Technicolor

To see a world in a grain of sand

And a heaven in a wildflower,

Hold infinity in the palm of your hand

And eternity in an hour.

William Blake, "Auguries of Innocence"

Hola, hola, tal parece que me ha dado la fiebre de empezar un nuevo proyecto; uno que surgió mientras acompañaba a alguien a comprar cierto material en el Lumen (una papelería enorme) y me entretuve viendo el catalogo de papeles, de todas texturas, clases y colores. Y entonces, de la nada, y quiero decir, verdadera, absoluta y completamente de la nada se me vino a la cabeza hacer un proyecto con tema de acuarela. Así que aquí esta; no será ni remotamente tan largo como tinta invisible, le calculo poco más de treinta capítulos, los cuales varían de longitud -aunque creo que mínimo quinientas palabras es una buena estimación.

Bueno, esto es una verdadera mezcolanza de cosas; géneros, situaciones, tiempos y espacios distintos. El estilo puede variar y, como es costumbre, puede que sea algo confuso y que encuentren muchos paréntesis o mucha repetición, lo cual, les aseguro, es totalmente intencional de mi parte. Considérenlo una de mis rarezas. Cada capítulo es independiente de los otros y aparecen personajes únicos en cada uno. Como dato curioso los nombre san sido sacados de los mismos catálogos del Lumen y de los 'color charts' de HTML que encontré en la web. Ha ha. Nombres raros uno tras otro, eso se los garantizo.

Cada capítulo tendrá sus propias advertencias, si son necesarias; así que, sin más, espero disfruten su lectura.


Blanco

But here I pray that none whom once I loved

Is dying tonight or lying still awake

Solitary, listening to the rain.

Edward Thomas, "Rain"

En ese cuarto blanco (blanco blanco), hay apenas unos toques de color.

Uno es él; una entidad completamente fuera de lugar que no pertenece a ese inmaculado ambiente.

La otra es el ramo de flores maltratadas que sostiene en su mano, claveles rosas con pequeñas motas rojizas cuyos pétalos señalan el camino por donde vino.

Ella ya no es un color. Se ha fundido demasiado en el blanco del cuarto, difuminándose hasta volverse parte de las sabanas blancas que la cubrían, Su piel se había puesto pálida y su cabello era más una sombra extendida (un trozo de negrura recortado sobre la cama) que una mancha de color.

El hospital deletrea la palabra muerte, la define. Cada puerta, cada ventana, el olor a plástico, medicina, yodo, antiséptico y esperanzas estancadas. El ambiente esterilizado, las paredes blancas (blancas blancas blancas), los pisos recién lavados, no hay duda de que este lugar esta rechinando de limpio.

Rechina a cada paso que da, recorriendo una línea invisible de una pared a otra, como si hacer un agujero en el suelo, y gastarse sus zapatos en proceso fuera a ayudar en algo.

Rechina como todas las maquinas que viven en ese cuarto, más vivas que la persona por la que laten y respiran.

Rechina a cada goteo del suero que está conectado a un brazo demasiado pálido y consumido como para parecer real.

Rechina, rechina, rechina

Venir aquí lo hace sentirse enfermo.

Odia los hospitales; el olor, la atmosfera, los tratamientos, las maquinas… Los buenos deseos destrozados sobre el suelo. Las mentiras que salen de boca de doctores y enfermeras con tal de vender un poco más de tiempo a los pacientes. Las sonrisas expertamente desarrolladas a base de experiencia de las batas blancas que son capaces de contener la histeria en los pasillos. Los sueños que nunca se hacen realidad.

Es una de las cosas curiosas acerca de este lugar.

La gente simplemente asume que hay esperanza de ser salvado aquí.

La vida no es un cuento de hadas.

El hospital hiede a falsa esperanza.

El cuarto esta en completo silencio, excepto por el sonido de las cortinas empujadas por el viento (debería cerrarlas, está lloviendo y se está comenzando a formar un charco, pero incluso esa ruptura de la monotonía se agradece) y los pitidos mecánicos de una de las maquinas. Si trata lo suficiente puede bloquear los rechinidos de su mente, pero su mente no está en silencio.

Una y otra vez, el último vals que compartieron taladra su cabeza.

Una y otra vez, recita todas las promesas que han intercambiado, todos los sueños que tenían, todos los planes que habían trazado.

Una y otra vez, el nombre de ella abandona sus labios; como un mantra, como una llamada, como una súplica, como una plegaria.

Ivory, Ivory, Ivory, Ivory…

Una y otra y otra vez.

Se siente caer; los límites entre ayer y hoy y mañana borrosos, porque no hay nada que los diferencia, ni siquiera está seguro de cuánto tiempo ha pasado ya. La línea que separa la vigilia del sueño y los sueños de las pesadillas torcida y oxidada hasta que no sabe si está despierto, o si esta alucinando o si alguna de las enfermeras le ha administrado un calmante o si simplemente se ha vuelto loco y lo han internado en algún manicomio y sigue creyendo estar en ese espacio blanco, blanco, blanco…

A veces todavía cree ver su fantasma danzando en el diminuto cuarto; una figura hecha de azucenas aplastadas y niebla fría. Pero, cuando parece que está a punto de tocarla, cuando cree que puede apresarla entre sus brazos y acompañarla en su silencioso baile, se desvanece entre sus dedos como un sueño inconcluso.

Y entonces voltea y la realidad cae sobre él como granizo.

Sus ojos aun están cerrados y nada ha cambiado.

El cuarto aun es blanco y huele a yodo y antisépticos.

El día de hoy la lluvia vuelve el olor a falsa esperanza un poco más fuerte.

x Final de Blanco x

Huh... Siento mucho no haber estado trabajando en Tinta Invisible ultimamente... En serio. Pero esta cosa se comio mi cerebro y se negaba a devolverlo hasta que lo publicara. Okay. El primer color de trinta y uno. Veamos que más exprimo de esta paleta.