Hola a quien sea que este leyendo esto XD Aquí les traigo una nueva historia Amor-Odio, es la típica historia con dramas adolescentes, pero como siempre le pongo mi estilo, espero que disfruten la lectura, encontraran principalmente, comedia y romance

Aclaro que esta historia es absolutamente de mi propiedad y nadie tiene derecho a tomarla sin mi permiso, ahora si… nos leemos más abajo.



Entre el amor y el Odio

By

Mizu no Hikari

Capitulo 1: Día de mala suerte

Era una mañana primaveral en la ciudad, sutiles rayos de sol se filtraban por las blancas nubes que cubrían el cielo iluminando los árboles en flor, la brisa fresca arrancaba algunas hojas arrastrándolas por las calles de asfalto bañándolas en los charcos que delataban la lluvia de la noche anterior.

Era temprano, demasiado tal vez pero su reloj sonaba incesantemente en su mesita de noche, arrojó una almohada derribándolo molesta y se acomodo para continuar su sueño dejando que el sonido siguiera timbrando por largo rato volviéndose parte del silencio de su subconsciente.

A pesar de mantener los ojos cerrados sintió claramente como se giraba el pomo de la puerta dejando paso a su madre que se acercó llamándola con voz dulce como solía hacer a menudo intentando convencerla de que se levantara.

—Eleane, tienes que despertar. —como respuesta refunfuñó haciéndose un ovillo cerrando los ojos con más fuerza mientras apretaba contra su cuerpo un muñeco de felpa.

—No me siento bien, creo que enfermé –le dijo fingiendo tos, la mujer rodo los ojos sonriendo pícaramente.

—Es el día de las inscripciones ¿Recuerdas? Te quedaras sin puesto si no vas.

Luego de oír la frase abrió súbitamente sus ojos color miel, rodo en la cama cayendo al suelo pero se puso de pie de un salto desenredándose de las sabanas y comenzando a mirar en todas las direcciones gritando desenfrenadamente.

— ¿Qué? —un ensordecedor chillido rebotó por la habitación— ¡¿Por qué nadie me despertó?! Voy a llegar tarde.

Su madre desactivo la alarme viéndola correr de un lado a otro tomando una toalla y saliendo de la alcoba.

—Prepararé el desayuno –dijo para el aire también saliendo, sería un largo día.

Eleane corrió hasta el baño donde vio a su hermano entrando mientras se frotaba los ojos y bostezaba, lo jaló del cuello del pijama y entró en su lugar dejando al chico confundido por unos segundos para luego comenzar a golpear la puerta gritando furioso.

— ¡Eleane, maldita sea te voy a matar en cuanto salgas!

— ¡Cállate, mocoso del demonio! ¡Esto es una emergencia!

Luego de quince minutos exactamente Eleane bajó las escaleras a toda prisa vistiendo un uniforme escolar y sujetando su cabello todavía húmedo en una coleta, tomó de la mesa un pan y desapareció en la puerta echándose a correr calle abajo , tras correr varias cuadras se agachó respirando pesadamente para luego retomar la marcha.

—Tengo que llegar, tengo que llegar —repetía incesantemente esquivando hábilmente a las personas que se cruzaban en su camino y tragando el pan al mismo tiempo.

Al fin divisó una de las últimas cuadras que le quedaban para llegar al instituto, dobló apresuradamente tropezando estrepitosamente con alguien, se quejó audiblemente y comenzó a recoger los cuadernos desparramados por la acera, pronto el extraño se inclinó a ayudarla pero ella como respuesta al gesto empezó a insultarlo sin percatarse de ser ella la causante de aquel incidente.

— ¡¿Podrías fijarte por dónde vas?! Aggg que descuidado….

—Pero si fuiste tú la que tropezó conmigo. —le respondió una ronca voz masculina.

