Hola a todos... esta es la primera escena de muchas por venir, si tiene éxito seguirán viniendo así que las reviews y las críticas constructivas son bien recibidas siempre que las hagáis respetuosamente si no os gusta el tema no las leáis pero por favor no vetéis a nadie, sed respetuosos igual que queréis que lo sean con vosotros.

El primero de una serie de one-shots subiditos de tono.

Espero que lo disfrutéis

Con cariño, Shubä

Relájate Baby

Había sido un día muy largo en la facultad y estaba agotada pero no físicamente, aquella maldita "institución" iba a acabar matándola y además hacía frío, por suerte quedaba poco para que Philip volviera a casa y entonces dejaría lo que fuera que estaba haciendo para estar con él y relajarse. Volvió a cerrar con llave, fue a su habitación y dejó el bolso con sus cosas al lado de la cama tirado de cualquier manera, se tumbó sobre la cama y antes de querer darse cuenta se había quedado dormida plácidamente sobre las mantas.

No sabe cuanto tiempo después, oyó un ruido que la hizo sentarse en la cama.

Miró a su alrededor y vio en la mesita de noche que eran pasadas las 8 de la tarde. De nuevo el ruido. Era la bañera. Seguro que él había llegado ya y se estaba dando un baño de espuma, que le gustaba mucho. Sonriendo, se desvistió y desnuda cruzó el pasillo hasta el baño. Sin apenas hacer ruido, abrió la puerta y entró dentro. El vapor la cegó por un momento, pero luego le dejó ver a su objetivo.

Con el agua por el pecho, Philip estaba recostado con los ojos cerrados. Ella se acercó al borde de la bañera de hidromasaje y le puso las manos en el pecho. Cuando él abrió un ojo y sonrió, ella se incorporó y le besó los labios bocabajo, dando al beso una sensualidad increíble.

Él iba a incorporarse, pero ella lo retuvo con una mano y con un gesto le obligó a callar.

Sin mediar palabra, se acercó a los albornoces y cogió las cintas de la cintura de ambos. Se metió en el agua y de pie, ató las muñecas de él a las asas metálicas que servían para incorporarse o sentarse en la bañera.

Philip la miró boquiabierto mientras notaba una increíble erección creciendo entre sus piernas. Ella también lo notó y se agachó para tomarla en su mano.

- Quiero que apoyes los pies en el suelo de la bañera y que levantes las caderas para mí. Y no quiero que digas nada ni que me pidas nada. Voy a meterte en mi boca y voy a llevar el ritmo como quiera. Si dices algo, la sesión acaba. ¿Has entendido?

Él la miró con hambre y no se atrevió a decir nada.

Ella le pellizcó un pezón y él por acto reflejo, apoyó los pies en el suelo y levantó las caderas, como ella había dicho, para dejar su erección aparecer en la superficie.

- Di sí o no. Y es lo único que te voy a permitir. Contesta ya

- Sí.

Su respiración era entrecortada, pero se paró de golpe cuando ella abrió la boca y se lo introdujo entero en ella, chupando, lamiendo y mordiendo, sin dejar de masajearlo con una mano, la otra en su culo, acariciando la nalga. Poco después fue alternando metérselo en la boca con masajearlo con sus pechos, cosa que hizo que él se volviera más frenético.

Sus manos lo acariciaban, lo arañaban y lo pellizcaban, mientras su boca le iba haciendo algo mucho más placentero y a la vez exasperante. Se lo estaba comiendo despacio, luego rápido, luego otra vez despacio… no le dejaba llegar al orgasmo. Justo cuando parecía que iba a llegar, ella le pellizcaba un pezón o le mordía el muslo con fuerza.

Varias veces estuvo a punto de gritar, pero se contuvo a tiempo.

Cuando ella no pudo más, subió por su pecho, y colocó su húmedo sexo a la altura de su cara. Él no lo dudó dos segundos y ávido sacó la lengua y empezó a jugar con ella, a besarla como si fuera su boca. Luego empezó a introducir su lengua, buscando su clítoris para darle más placer. Y lo estaba consiguiendo porque ella empezó a subir y bajar gimiendo, cogiéndose los pechos.

- ¡Para! ¡Para!

Él la miró, sonrió y le pasó la lengua en un movimiento duro y largo. A ella le sobrevino un orgasmo como hacía días que no lo sentía. Cuando se hubo tranquilizado un poco, lo desató y esperó su venganza.

- ¿Ya has jugado bastante? … Bien, pequeña, mi turno. Abre esas piernas y déjame a mí guiar esta vez.

- ¿Sin atar?

- Créeme, no te hará falta… Además… - le dijo metiéndose hasta el fondo en ella haciendo que ella prácticamente gritara -… necesito los dos flancos despejados… - continuó chupándole un pezón -… y yo si quiero oírte suplicar… umm…- un empujón -… ¿entendido?

- Umm… ¡Sí! – parecía mentira que pudiera haber llegado a ese punto de excitación sólo con dos empujones de él, pero habían sido lentos y torturantes y la noche prometía mucho más. Entonces para sorpresa de ella la cogió de las caderas y salió de ella muy lentamente, lo que hizo que, para sorpresa de ella, gimiera. Sin soltarle las caderas la guió y la sentó contra una de las paredes de la bañera, extendió el brazo y de una de las cajoneras que había al lado de la bañera sacó un aparatito, que si bien al principio no le había gustado mucho luego había resultado de gran ayuda.

