—Estás que mueres de celos ¿No? —peguntó Tom sonriendo burlonamente, inclinando su silla al momento que llevaba sus brazos a la nuca. Nick se limitó a gruñir como respuesta, mantenía ambos puños cerrados y tenía una expresión furibunda, mientras observaba a lo lejos a su "novia" a unas mesas de distancia charlando animadamente con otro muchacho. Cuando decidieron darse un tiempo el uno al otro para "conocer a más personas" no imaginó que ella se lo tomaría tan en serio. Llevaban dos semanas separados y él la extrañaba tanto que incluso se había metido clandestinamente en su dormitorio sólo para ser abofeteado y echado, luego de que Jazmín, su indeseable mascota (la cual tenía en el campus de contrabando) le saltara en la cara delatando su presencia, un arañazo y un golpe se llevó de esa visita, al parecer ella no compartía el sentimiento. —¿Podrías repetirme una vez más por qué rompieron? —No rompimos —insistió él al borde de un ataque de histeria —, sólo nos dimos un tiempo. Tom puso los ojos en blanco, no encontraba diferencia alguna en ambos conceptos. Dirigió la vista a su amiga y la observó en compañía de Johnny, el capitán del equipo de fútbol, estudiante de tercer año de periodismo, poseedor de una beca deportiva y una extensa lista de conquistas; suficientes motivos para que todo hombre desease a su novia lejos de él. Sin considerar el hecho de que Eleane conocía al muchacho desde la adolescencia, cuando viajó a Madrid y desde entonteces era un objetivo sentimental más para Johnny. —Maldita terapia de pareja —masculló Nick bebiendo bruscamente su zumo de naranja sin quitar sus orbes azules de la chica. Días atrás su novia lo convenció de visitar a una terapeuta que se hacía una publicidad cutre en las revistas de moda que solía leer. Desde el primer momento que tomó conocimiento de aquello supo que era una mala idea y ciertamente no se equivocó, pero con el paso de los años se le volvía más y más difícil resistirse a los caprichos de Eleane, por más absurdos, infantiles o peligrosos que fueran. Aquella sesión seguramente se archivaría en su banco de memoria junto a los recuerdos más perturbadores que tenía y lo asecharía en sus pesadillas. Luego de largas horas de indagar en su intimidad, hacer preguntas incómodas, someterlos a extraños test de compatibilidad e incluso manosearlo alegando que era algo de rutina, aquella joven psicóloga, llegó a la conclusión de que necesitaban individualizarse y les sugirió separase por algún tiempo. Atisbaba algo de razón en esas palabras, aunque no le había gustado que catalogara su amor por ella como "una obsesión malsana", pero desde que formalizaron su relación seis años atrás él había dejado de actuar por libre albedrío y vivía sólo por ella. Tenía que admitir que era muy dependiente de Eleane, de sus besos, sus caricias, la suavidad de su piel, el perfume de su voz...nunca pensó que palabras tan cursis saldrían de él, pero sencillamente la amaba demasiado. Ya no soportaba la distancia, quería romperle la cara a ese imbécil que se atrevía a sentarse a tan sólo treinta centímetros de ella, y luego de hacer llorar al inútil de Johnny Coleman, quería abrazarla, besarla con vehemencia y protegerla del mundo, refugiando su pequeño cuerpo en sus brazos. Se levantó con el propósito de cumplir eso, en el orden que lo pensó, cuando una mano se cerró en su brazo, sin la fuerza suficiente para detenerlo, pero igualmente llamó su atención. — ¿Adonde crees que vas? —le preguntó retadoramente Ashley, la mejor amiga de Eleane. Con la mirada le decía que era mejor no responder y volver a su silla, pero no pensaba dejarse intimidar por ella. —Mi novia coquetea con un hombre que no soy yo… creo que es demasiado obvio, debo causarle sufrimiento