Capítulo 7 Traición.

Es increíble como pueden llegar a cambiar las cosas de un momento a otro; uno va creciendo, madurando y de pronto vez el pasado de otra manera de cómo lo viviste.

Habían pasado 2 años desde el día en que comencé a salir con Alex. Las cosas entre nosotros iban de maravilla, no podía pedir más; él era todo.

Por otra parte, había quedado William. Ese era un tema complicado. Luego de haber empezado a salir con Alex, tuve que mudarme de la casa de Will; todavía siento pena de aquel momento: lo había dejado solo en esa casa tan grande. Pero era muy descarado seguir viviendo bajo su mismo techo, no era adecuado; por eso Alex me ofreció que conviviéramos juntos en su departamento.

La sorpresa fue cuando nos presentamos a nuestros amigos como pareja: estaban sorprendidos y no se lo podían creer. Cuando nos juntábamos todos, notaba a Will algo incómodo aunque él tratara de disimularlo. Una noche decidí conversar con Summer, sentía que la estaba traicionando por salir con Alex, pero le expliqué todo lo que sentía por él y ella me concedió el logro de que él por fin estaba sentando cabeza y había dejado de ser un mujeriego. Todos lo cargaban porque por fin estaba saliendo con alguien que realmente amaba y a la cual le era fiel. A veces esa fama que se había ganado Alex en su pasado me impresionaba.

Mi trabajo seguía bien, en la misma compañía. Alex seguía con sus gimnasios; los locales eran grandes y concurría mucha gente adinerada. No teníamos problemas.

Luego del año y medio de noviazgo, justamente para Navidad, viajamos a Argentina porque Alex tenía ganas de conocer a mi familia y yo hacía mucho que no los veía.

Cuando llegamos y le conté sobre Will a mí mamá se sintió un poco triste por su Willyto; pero Alex le caía excelente: le parecía un chico bueno y simpático, aunque no le entendía nada de lo que decía. El tema del idioma había sido complicado, me cansaba ser la traductora; Alex había aprendido algunas palabras con mi ayuda pero le costaba bastante la pronunciación: ese problema con la "erre" y la "ye" típico que tienen los que hablan en ingles. Habíamos tenido la oportunidad de pasear un poco por la ciudad: a Alex le había parecido un poco rústica pero agradable, "¡ay guarda! Señor del primer mundo" recuerdo haberlo cargado.

Alex tenía ganas de viajar al norte por Salta o Chaco, pero no teníamos mucho tiempo y decidimos dejarlo para otra ocasión. Cosa que nunca sucedió. Ahora me arrepiento de haberlo convencido para volver a Inglaterra el domingo. Qué tendría que haberme importado el trabajo…

Cuando volvimos a Inglaterra después de la Navidad, las cosas siguieron su ritmo cotidiano hasta que para fin de año nos juntamos con nuestros amigos a festejar.

Era 31 de Diciembre a las seis de la tarde más o menos y Alex todavía no se había bañado. Estaba jugando con su juguete preferido: la playstation. No se qué le ven muchos hombres a eso, de vez en cuando era divertido jugarlo lo admito, pero Alex cuando se entusiasmaba demasiado llegaba a un punto de embobación total y no prestaba atención a su entorno. Podría estar quemándose el edificio que él ni se mosqueaba.

Alex, son las seis y media…-dije parándome junto a él- a las 8 tenemos que estar en la casa de Summer… - no me contestó. Decidí utilizar mi fuerte: me arrodillé a su lado y comencé a besar el contorno de su rostro mientras metía mi mano por debajo de su remera. Al instante Alex dejó el joystick a un lado y me correspondió el beso. Paré cuando fue suficiente y me levanté- ve a bañarte… - y lo escuché bufar.

Luego de que Alex se bañara y se prepara nos fuimos a la casa de Summer, vivía en Manchester y teníamos un viajecito por hacer. La casa de Summer era bastante grande, creo que nunca en mi vida había imaginado que yo llegaría a conocer a gente de tal ambiente, como seguía describiendo: la casa contaba con doble piso y tenía cinco habitaciones con baño propio en la parte superior; en la parte inferior se encontraba el living, el estudio, la cocina y el comedor el cual tenía una hermosa araña colgando del techo. En la parte trasera de la casa tenía como un patio interno donde estaba el jacuzzi y la piscina.

¡Chicos! – Gritó emocionada al recibirnos mientras abría la puerta – pasen por favor… - y se hizo a un lado para dejarnos pasar al recibidor. Se escuchaba la música fuerte proveniente del living.

¿Somos los últimos en llegar? – preguntó Alex camino al living.

