Hola a todos aquí llego con otra historia... esta vez de varios capítulos, espero que os guste y por favor decirme que os parece... Las reviews significan mucho para mí y para Ice (la co-autora de esta historia).

Quiero agradecer a Ice que me ayudara a escribir esto fue una experiencia estupenda... espero que tenga tanto éxito aquí como el que tuvo en donde lo publicamos por primera vez.

Capítulo 1

- ¿Y se puede saber quien será capaz de conseguirlo? – le preguntó Oriana a su hermana pequeña.

- Tú no te preocupes, Ori. – le contestó su hermana con toda tranquilidad – Lo tengo todo bajo control.

- Sí, seguro. Ya conozco tus "bajo control"

- Pues sí – le dijo Idaira enseñándole un nombre en la agenda.

- ¿Ellos? – le preguntó sorprendida su hermana - ¿Estás segura? Sabes que sólo siguen sus propias órdenes, por eso no trabajan para nadie. Además de entre toda tu agenda, ¿no se te podía ocurrir otra persona? ¿Se te olvida lo que pasó la última vez?

Idaira cerró su agenda de golpe – Eso depende de si les conviene o no. Venga, Ori, no me digas que no tienes ganas de verlo otra vez. ¿Eh? ¿eh? Andaaaaa...

- No me chantajees, I. – pero la verdad es que Oriana estaba deseando volver a verlo. No habían llegado a nada pero por alguna razón su presencia le hacía sentir bien, había que reconocer que era todo un bombón y no era de extrañar que consiguiera que todas las mujeres de una habitación le miraran en el mismo instante en que él entraba, pero había algo extraño en él que la atraía de una forma inexplicable. Una vez que sus ojos miraban directamente a los tuyos tenías la sensación de que estaba mirando directamente a tu alma.

Se acercó lentamente a la ventana de su despacho y miró como el mar golpeaba la orilla y las rocas del acantilado en donde estaba emplazado su castillo, pensando los pros y los contras de que esos cuatro hombres vinieran al castillo y les ayudaran a encontrar y eliminar a quien quiera que había tenido la osadía de intentar matar a su hermano pequeño. 'La familia es lo más importante, Oriana, no lo olvides.' Las palabras se repetían una y otra vez en su cabeza con las imágenes del cuerpo de su hermano tirado en el suelo después de que su coche explotara, por suerte él no estaba dentro en ese momento pero la explosión le había golpeado. Pensándolo bien, era una buena idea que vinieran. Ellos podían ayudarlas. Además, sentía que necesitaba la protección de aquellos hombres, en especial de uno, pero no pensaba dejar que su hermana se enterara.

Aquel episodio había sido traumático para ella de forma especial. Y su cuerpo no dejaba de recordarle lo mal que lo había pasado. La única que lo sabia era Idaira.

Había sido tres años atrás y era como si hubiera ocurrido el día anterior. Había salido a pasear, la luna llena reflejaba en el acantilado y la temperatura era ideal. Su intención no había sido de alejarse tanto, pero él había vuelto a su casa después del último trabajo junto a sus socios y lo echaba de menos.

Ni siquiera oyó los pasos acercarse a ella hasta que fue demasiado tarde. Una mano le tapó la cara impidiéndole respirar, mientras la tiraban al suelo. Intentó defenderse... ¡¡¡lo hizo!!! Pero no tenía nada que hacer. Una voz que se le quedó gravada a fuego en la mente le susurró que si gritaba, la mataría y luego le haría lo mismo a su hermanita.

Cerró los puños y los ojos con fuerza y se mordió el labio inferior mientras un dolor intenso punzaba cada fibra de su débil cuerpo.

No sabe cuanto tiempo había pasado, pero cuando abrió los ojos de nuevo, estaba sola. En aquellos tiempos, algo así podía arruinarle la vida. Ningún hombre desearía casarse con ella, mucho menos compartir cama.

Y entonces le vino él a la memoria. Aquellos ojos, aquella sonrisa, sus brazos no serían para ella. Si él se enteraba, no iba a desear verla nunca más. Y eso iba a suponer la muerte.

Cuando levantó la vista hacia su hermana, se percató de que había tenido sus manos en su abdomen. Aquella mala bestia la había dejado embarazada. Pero iba a tener a su bebé.

Y después la explosión, su hermanito volando por los aires, aquel fuego incesante que salía del coche y la incertidumbre de si estaba vivo o muerto. Aquella misma noche compartió cama con su hermano en el hospital. Los médicos dijeron que debido al estrés, había perdido al niño.

Su vida se desmoronaba y él iba a regresar al castillo. Suspiró hondo y miró a su hermana.

- Está bien, Idaira. – le dijo finalmente a su hermana pequeña – Llámalos.

****

- ¿Sólo puedes hacer eso, Sorrow? ¡Te estás volviendo lento!

- Sabes de sobra que puedo hacerlo mucho mejor pero no quiero hacerte daño, Wisdom – le contestó con un ligero acento francés.