a Johnny y llevarme a Eleane contra su voluntad —Ashley rodó los ojos, esas reacciones eran tan típicas de Nick. —No está coqueteando —le aseguró con falsa dulzura en la voz— Sólo sigue el plan y conoce a más personas. Es una idea genial, quizás lo intentemos también —dijo abrazando a Tom, su novio. —Oh claro que no —murmuró él chico, bebiendo tranquilamente los restos de su bebida. —El punto es que debes tranquilizarte, ve y expande tus redes sociales al igual que ella… —Ella no expande sus redes sociales, ¡lo conoce desde los diecisiete! —gritó exasperado, mas sus amigos continuaban mirándolo de forma impasible. —Deberías relajarte —dijo Tom encogiéndose de hombros, le era imposible entender el colapso nervioso de Nick. —¿Acaso está tomando su mano? —preguntó apretando los dientes —Esto se acabó. Ashley suspiró y decidió sacarlo de allí antes de que la situación generara sangre y escenas desagradables. Con la ayuda de Tom se encargaron de arrastrarlo hasta fuera de la cafetería para luego dejarlo correr libre, cuan animal enjaulado. —Sólo no comentas ningún delito —le dijo con un gesto de estar vigilándolo, antes de marcharse. Nick se encontraba de muy mal humor, en su mente ya maquinaba las formas de asesinar lenta y dolorosamente a Johnny por su osadía. Desde que tenía memoria estaba enamorado de Eleane, él había sido su primer beso, su primer amor, su primer hombre y también pretendía ser el único; no le gustaba tenerla tan cerca y no poder tocarla. Lo peor de todo era que ella disfrutaba de hacerlo sufrir de ese modo. Ahora más que nunca estaba seguro de que amarla no era más que una prueba de sus tendencias masoquistas. *** Se acercaba el fin de curso y le preocupaba que su separación dure hasta entonces. Ya todos planeaban la fiesta y él conocía a la perfecciones esas fiestas organizadas por universitarios desquiciados y no le agradaba nada la idea de verla "conociendo más personas" en una situación como esa; debía actuar rápido. —¡Hola Nick! —el efusivo saludo de Jessica, una vieja compañera del instituto, lo trajo de vuelta a la realidad. Su compañera de clases lo miraba extrañada, acomodándose las grandes gafas que usaba, ella quizás era la persona más Friki que conocía y entablar conversación siempre resultaba una experiencia inquietante, pero estaba desesperado. —¿Tienes planes para el fin de semana, Jess? Jessica miró a ambos lados cerciorándose de ser ella a quien le preguntaba y luego respondió insegura. —Pues… hay una maratón de Star Wars en el centro comercial, y haré Cosplay. —Ah, que divertido —opinó con falsedad—, pero ¿No prefieres ir al baile de fin de curso conmigo? —¿Tú me invitas a mí? —preguntó señalándose con el dedo. Nick sólo se limitó a asentir con la cabeza. —Pero asegúrate de no usar esto —pidió quitándole los lentes. —Cla…claro, no hay problema, ¡incluso me maquillaré! —gritó una vez que el muchacho se marchó y al fin pudo salir de su ensoñación. *** —¿Cómo la pasaste con Johnny? —cuestionó Ashley hojeando una revista, recostada en su pequeña cama del dormitorio que compartía con su amiga. —No está tan mal, con el tiempo se ha vuelto menos idiota… quien sabe, tal vez tantos golpes que recibió jugando al fútbol reconectaron sus neuronas —comentó bebiendo un refresco. Lo cierto era que no la estaba pasando tan mal, salía con sus amigos, tenía su espacio, y conocía a más personas, aunque eso no quitaba el hecho de que extrañaba mucho a su novio —, pero creo que buscaré a Nick esta tarde, ya pasaron dos semanas. —No lo hagas aún. —Lo extraño y creo que está molesto. —Ese es el punto —dijo sonriendo maliciosamente—, deben extrañarse y volver con más amor, y si se pelean las reconciliaciones suelen ser muy buenas. Desde que decidió