No, ahora solo falta Will…

Cuando entramos al living estaban nuestros amigos sentados tomando y charlando animadamente. Matthew se levantó a saludarnos y me condujo para que me sentara en un sillón junto a él y Keyra, mientras Alex se sentaba junto a Dilan y Susan. Luego de unos instantes sonó el timbre y Summer corrió a recibir a Will.

Hola a todos…- saludó Will. Tenía a Summer atada a su brazo.

Y como siempre, nuestras miradas se cruzaban inconscientemente en un intento doloroso de recordar nuestro pasado. Era inevitable. Pero ese momento de reflexión culminó cuando Summer lo invitó a sentarse junto a Dilan. Yo seguía tratando de prestar atención a la charla de Matthew y Keyra que era sobre unos club's nuevos que habían inaugurado en la ciudad. Keyra y Matthew eran casi iguales, ambos alocados y fiesteros. Como Alex estaba conmigo Keyra se había hecho a un lado y pasaba más tiempo con Matthew. A veces ellos se llamaban para ver como iban sus cosas, a mi no me molestaba, confiaba en ambos, no era celosa. Nunca lo fui. Pero esa noche lo experimenté, aunque no por Alex…

Habíamos cenado y estábamos de sobremesa esperando que llegaran las doce para brindar. Es demasiado obvio decir que la habíamos pasado bien, uno entre amigos siempre la pasa bien aun así no haya nada para hacer. La comida había sido excelente, Summer había contratado un chef de no se donde. Siempre agradecí mi metabolismo: a pesar de comer toneladas nunca engordaba; algo que muchas envidiaban.

Faltaban minutos para que dieran las doce y Summer ya había puesto nuestras copas y las botellas de champagne.

¡¿Listos?! – gritó Matthew – 9, 8, 7… - y comenzamos con la cuenta regresiva.

Cuando terminamos nos hundimos en un grito alegórico de "Feliz Año Nuevo" y procedimos a juntar todas las copas. Luego empezamos a saludarnos individualmente. Todos se abrazaban y chocaban sus copas riendo, suerte que ninguno había roto ninguna copa. Todo era risas y abrazos hasta que llegó el momento de saludar a Will. Como había dicho antes, las cosas estaban bien entre nosotros, pero era incómodo llegar al contacto físico. Los dos nos miramos, y no sabíamos qué hacer: si saludarnos con la mano, con un beso en la mejilla, o un abrazo. Me parecía ridículo tanto escándalo y más en año nuevo: éramos adultos y podíamos llevar adelante los prejuicios que habían quedado; entonces acorté la distancia y le rodeé el cuello con mis brazos, él me contestó al instante y me retenía con fuerza, transmitiéndome sus sentimientos: de alivio o tristeza. Cuando nos separamos seguimos saludando a los demás como si nada.

Eran las 2 de la madrugada y estábamos con unas copas demás, habíamos pasado el tiempo hablando, riendo y bailando. Pero el destino hacía otra vez su aparición y me daba una de sus famosas cachetadas que tanto duelen.

Nos encontrábamos jugando al volleyball en la piscina climatizada, hasta que Alex escuchó sonar su celular que estaba apoyado en una de las mesitas de té que tenían en el patio interno y salió del agua. Yo dejé de jugar y me hice a un lado para que los demás siguieran mientras miraba atentamente a Alex. Mientras hablaba podía ver cómo se tensionaba, y se tomaba de la frente, así que decidí salir para averiguar qué estaba pasando. Cuando me acerqué cerró el celular y me miró preocupado…

Era mi madre, tengo que ir, mi padre está en el hospital, tuvo un infarto… - dijo consternado.

Sus padres vivían en Wales, en el pueblo de Wrexham. Alex me había contado que su padre había fumado toda su vida y no estaba muy bien del corazón y obviamente tampoco de los pulmones. Ellos sabían acerca de mí, pero Alex no los iba a visitar mucho y justamente iríamos después de las fiestas.

Te acompaño… - dije seria, pero el me miró y me sonrió… ¿Por qué sonrió no tengo ni idea? ¿Acaso le parecía un chiste?

No, quedate aquí. Es lejos y no creo que sea la mejor manera de presentarte a mis padres… - A mí no me parecía correcto. ¿Acaso no era mejor que me conocieran en esas condiciones? Era una cuestión de familia ¿y no era yo también parte de esa familia?

Pero…- quise objetar pero los labios de Alex estaban sobre los míos.

Mañana te llamaré para ver si puedes venir en un vuelo ¿ok? Adiós.- y me dio otro fugaz beso.