—Claro que no ¡Tú ibas distraído!!! –levantó fastidiada el último libro poniéndose de pie con una pose altanera ahora mirando por primera vez al chico con el que hablaba, debía tener su misma edad, lo miró a los ojos reflejándose en su mirada de un azul intenso, su cabello era castaño y encantadoramente alborotado, vestía el uniforme de su secundaría usando la chaqueta desprendida, sin la corbata obligatoria y la camisa por fuera, tenía escrito "chico problema" por todo el rostro y lo pero era que la miraba con una risa divertida lo que la exasperó de sobremanera — ¡¿Qué tanto me ves?!

—Ah, no es nada… soy nuevo por acá pero no sabía que la moda era llevar calcetines diferentes… —señalo sin dejar de reír burlonamente.

Miró a sus pies y efectivamente era así, llevaba un calcetín en color verde, al igual que su uniforme pero el otro era azul, con la prisa no notó la diferencia, sentía como la cara le ardía mientras la sangre se acumulaba en sus mejillas níveas, pero no iba a dejarse avergonzar, no señor, eso no le sucedía a ella.

—Pues… ahora lo sabes… —le dijo intentando sonar segura, dio unos cuantos pasos cuando sintió una consistencia pastosa embarrarse en la suela de su zapato.

—Creo que pisaste… porquería de…

—Ya…lo sé… —tenía un tic en el ojo derecho y apretaba fuertemente los puños intentando contener su rabia, mientras el chico reía por lo bajo, luego de unos instantes continúo su camino siendo seguida de cerca por el desconocido.

— ¿Estás siguiéndome?

—No, pero al parecer estamos en la misma escuela… —le respondió señalando el uniforme y caminando despreocupadamente mirando hacia el cielo que estaba totalmente despejado— Por cierto… ¿cómo te llamas? —Ella no le respondió apretando el paso— ¿No tienes nombre? Mmm bien… yo si lo tengo, soy Nick Filip y acabo de mudarme.

—Nick… o como te llames ¿No ves que llevo prisa? No tengo tiempo para hacer amistad, si buscas a alguien que te sirva de guía estas con la equivocada –le dijo mirándolo de soslayo con un brillo de impaciencia en los ojos.

Caminó más rápido dejándolo varios metros atrás llegando así a la siguiente esquina cuando un auto pasó a toda marcha empapándola de pies a cabeza, un aura negra comenzaba a formarse a su alrededor mientras sus dientes rechinaban y el chico le daba alcance evitando por todos los medios reír sin buenos resultados.

—Eres la mala suerte en persona.

—Creo que… necesito golpear a alguien.

—Eh… mira la hora, que tarde es, mejor me apresuro –le dijo rascando su cabeza y saliendo corriendo de ahí— Bueno, adiós chica sin nombre.

Poco después llegó hasta el instituto, la campana había sonado hacía ya 30 minutos, todos los alumnos se encontraban en el patio trasero, era el día de elegir la clase extracurricular y todo el mundo se preocupaba en llegar temprano para elegir las clases más populares.

Entre los más preocupados en las clases que tomarían su tiempo en las tardes y los sábados estaba Eleane Martínez, ella era una chica rebelde y arrogante que sólo se interesaba en una cosa ACTUAR, su mayor sueño era ser actriz, tomaba clases desde los 5 años y era muy presumida por su talento innato, unos años atrás había convencido al director de fundar el club de actuación en su secundaria, el prestigioso instituto San Francis y desde entonces cada primer semestre su prioridad era inscribirse en ese club y sólo en ese siendo la protagonista de todas las obras que se montaban en los festivales y otros eventos en los que tenía la esperanza de que algún caza talento la descubriera, pero ese sueño parecía desmoronarse esa mañana.

Dejó caer nuevamente sus libros cuando vio en la mayoría de los lugares de inscripción el letrero de "lleno"

— ¿Por qué a mí?

—Eleane, llegas muy tarde –sonó una voz chillona tras ella— Wow ¿Qué te pasó? Estás empapada y definitivamente olvidaste el glamour en casa —Eleane la observó queriendo asesinar con la mirada a su mejor y única amiga, la que la seguía en la mayoría de sus locuras más que nada porque muchas veces era obligada a hacerlo.

—Ashley… —la chica rió con ganas sin dejar de mirarla con escrutinio.