separase de él, en el intento de independizarse y lograr vivir el uno sin el otro, recuperó muchas cosas de su vida, nuevamente retomó sus clases de actuación, las mismas que tiempo atrás dejó porque le quitaban tiempo que bien podía pasar con él, salía a clubes sin ser estrictamente vigilada y sin novios maníacos a la vista. Ella amaba mucho a Nick, se sentía protegida con él, y pese a que hasta el momento no se quejaba de ser asfixiada, ni de su falta de espacio personal, su amiga reprochaba su falta de independencia y la ligera obsesión que tenía por estar con Nick demasiado tiempo. Por primera vez en su vida siguió el consejo de Ashley y consultó a una terapeuta, quien les aconsejó separarse antes de "desgastes maritales". Planeaban casarse el siguiente año, en cuanto él se graduara en abogacía y ella en periodismo, Eleane ya soñaba con su largo vestido blanco, la enorme fiesta y el "vivieron felices para siempre", sin embargo accedió a una sesión de terapia, con el mero objeto de demostrar que estaban hechos el uno para el otro, obteniendo como resultado aquella opinión por parte de la profesional. Luego de pensar algunos minutos en lo sucedido se dejó caer en la cama, donde dormía su vieja, pero igualmente peculiar, mascota. La habitación se encontraba hecha un caos pues pronto se marcharían hasta el siguiente año y comenzaban a empacar. —¿Alguien te invitó a la fiesta de mañana? —habló Ashley —Desde que se extendieron los rumores de que tú y Nick terminaron hay muchos chicos tras de ti. —Recibí algunas invitaciones, pero es nuestra última fiesta alocada del año, no puedo asistir sin Nick. No podré beber con la certeza de que despertaré a salvo en mi cama si voy con alguien más. Ashley rió por lo bajo, las fiestas universitarias eran sinónimo de mucho alcohol, destrucción y una jaqueca masiva en el campus, extrañaría eso durante las vacaciones de verano. —Creo que tendrás que aceptar a una de esas invitaciones. —¿Por qué lo dices? —Porque hay rumores de que Nick llevará a Jessica —comentó tranquilamente— la chica está tan feliz que se lo comenta a todos los que se cruzan en su camino. Eleane se carcajeó incrédula, Nick no invitaría a nadie más y Jessica… era Jessica. No lo creería a menos que lo viera, además no lo había visto con nadie más, estaba segura que estaría en su dormitorio esperando que ella lo llamara al momento de la fiesta. *** —Esa no puede ser Jessica —gruñó molesta, mirando a Nick desde el otro extremo del salón. Las estridentes notas musicales retumbaban provocándole jaqueca. Muchos estudiantes disfrutaban de la fiesta bebiendo variados tipos de alcohol, consumiendo extrañas sustancias de procedencia dudosa, algunos atrincherados en los baños, haciendo cosas que prefería no imaginar. Mientras Nick hablaba animadamente con una castaña que lucía sus largas piernas por la corta falda que usaba. Por más que miraba una y otra vez a esa chica no podía reconocer a Jessica, pues esa muchacha se veía demasiado sexy para ser ella. ¿Cómo era posible que un poco de maquillaje y ropa provocativa hiciera eso? Estaban muy cerca, según su opinión, ella lo miraba de una forma poco decente y él no parecía molesto, definitivamente Nick era hombre muerto. Aún no podía creer que los rumores fueran cierto y haya invitado a esa inepta a la fiesta más loca del año, jamás lo hubiera creído, pero en cuanto se dirigía a su dormitorio en busca de un alto a su "alejamiento temporal" la sangre abandonó sus mejillas al verlo salir acompañado de una fémina, una fémina que no era ella. Vale, que ella había pasado tiempo con Johnny, pero era mero entretenimiento, si el chico tenía pases gratis a todos los clubes de la ciudad y nunca se sobrepasó con ella. —Aquí tienes tu bebida —le