Se puso enfrente de ella y le abrió las piernas – Muy bien preciosa, esta es la primera parte de mi venganza, voy a meterte esto hasta el fondo y yo lo guiaré, pero no haré nada más lo tendrás que hacer tú ¿vale? Contéstame.

- Vale.

Philip puso en funcionamiento el vibrador y lo introdujo en su centro lenta y profundamente haciendo que ella empezara a excitarse lo que lo estaba volviendo loco. Empezó a bombear el aparato dentro de ella haciendo que ella gimiera cada vez más fuerte y más rápidamente. Al cabo de pocos el segundos el ritmo era frenético y Miriam no podía dejar de masajear sus pechos y prácticamente gritar de éxtasis.

- Suplica si quieres pequeña… - le dijo al oído parando en seco el movimiento de su brazo y dejando la punta del aparato en lo más profundo de su ser y volviendo a empezar lentamente a los pocos segundos.

- Philip… umm… por favor… ¡oh!... sigue tú… hazme tú… umm… todo esto…

Philip sacó lentamente el vibrador de dentro de ella y mientras se sentaba en el otro lado de la bañera fue guiando a Miriam hasta su erección y la enfundó otra vez sin hacer más movimientos, ella colocó los brazos alrededor de su cuello y le dijo al oído aún jadeando - ¿Cuál es la segunda parte de tu venganza?

Él dibujó media sonrisa recostándose más y haciendo que el culo de ella estuviera más expuesto y la penetración fuera más profunda, le pasó un brazo por la espalda para evitar que pudiera incorporarse – Te dije que quería los dos flancos libres ¿verdad?

- S – antes de poder terminar de contestarle Philip introdujo el vibrador por su trasero haciendo que se despertaran terminales nerviosos que nunca supo que tenía - …umm… ¡oh, Dios!... ¡UMM!... No… no sé si podré… umm… soportarlo…

Con un movimiento rápido empezó a penetrarla por ambos lados. Los músculos de sus brazos se contraían mientras su pecho empezaba a sudar.

Ella pasó sus manos por su cuello y comenzó a cabalgarlo con fuerza mientras el primer orgasmo la tomaba por sorpresa. Él retiró el vibrador y la abrazó por la cintura, insertándose completamente en ella y haciendo que ella profiriera un gemido y temblara entre sus manos.

Le pasó una mano por la nuca y la atrajo a sus labios para besarla con hambre mientras con el otro brazo la asía con fuerza y la hacía subir y bajar de forma lenta y tortuosa.

Ella empezó a gemir entre sus labios, tratando de decir su nombre, pero él la besaba con fuerza, gimiendo también dentro de su boca.

Cuando ninguno de los quería dejar de besarse, pero las sensaciones pudieron con ellos y con un movimiento brusco, se separaron gimiendo más fuerte si cabía. Ella se echó hacia atrás, y él la tomó con ambas manos de las caderas para empotrarla contra él con fuerza, variando así el ángulo de penetración y haciendo que ella gritara más.

Un par de empujones más y él se tuvo que sujetar con una mano en el borde de la bañera, mientras con la otra la sujetaba y bombeaba dentro de ella casi incorporándose del todo.

Ella le clavó las uñas en la espalda lo que hizo que él aumentara la velocidad de penetración.

- Vamos, nena. Hazlo para mí. Mírame a los ojos y acaba para mí.

- No… quiero… que… dure… más….

- Mmmmm…. Ahora… es… mi…. Turno….

Con esto, volvió a empujar dentro de ella con fuerza y la hizo alcanzar un orgasmo increíble… y otro… hasta tres.

En el tercero, él se dejó llevar y llegó al orgasmo junto a ella, gritando, gimiendo.

Cuando hubieron acabado, él vació la bañera y la volvió a llenar en apenas un minuto, las ventajas de tener lo mejor de lo mejor y la última tecnología.

Echó sales relajantes, bajó la intensidad de la luz en la estancia y elevó un par de grados la temperatura del agua. Para luego recostarse con ella apoyada en su pecho y dejar que el agua les relajara los músculos.

Una hora más tarde, la duchó lavándola con suavidad, frotando su pelo con su champú y su acondicionador preferidos.

Ella también lo bañó a él, dejando que sus manos pasearan por sus pectorales y por sus brazos para luego bajar a sus piernas.

Se envolvieron en los albornoces y se dirigieron a la cocina.

Philip cogió el teléfono.

- Philip, ¿qué haces? Puedo hacer yo la cena…

- De eso nada. Quiero pizza… y a ti te quiero relajada. Además, seguro que estás cansada.

- No…

Acto seguido la sorprendió un bostezo.

- ¿Ves?

Philip se echó a reír mientras la atraía de la cintura contra su cuerpo y ella recostaba su cabeza en su pecho. Llamó a la pizzería y pidió su favorita junto con helado.

- Por si luego quieres más…

Ella volvió a bostezar y le sonrió.

- Creo que mañana tendré agujetas con todo lo que me has hecho… deja el helado para otro momento. Te quiero.

- Y yo a ti, pequeña.

Hasta aquí llegó, por favor decidme que os parece, yo intentaré contestar a todas las reviews.