—Parece que te levantaste con el pie izquierdo el día de hoy.

—Más que eso, estoy salada ¡El mundo está en mi contra! –Grito siendo muy dramática por llevar la exageración en sus venas.

—Ah…. Pues sí, tu horóscopo del día de hoy no es nada favorable –le dijo sacando una revista de su bolso, obteniendo otra mirada asesina de parte de su amiga que luego dio un suspiro resignada.

—Dime que todavía hay lugar en el club.

—Eh… respecto a eso… acaba de llenarse hace unos minutos, lo único que queda a estas horas es… el club de… lectura –dijo apuntando a un trío de chicos sentados en la mesa de inscripciones.

— ¿El club de…? ¡No!… ¡No quiero pasar mis tardes con esos ñoños!!!!

—Debiste llegar temprano

—No puede ser….

—Es una verdadera lástima, había un lugar hasta hace poco ¡Se inscribió un chico muy lindo!

—No me digas… —sonó burlona cruzando sus brazos acostumbrada a que su amiga sólo hablara de los chicos lindos del instituto.

—Sí, es nuevo… creo que su nombre es… mmm… no recuerdo, veré en la lista –dijo animadamente— En seguida te diré su nombre.

—No me importa, sea quien sea me devolverá mi lugar.

— ¿Cómo estás tan segura?

— ¡Porque lo obligare!! ¿No es demasiado obvio?

—Sí, pero antes de tus locuras ¿No crees que es mejor arreglarte un poco? Al parecer te cayó algo podrido encima.

—Ash… ¿Qué se supone que haga?

—Tengo un uniforme de repuesto en mi casillero, vamos.

— ¿Hay algo que no tengas en tu casillero?

—Claro que no, contigo nunca se sabe que podría necesitar, ¿Recuerdas la explosión de soda en el gimnasio?

—Eso fue un accidente… tendría que haber explotado en la oficina del director, además era mera ciencia, todo salió de la clase de química.

—Ve a las duchas, ya estamos en cuarto año, no querrás que los chicos guapos te vean así –la llevo empujándola por los corredores dejando atrás el bullicio de los alumnos.

—Este día no podría ir peor, tal vez me resbale y muera en la ducha.

Por los pasillos corría eufórico un muchacho alto y de cabello negro, abrazaba un balón y se acercó a Eleane saludándola con el puño de forma masculina.

—Hola Eleane… ¿Por qué no me sorprende verte así?

—Cállate Tom, hoy no estoy de buen humor.

—Eso podría ser peligroso

— ¿En qué club te inscribiste? –Cuestionó con curiosidad Ashley asomando su cabeza por los hombros de su amiga.

—Baloncesto. —respondió como si fuera lo más obvio del mundo.

—No sé ni para qué preguntas, Ashley

—Ustedes seguramente están en el de teatro…

—Casi… ya no hubo cupo para Eleane.

—Ya veo ¿A quién vas a matar para entrar?

—Eso lo veré muy pronto.

—Pero mientras tendrás que entrar al club de lectura, tienes que inscribirte en al menos uno para obtener el crédito .

—No me lo recuerdes.

Luego del baño y los arreglos por parte de Ashley la mañana trascurrió normal, el primer día de clase siempre era liviano, no tenían demasiada actividad, los profesores se encargaban de dar recomendaciones y anunciar los programas anuales, de hacer pruebas diagnósticos sin calificación y presentar a los nuevos alumnos, Ashley leía una revista mientras Eleane descansaba su cabeza en el pupitre cuando la profesora de inglés procedió a presentar al nuevo estudiante.

—Es un placer, mi nombre es Nick Filip

De inmediato reconoció la voz levantando la cabeza, todas las chicas suspiraban y murmuraban, lo observó caminar hasta el fondo del salón para tomar asiento, desvió los ojos al notar que le sonreía abiertamente.

—No lo creo… —musitó Ashley dejando la revista de modas que acostumbrara a leer en esa clase.

—¿Qué cosa?