dijo tendiéndole un vaso de cerveza que acabó de un solo trago. Estaba furiosa. Johnny se sonrió sirviéndole un poco más, aprovecharse de su situación no era algo que le molestara. —Bebe más —le sugirió riendo con malicia. Si las cosas seguían por ese camino, acabaría el año cumpliendo una de sus metas de la adolescencia. —Los hombres son unos imbéciles —gruñó haciendo más presión de la necesaria en el vaso plástico. —Hay quienes son diferentes —comentó enarcando una ceja de forma sugerente —, aunque, claro Nick no es el caso. Míralo, allí con esa chica… es obvio que sólo juega contigo, no entendió de qué iba su trato y te desechó como basura en la primera oportunidad, necesitas a alguien que te quiera solo a ti. —¿Me desechó? —Bueno, no quería decirlo de un modo tan frío, pero es lo que hizo. Eleane hizo un puchero al pensar en la posibilidad, se aferró a su bebida y Johnny aprovechó el momento para rodearla con sus brazos y consolarla con falso dolor. Nick, por su parte, observaba la escena más que molestó. No podía creer lo que veía, Eleane no podía estar abrazando a otro hombre en su presencia. Jessica no dejaba de parlotear en el intento de llamar su atención, sin buenos resultados y es que no tenía cabeza para nadie más que su novia, tenía que admitir que la chica se veía bastante bien cuando decidía tenerse un poco de amor y arreglarse, sin embargo a él sólo le atraía esa castaña de ojos miel que, al borde de una intoxicación alcohólica, se encontraba peligrosamente cerca de un aprovechado jugador de fútbol. —Que mal lo de Eleane —le dijo negando con la cabeza mientras se encogía de hombros —Nunca pensé que terminarían después de tantos años. —Nosotros no hemos terminado —aclaró por enésima vez en esas últimas dos semanas. Ya comenzaba a cansarse de dar la misma explicación varias veces al día. —¿Enserio? Pues mucho peor, eso significa que te fue infiel con descaro. —¿A qué te refieres? —preguntó anonadado. —Pues ya sabes… se rumorea por ahí que ella y Johnny —hizo una mueca indescifrable antes de suspirar— ella y Johnny, el aula de historia… Nick la detuvo, imaginar eso sería demasiado traumático. —No puede ser, seguro se trata sólo de un asqueroso rumor. —No lo sé —susurró pestañando repetidas veces, esperando que eso la haga lucir inocente— Sólo sé que ella tuvo demasiada suerte de tenerte y no supo aprovecharlo —se fue acercando cada vez más hasta rodeas su cuello y juguetear con sus cabellos logrando ponerlo nervioso. *** —¿Lo ves? Esa chica está a punto de violarlo y no parece incómodo —señaló Johnny cruelmente— Olvídate de él y busca a alguien mejor. —No puedo seguir viendo esto —musitó indignada por lo que sucedía frente a sus ojos. Jessica acariciaba con descaro los pectorales de Nick y él retrocedía lentamente hasta llegar a un rincón oscuro. —De acuerdo, no lo veas. Vamos a mi dormitorio. —¿Tu dormitorio? ¿Por qué iría a tu dormitorio? —Tengo televisión por cable y más cervezas. Su visión ya era bastante mala, sin mencionar la mala coordinación y la limitada capacidad para pensar. Tal vez, sólo tal vez, se había propasado con las bebidas. —Adonde sea con tal de salir de aquí. Johnny brincó internamente conduciéndola hasta la salida. Todo salía a pedir de boca para él. —Jess, detente —pidió Nick intentando apartar a Jessica, haciendo acopio de la poca sutilidad que tenía —Estamos en público ¿Lo olvidas? —Eso puede arreglarse, vamos a tu dormitorio. —¡No! —abrió los ojos con sorpresa, era increíble como un vaso de vodka podía alterar el sistema de las personas —No estás muy sobria que digamos, además… —entonces notó que Eleane ya no se encontraba en su sitio, en cambio Johnny la arrastraba por el ajetreo de universitarios desquiciados hasta llegar a