- No lo dudo – le dijo Wisdom tendiéndole la mano a su amigo, cuando lo levantó su teléfono móvil empezó a sonar. A punto estuvo de soltarlo de nuevo a la vez que cogía el móvil. Ahogó una risilla y tiró de su compañero para ayudarlo a ponerse en pie.

- David Maverick , la voz más sexy que jamás llegará a tus oídos – dijo a quien quiera que fuese la persona que le llamaba.

- Hola David – Idaira se golpeó la frente, aquel hombre nunca iba a cambiar por lo visto. David reconoció al instante el tono profesional de Idaira Waters, él y sus socios habían trabajado para ella y su hermana en alguna ocasión y los resultados habían sido... satisfactorios, además tenía que reconocer que la pequeña de las hermanas Waters era una belleza: 1'85 de altura, lo que no la frenaba para ponerse tacones, ojos grises y pelo negro rizado, pero era demasiado profesional, le gusta tener todo bajo control y NUNCA mezcla el trabajo y la vida privada, excepto cuando se trata de su familia – Soy Idaira Waters, ¿te acuerdas de mí? Mi hermana y yo tenemos un trabajo para ti y tus socios.

- Claro que me acuerdo. ¿De qué se trata esta vez? – le contestó él con el mismo tono con el que ella le hablaba. Ambos sentían una mutua atracción, pero trataban de ocultarlo lo mejor posible. Además sus respectivas vidas no eran lo que se podía decir tranquilas. Y él sabia de sobra que ella no iba a abandonar todo por lo que había luchado para irse con él.

- Necesitamos que vengáis y nos ayudéis a mí y a mi hermana a encontrar a los que han intentado matar a nuestro hermano. Os llamo porque sé que sólo vosotros podéis hacerlo – le dijo la mujer desde el otro lado de la línea – Os pagaremos lo de siempre, como siempre. Y desde luego podréis quedaros en nuestro castillo el tiempo que necesitéis.

- Eso suena muy bien Idaira, pero ya sabes como nos gusta trabajar y, como bien recordarás, nuestros métodos no son del gusto de tu hermana. Por eso no trabajamos permanentemente para vosotras. Nosotros también tenemos nuestras reglas y condiciones, ya lo sabes.

- David – escuchó como la mujer discutía ligeramente con su hermana y tomaba aire – Nos da igual como lo hagáis, siempre y cuando encontréis y matéis a los que le han hecho eso a mi hermano. ¿Es de tu agrado lo que te estoy diciendo?

- Sí, mucho, hablaré con mis socios y dentro de una hora te llamo para darte la contestación – se giró hacia Sébastien que estaba a su espalda y lo miraba con curiosidad – pero creo que lo haremos. Siempre es un placer trabajar para vosotras. – su voz se volvió algo más grave al decir la última frase. Y su sonrisa se amplió cuando ella se despidió de él con la voz temblorosa.

- ¿Quién era, mon ami? – le preguntó Sébastien después de que David hubiera colgado el teléfono - ¿Trabajo?

- Idaira Waters – le dijo David con media sonrisa en los labios – Han intentado matar a su hermano pequeño y quieren que nos encarguemos de "agradecer" el gesto en su nombre a los que lo hicieron.

- ¿Idaira Waters? – preguntó una voz desde la puerta del gimnasio, en ella estaban Urs y Carlos, los dos socios que faltaban.

- ¿De la Mafia Escocesa? – le preguntó Urs – No me gusta trabajar con ellas, no nos dan libertad. La última vez casi llegamos a las manos con ellas... bueno con "ella".

- Esto es diferente, Rage – le contestó David – Como bien habréis oído han intentado matar a su hermano pequeño. No hay nada que no hagan por él. Además, Idaira me ha dicho que les da igual lo que hagamos siempre que hagamos bien nuestro trabajo. Además de podernos quedar en su castillo el tiempo necesario. ¿Eso no te gustaría, Rage? – le preguntó sonriendo.

- Si... lo mismo que a ti te gustaría ver de nuevo a alguien, ¿eh? ¿Maverick? ¿A que ya no te ríes?

- No tiene gracia...

- Si la tiene, tío. Te ha cambiado el color de la cara.

- Carlos, no tientes a tu suerte... que hasta hace bien poco se te salían los ojos de las cuencas cada vez que veías a cierta personita... – dijo Urs sonriendo.

- Ya, Rage, pero esa "cierta personita" bebe los vientos por ti... que no veas cómo te mira al culo.

Urs se quedó con la boca abierta sin saber que decir. El resto se echó a reír. Desde luego, si había alguien que llamaba a las cosas por su nombre, ese era Carlos.

Siguieron bromeando entre ellos y un rato más tarde salieron a sus respectivas habitaciones. El entrenamiento de aquel día había sido duro. Una ducha y algo de comer les reconfortaría y podrían empezar a planear su próximo viaje.

Por favor, decidme que os parece... y en función de eso seguiremos subiendo...