—Es que…

La voz de la profesora las interrumpió haciéndolas mirar al frente para oír lo que tenía que decir, las miraba a ambas con desaprobación, en esos años de secundaria aislaba a Eleane de cualquiera de sus compañeros para poder dictar las clases con más tranquilidad.

—Eleane ubícate en otro pupitre, sabes que te sientas sola en mi clase.

—¡Pero profesora! –Se quejó haciendo un infantil puchero.

—Como cada año, esa regla sigue vigente, es eso o detención por una semana.

—No es justo, no hice nada… aún —dando un respingo tomo sus cosas y se marchó sentándose a en pupitre junto a Nick, de rato en rato lo miraba, él parecía estar concentrado en la clase, hacía anotaciones y contestaba algunas preguntas, probablemente era el único que lo hacía, hablaba inglés con fluidez y recibió varios elogios— Niño presumido –maculló en voz baja haciendo garabatos en su cuaderno.

Había pasado tan solo 30 minutos de clase y le bastó para decidir que lo odiaba, su forma tan amable y respetuosa de hablar, los gestos que hacía cuando escuchaba a la profesora, la simpatía que lo desbordaba, el carisma de su sonrisa y el hecho de que todas las miraban embelesadas. Era justo el tipo de personas que ella detestaba.

Luego de interminables horas de aburridas clase, la campana sonó anunciando el almuerzo, Eleane salió corriendo hasta la cafetería seguida de Ashley, murmuraba cosas que su amiga no entendía pero tampoco le parecía extraño que lo hiciera, tomó bruscamente una bandeja y se dirigió a la barra de alimentos, todo tan rápido que dejo atrás a Ashley.

— ¿Por qué tenía que estar en mi clase?

— ¿Te molesta mi presencia?

Para su infortunio Nick estaba junto a ella sirviéndose un pastel de carne y sonriendo como el galán de alguna película de Holliwood, ni siquiera lo había notado.

—Te ves diferente –le dijo casi de inmediato, eligiendo un budín de postre.

— ¡Tú! –le dijo lanzando la bandeja al piso sin esperar que fuera justamente él quien le hablaba.

Él la miro sin borrar la sonrisa que comenzaba a desesperarla, la observaba sin pudor y otra vez el rubor tiñó su mejilla, se veía diferente a la mañana, su cabello castaño con hermosos risos caía suelto tras sus hombros adornado sólo por una diadema negra, tenía algo de maquillaje en el rostro resaltando sus delicadas facciones y su falda era muy corta.

—Tal vez ahora te veas mejor pero sigues siendo torpe.

Ambos se agacharon a recoger la charola, ella lo miraba con odio sin saber que responder, por primera vez se le acababan las palabras.

— ¿Se conocen?? –la entrometida voz de Ashley sonó a espaldas de Nick llamando la atención de ambos.

—Soy Nick Filip –le dijo seductoramente a lo que la chica sonrió presentándose también, Eleane miraba hastiada a su amiga que coqueteaba con descaro.

—Así que son amigos…

—Nada de eso, ni siquiera sé quién es y no me cae bien —sentenció sin importarle que Nick siguiera presente a lo que Ashley rió nerviosa— ¿Qué pasa?

—Ah pues… es que… ¿Cómo te lo digo? Em… él es el chico del teatro –le susurró luego de haberse acercado a su oído no tan disimuladamente.

— ¿Qué? –Otra vez tiró la charola al suelo— ¿No sólo arruinas mi mañana, sino que también invades mi salón y mi teatro?

— ¿De qué hablas??

—De que acabas de ganarte una enemiga.

—Eres muy dramática Eleane, es por eso que se te da bien la actuación.

— ¿Cómo sabes eso?

—Al parecer ya te olvidaste de mi, deja que te refresque la memoria –todos los miraban expectantes luego del ruido de la charola impactando en el piso de cerámico y los gritos deEleane, quien se paralizo al ver al chico que todavía consideraba un desconocido acercarse a ella y tomarla por la cintura aproximándose peligrosamente a su boca.


Gracias por leer, espero sus comentarios, cualquier cosa que opinen del texto será bienvenido

(Capitulo editado)