Me sentía un poco mal por no acompañarlo, y también por el padre de Alex por supuesto. Cuando volví a la piscina, algo abatida, me miraron con expresiones interrogantes; tal vez la escena que habían visto les había parecido rara… Matthew como siempre, fue el primero en hablar.

¿Qué ocurrió? – dijo mientras movía sus brazos debajo del agua.

El padre de Alex tuvo un ataque al corazón y tiene que ir a Wales… - expliqué

¿Y no lo acompañaste? – preguntó Summer sorprendida.

No, no quería… Traté de persuadirlo pero no hubo caso… - comenté resignada.

Cuando era más joven una vez me preguntaron qué pensaba del destino, si estaba escrito o no. Yo recuerdo haber respondido segura que al destino lo manejábamos nosotros, que él nos mostraba diferentes caminos y nosotros teníamos que elegir uno. Ahora, creo que el destino está escrito. Porque hay cosas de las cuales en cierta forma no podes escapar o rechazar, simplemente pasan y te envuelven en sus consecuencias. Y si hay un destino que está escrito… ¿Entonces no sería bueno que naciéramos con nuestro destino plasmado en papel una vez que nacemos? Las cosas serían más fáciles y si hubiera algo que no te gustara lo cambiarías…

A lo que quiero llegar es que el destino es tan orgulloso que no quiere mostrar las consecuencias a las que te arrastra. Si nos hubiéramos quedado en Argentina hasta que terminaran las fiestas, o el padre de Alex no se hubiera infartado: no hubiera cometido semejante estupidez esa noche. Aunque tampoco me arrepiento en cierta forma…

Luego de que termináramos la fiesta de fin de año, (en realidad había dejado de ser fiesta cuando Alex se había marchado por semejante noticia) estábamos abatidos o simplemente nos daba pudor seguir festejando mientras Alex viajaba a ver a su padre internado. Nos fuimos alrededor de las 3:30 de la madrugada. Todos nos estábamos poniendo nuestros abrigos en el recibidor de la casa…

¿Con quién te irás Sophie? ¿Quieres que te lleve? – preguntó Matthew.

Pensaba irme en un taxi pero… - dije cuando William se arrimó.

Yo te llevo… Si quieres…- terminó diciendo.

Como quieras…- dijo Matthew a Will.

Está bien.- terminé por decidir irme con William.

Esa decisión fue una tontería. Tendría que haberme ido con Matthew. Sí, Matthew era un pesado, pero sabía el límite o le tenía miedo a la fuerza de Alex.

Nos despedimos de Summer y subimos al auto. Hacía demasiado tiempo que no subía; una de las cosas que me gustaba de su auto era el tablero de madera.

El silencio mediante el camino era insoportable y nunca me gustaron las conversaciones que carecen de sentido o que se hacen para evitar la incomodidad del silencio. Pero esta ocasión lo ameritaba, no soportaba el silencio y decidí hablar…

¿Cómo se encuentra tu padre? – dije sonando lo más casual que pude.

Muy bien, gracias… ¿Y tu madre? – preguntó.

Bien. Fui a visitarla la semana pasada, me dijo que te mandara saludos y que te extrañaba…

¿Me extraña? – preguntó anonadado.

Bueno, en realidad dijo que extrañaba prepararte té…- comenté sonriendo. Él me miró y también sonrió.

¿Y tú? ¿Cómo estás? – dijo volviendo a posar la mirada en el camino.

Bien, Alex debe sentirse preocupado en estos momentos por su padre…- quise continuar pero él me interrumpió.

Pregunté por ti, no por Alex…

Oh, muy bien, mi trabajo me gusta y está todo bien… - no quería decirle "Soy muy feliz con Alex". Will sonrió, probablemente se había dado cuenta de mi intención al no hablarle de mi relación con Alex. Quise desviar el tema y le pregunté - ¿Ocurre algo con Summer? – Él me miró dudando. En realidad creo que no había sido un tema para evitar lo otro, sino que me interesaba si ocurría algo entre ellos. Durante toda la fiesta los había visto muy pegados y Summer lo miraba de una manera que mucho no me agradaba…

¿Cómo?

Si ocurre algo con Summer, ya sabes, algo más que…- no quería completar la frase. Will pareció comprender.

Oh, no, no. Solo somos amigos… - respondió. Eso que había dicho me resultó como un deja vú. Cuantas veces le había escuchado decir eso a otras personas cuando en realidad nos acostábamos y teníamos relaciones…

Sí, eso decíamos antes y éramos algo más… - dije con tono serio. ¿acaso estaba celosa? William estaba serio también.

Con Summer es diferente, solo somos amigos… - replicó secamente.