la salida —Nos vemos el próximo año —alcanzó a decirle antes de abandonar a Jessica para ir tras la pareja. Corrió evitando resbalar con los líquidos de apariencia dudosa que se escurrían por el piso de cerámico, evadiendo a los ebrios que circulaban por la pista, disculpándose con las personas que tropezaba hasta finalmente alcanzar la puerta y barrer con la vista el enorme jardín en busca de una delgada figura. A lo lejos pudo divisar el vestido azul que usaba Eleane y no dudo en darle alcance, sea lo que sea que planeaba Johnny no le saldría bien si él podía evitarlo. —¡Eleane! —gritó llamando su atención. La aludida se giró mirándola confundida. —Nick —furibunda se cruzó de brazos frunciendo los labios, como lo hacía cuando se encontraba molesta. —Piérdete, Filip —exigió Johnny con una pose amenazante. —Coleman, es mejor que guardes silencio o terminarás muy mal —amenazó imitando su postura —Me llevaré a Eleane y tú jamás volverás a estar a menos de diez metros de distancia de su persona. Johnny sonrió con altanería y atrajo a la chica por el brazo de forma desafiante. Nick ya avanzaba, obedeciendo a sus primitivos deseos homicidas cuando Eleane lo detuvo. —Alto ahí. No puedes venir a armar pleito así como así. ¿Acaso ya te aburriste de Jessica? ¿No besa lo suficientemente bien? —¿De qué diablos hablas? Jamás la besé. —Eso no es lo que todos dicen. No entendiste que nuestro trato no incluía besos a otras personas. Nick se pasó la mano por el rostro impaciente. Aquello sería largo, por lo que decidió hacerlo a su modo, se aproximó a ella y tomándola por la cintura la cargó llevándosela por las malas. —¿Qué crees que haces? —intervino Johnny interceptándola en el camino. Sus ojos estaban irritados delatando el grado de alcohol de su sangre, así que no fue difícil decidir que haría con él; simplemente darle un buen empujón y tumbarlo en el suelo, seguramente a la mañana siguiente seguiría allí. —¡Nick, bájame! Johnny podría estar muerto, no se mueve. —No tengo tanta suerte —gruñó sujetándola con más fuerza. Eleane se quejó durante varios minutos, mas nada detuvo a Nick sino hasta llegar a la entrada de su dormitorio donde la dejó nuevamente en el suelo, sin soltar su cintura la acorraló en la pared y clavo sus ojos azules en los de ella. —Estás loco. —Definitivamente —aceptó, logrando anonadarla—, de otro modo no haría lo que hago por ti. Incluso creo que estoy más loco que tú, deberé visitar una psicóloga, espera… eso no funcionó la última vez. Ella curvó sus labios sutilmente poniendo los ojos en blanco. —¿Qué sucedió? —Eso pensaba preguntar. Eleane volvió a su gesto de enfado y desvió la vista huyendo de sus ojos. —¿Por qué besaste a Jessica? —cuestionó molesta. —Nunca la besé, ella es una acosadora maniática, jamás lo habría pensado, solamente la creía una friki inadaptada —dijo antes de hacer una corta pausa para luego continuar— ¿Tú por qué… con Johnny en el aula de historia? —balbuceó sin saber exactamente a qué se había referido Jessica con eso. —¿Con Johnny qué? —preguntó inocentemente. —¿Cómo voy a saberlo? Tú dime. Eleane respiró profundo, algo le decía que todo no era más que una gran confusión, producto de distorsionados rumores. —No sucedió nada con ese idiota. Sé que le gusto y simplemente me aproveché de eso, convirtiéndolo en mi carga libros personal, haciendo que pagara mi almuerzo y dándole buen uso a sus privilegios sociales. —¿Quieres decir que…? —Que fuimos muy tontos al creer lo que nos dijeron —continúo encogiéndose de hombros. Nick la incitó a continuar —¿Qué? —Nada de esto hubiera pasado si no seguíamos ese estúpido consejo de alejamiento. Ella resopló fastidiada, de acuerdo, las cosas no salieron tal cual esperaba, pero algo bueno debía haber