apartamento

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Esta historia comenzó de esta forma.

Estaba desayunando cuando sonó el timbre de mi apartamento, era María mi jefa, buscándome. Interrumpirme mientras como, es algo que detesto. Y allí estaba.

-Buenos días Julián. Me vi en la obligación de venir debido a que no has ido al trabajo. Todo lo que tenemos de tu trabajo lo envías por correo electrónico ¿Pasa algo?

Me preguntó al verme a la cara, con la puerta en la mano.

-No pasa nada jefa. Tengo unas cosas nuevas aquí en mi casa que merece mucha de mi atención. Usted misma lo dijo cuando abrimos la editorial. "Si no pueden entregar personalmente su material, usen el correo electrónico"

Le respondí con desgano.

-La revista saldrá para dentro de un mes. Espero verte en el bautizo de la misma.

Apuntó mi jefa para luego irse.

Desde que llegaste a mi vida, Ángela, todo ha cambiado. Cerraste un capítulo de mi vida esa noche que el destino nos unió. Por eso no puedo dejar que te vayas de mi, hiciste que tomara en serio muchas cosas de esta vida.

-¿Quién era? No creo que fuese alguien agradable para que cambiase tu cara de esa forma.

Me preguntaste.

Tomé asiento y respire profundamente.

-Era mi jefa, pero la del otro trabajo. De verdad no sé que le ocurre esta vez.

Te respondí mientras recobraba la alegría que siento al verte todos los días.

-Se preocupa por ti, es una jefa muy buena. Eres uno de sus guionistas más destacados. Es normal que se sienta un poco preocupada por ti.

Con ese comentario me apené un poco.

-Destacado no, uno a quien le tomó aprecio por lo que veo.

Te respondí.

-Bueno, a lo mejor quiere hablar contigo, sobre algo que no sea sobre el trabajo.

Comentaste riendo.

-Menos mal que hoy es domingo y podemos pasar todo el día junto ¿Quieres salir a algún lugar?

Te pregunté mientras te ayudaba a limpiar la mesa en donde desayunábamos.

-Me enteré que hay un parque de atracciones nuevo en la ciudad. Dicen que desde la sima de la Noria se ve toda la ciudad. Y que en un amanecer es más hermosa la vista. Me gustaría ir.

Ese sitio se le conoce como La Ciudad de Hierro, un nuevo parque de atracciones. Afortunadamente el viernes cobré en el segundo trabajo y puedo pagarle el boleto de entrada a mi querida Ángela.

-Pues vayamos como a eso de las tres de la tarde, así podremos ver el atardecer juntos. Pero el sitio se ubica en las afueras de la ciudad.

Apunté indicando con mi dedo sobre la ventana la ubicación del lugar.

-Pues haré el almuerzo y lo llevaremos en una canasta ¿No es buena idea?

Me preguntaste como si fueses una niña pequeñita.

-Al contrario me parece maravillosa esa idea. Pero si vamos debemos salir inmediatamente, recuerda que debemos usar el transporte público y el lugar a donde vamos está en las afueras.

Te respondí riendo.

De verdad me has llenado de una alegría Ángela, de la cual no me quiero desprender, mientras estés a mi lado.