¿Y se supone que debo creerte? No hay ninguna diferencia. – contesté frustrada.

Sofía, a Summer no la amo; a ti en cambio sí. ¿Es eso lo que querías escuchar? ¿Querías saber si todavía sigo pensando en tí? La respuesta es sí, sabes que sí en cada mirada que cruzamos, lo sabes… ¿Y tienes el descaro de preguntarme algo como eso? ¿Te gusta mortificarme? Ó…- me miró por un segundo y luego volvió a mirar a través del vidrio- ¿Estas celosa?

Claro que no…- mentí.

Sofía te conozco mejor que a mí mismo… ¿Pero por qué? ¿Por qué ahora estás celosa? Cuando estábamos… juntos, nunca hiciste una escena como esta… ¿Acaso no eres feliz con Alex? – preguntó con énfasis.

Por supuesto que lo soy. Pero tienes razón, no se que me pasa…- dije mientras él estacionaba en el estacionamiento del departamento de Alex. Will me miró.

¿Sientes algo por mí todavía? – preguntó esperanzado. Yo no sabía qué responderle. Yo era muy feliz con Alex pero últimamente lo observaba mucho a Will y creo que lo de Summer había sido la gota que derramó el vaso.

Yo…- dije nerviosa. No me gustaba que me pongan en duda sobre algo por lo que no tendría que vacilar o pensar demasiado. Tendría que haber dicho NO rotundamente, pero siempre me había ido mal con las mentiras y más si ese alguien a quien le estaba mintiendo era Will.

Eso pensaba…- concluyó por sí mismo.- Todavía sientes algo… - Yo desvié la mirada hacia delante, pero su mano me lo impidió e hizo que lo volviera a mirar.
Ahora él estaba más cerca de mí y sus ojos celestes me envolvían en su telaraña dejándome inconsciente. ¿Por qué me gustaban más ahora que en el pasado? ¿Qué tenían de diferente? ¿Acaso el tiempo de distanciamiento los había vuelto más atractivos? No tenía idea, pero lo único que sabía era que tenía unas ganas inmensas de perderme en su mirada y sentir la suavidad de sus labios sobre los míos. Supongo que él sentiría lo mismo, porque al instante sentí sus labios rozando los míos; yo acepté y le correspondí con impaciencia.

En un minuto puede derrumbarse todo lo que creías seguro.

Cuando terminamos de besarnos, nos miramos y nos extrañamos el uno al otro. Habían sido demasiados años como para olvidar de un rato al otro lo vivido, además habíamos implicado algo más que sentimientos: habíamos implicado la expresión física, el sexo. Yo ahora opino que una vez que dos personas comparten tal experiencia física, lo vivido tiene más significado y por lo tanto es más difícil de borrar los recuerdos.

Ahí mismo en el auto, a la madrugada, en el estacionamiento del departamento de mi novio fuimos vencidos por el deseo de recordar momentos pasados.

Volvimos a besarnos con pasión y apuro, devorándonos. Las caricias de Will se volvían más comprometedoras, metía sus manos por debajo mi remera y tocaba mis pechos por encima del sostén. Yo lo dejaba, me gustaba, y le devolvía la caricia desabrochando su pantalón. Will me sacó el abrigo que llevaba y procedió a sacarme la remera; el pantalón fue difícil de sacar pero no por eso fue imposible. Al instante ya estábamos en ropa interior los dos. Will bajó mi asiento y se colocó encima de mí besándome el cuello y acariciándome dulcemente como siempre lo hacía. Ya comenzábamos a excitarnos cada vez más y nos sacamos las prendas restantes con rapidez. Nos mirábamos con deseo hasta que Will decidió entrar en mí, provocando que me arqueara. Nunca lo había hecho en un auto, me parecía algo incómodo pero totalmente emocionante. William me hacía suya con desesperación, estaba bastante lujurioso. Yo disfrutaba del placer que él me proporcionaba, lo sentía en cada partícula de mi ser y lo quería retener en mí apretándolo hasta que se metiera en lo más profundo de mi alma, satisfaciéndome hasta lo imposible. El auto se movía, se empañaba y lo único que se escuchaba eran nuestros gemidos y suspiros. La excitación iba aumentando y los besos de William la incrementaban aún más, yo lo abrazaba con mis piernas y acariciaba su espalda a veces clavándole las uñas. Sus movimientos eran cada vez más rápidos y mis gemidos más altos, hasta que de un solo golpe final me hizo temblar.

Ambos estábamos sudados, agitados y todavía unidos. Will me besaba y las lágrimas me brotaban de los ojos con su amargo sabor a traición. Había cometido el más vil de los errores.