quedado de esa experiencia, luego se encargaría de averiguar qué. —Está bien, no más terapias de pareja. Nick sonrió satisfecho y al fin hizo lo que deseaba hacer desde hace mucho: besarla. Se deleitó con el sabor de sus labios, la besó con vehemencia, degustado sin descanso del manjar que le parecía su dulce cavidad, incitándola a separar los labios para introducir su lengua y profundizar el beso, hasta que el aire les faltara, para luego continuar por sus mejillas hasta llegar a la piel blanca de su cuello, mientras sus manos no se quedaban quietas y recorrían sus piernas, sujetándolas para que rodearan su cintura. La aprisionó contra la puerta, y sin dejar de lado su tarea, giró el picaporte para entrar a la habitación a oscuras, caminando torpemente hasta el interior, tropezando con los diversos objetos esparcidos en el área. —Oye espera —le dijo con dificultad en los escasos segundos que Nick liberó su boca para respirar un poco —. Nick, detente. —¿Qué sucede? Creí que también querías esto —se quejó con frustración. —Sí, pero… Jazmín nos está mirando —señaló la presencia del animal observándolos con confusión. Nick gruñó espantando al felino, esa vieja gata había arruinado muchos momentos de su vida —No la asustes de ese modo —le reprochó. —Estará bien —aseguró besando su cuello con sensualidad. Eleane se dejó llevar cerrando los ojos mientras rodeaba su cuello, lo extrañaba demasiado. Lentamente la condujo hasta tumbarla en la cama y apreció con deleite su cabello color caramelo esparcido de forma desordenada entre las pulcras sábanas blancas, sus ojos de miel oscurecidos por el deseo, sus pequeños labios enrojecidos e hinchados por los besos voraces, sus mejillas sonrosadas y su cuerpo menudo esperando por él. Sonrió torcidamente desprendiendo el cierre de su corto vestido mientras recorría desde sus rodillas hasta sus muslos, disfrutando el suave tacto. Cuando la hubo liberado de la ropa supo que la tenía a su merced, que a partir de entonces podría hacer con ella lo que quisiera y no se quejaría. La escuchó gemir y rió con altanería. Conocía cada curva de su cuerpo y estaba seguro que aún así jamás se cansaría de explorar su perfecta anatomía, la besó succionando sus labios, bebiendo los restos del licor que le quedaban, siguió por su cuello hasta bajar a sus pechos y probar su pezón erecto, al tiempo que masajeaba suavemente el otro y ella se retorcía de placer. —Nick —llamó entre gemidos. Sólo él podía causarle esa tormenta de sensaciones, no tenía palabras para describir lo que sentía cuando él la hacía suya. Su cuerpo se abrasaba y la pasión corría como fuego por sus venas. Hundió sus delgados dedos en sus cabellos castaños incitándolo a continuar, fueron muchos días sin acariciar el mármol de su abdomen y respirar su fragancia masculina. Le ayudó a quitarse la camisa y la arrojó a algún lugar de la habitación en penumbra. Le sostuvo la mirada en cuanto él la despojo con sumo cuidado de su ropa interior mientras ella hizo lo propio, encogiéndose en el lugar sintiendo como las escurridizas manos del chico se movían traviesas por su abdomen hasta llegar a su lugar más intimo. Sus dedos entraron sin permiso robándole un gran suspiro, moviéndose rítmicamente preparando el terreno para lo que vendría, estaba segura que nadie nunca podría excitarla como él lo hacía. —Te extrañé —le confesó entre beso y beso. —También yo. Se sentía plena, nada podía ser mejor que eso. Nick se adentró en su interior con el mismo cuidado que la primera vez, cerciorándose de no incomodarla, fundiendo sus cuerpos para volverlos uno. Clavó sus uñas en su espalda en la primer estocada y mordió su labio no queriendo gritar, al menos no aún, pues sabía que pronto sería imposible permanecer en silencio. Él disfrutaba torturándola, moviéndose lento, jugando con su paciencia, llevando su deseo a límites insospechados. Ella movió sus caderas de forma sugerente y suplicó con la mirada que lo hiciera. Primero fue lento, mas el ritmo aumentó paulatinamente volviéndose un desenfrenado vaivén. Sus cuerpos perlados por el sudor reposaron exhaustos, para luego retomar la marcha, él quería tomarla durante toda la noche, no le daría tregua, deseaba con desesperación sentirla y saberse su único dueño. Eleane gemía su nombre sin cesar, se abrazó a su cuello y le pedía seguir haciendo círculos imaginarios en su ancha espalda. —Nunca más volvamos a pelear —pidió cayendo rendida. —Sabes que pasará otra vez, posiblemente antes de lo que piensas —dijo él cubriéndolos con las sábanas, Ashley debería buscar otro sitio donde dormir esa noche. —Es porque soy un desastre ¿cierto? —Sí —admitió con descaro, mientras la abrazaba por la cintura para una vez más retomar la sesión de pasionales besos—, pero eres mi desastre. Era así y siempre lo sería. Nick no deseaba que nada cambiara, las cosas resultaban bien tal cual estaban, no eran perfectas, pero así las quería. El amor es así después de todo, no funciona cuando encuentras la perfección, sino cuando crees que la imperfección es perfecta. Su historia no terminaba allí, estaba más que seguro que muchas situaciones extrañas lo aguardaban, considerando la novia que tenía, pero estaba dispuesto a vivirlo, porque si de algo estaba consciente era que su vida siempre sería un show, una novela con un extraño guión de amor, un cuento interminable, sin princesas, sin ogros, ni brujas, sólo una disfuncional relación que marchaba perfectamente bien, al menos por esa semana. —Te amo Nick —le susurró antes de caer presa del sueño. Él la acomodó en sus brazos contemplando su rostro a la luz de la luna y sonrió sutilmente al sentir su respiración acompasada sobre su piel, se puso a su altura hasta alcanzar sus labios y dejar que en ese casto beso hablaran todos los sentimientos que no alcanzaba a decir con un "te amo". ......................................................................... Finalmente el último capítulo, ya me cansé de dar explicaciones estupidas xD asi que solo digamos que fue pura vagancia a la hora de pasar quince hojas de mi cuaderno a la compu :D ademas que queria aguardar hasta sacar el prologo de mi proxima novela, pero aun no lo termino (ademas de que ultimamente tengo tanta imaginacion que se me ocurrieron tres historias y aun no se cual publicar xD) por lo que cuelgo este capitulo extra de una vez :S Espero que hayan disfrutado de leer esto, les agradezco mucho a todas (hay algun lector hombre por ahi???) por haberme seguido hasta aquí, gracias por sus comentarios, por su apoyo, realmente no hubiera llegado tan lejos de no ser por ustedes, esta es mi historia mas larga, aun no puedo creer que superar las 300 hojas T_T es todo un logro. Claro que este texto necesita muuuuuuuuchos arreglos, pero nada que una profunda edicion no arregle xD Le tengo mucho cariño a estos personajes y quien sabe, tal vez siga con ellos en un futuro mas o menos cernano (si, se me ocurrio una secuela ¬¬) aunque esta en "veremos" Con la mayoria sé que seguiremos en contacto, através de Circulo Vicioso, el msn, PL, facebook, mi blog jejeje y también espero leerlos en mis proximos proyectos :D asi que no es un adios. Una vez más, un gran GRACIAAAAAAAAAS, pasen por mi blog, donde siempre pondre cosas nuevas, novedades, imagenes y otras cosas probablemente sinsentido xD Nos estaremos leyendo pss mientras estemos enganchados con la lectura y escritura (siempre, por mi parte) y lo unico que me queda por preguntar es ¿Me dejan un último review?