Bajo la lluvia.

¿No les parece que cuando llueve, el cielo llora? Tal vez reflejaba mis emociones, las lágrimas que negaba dejar salir, las llovía el cielo. A través de la ventanilla, la ciudad parecía un telón, algo de fondo y sin importancia para mí.

Llegamos a la plaza, llena de vida y de gente, pero yo, caminaba entre ellos como un fantasma, sin hacerme notar, sin poder brillar, porque mi humor no podía más que reflejar el cielo gris y lluvioso. Cruzamos la plaza hasta el restaurante de la entrada principal, donde la gente amontonada se guarecía de la lluvia.

Tantos rostros y el único que importaba no estaba ahí. Un amigo al que quería como algo más y él no se daba cuenta.

¡Qué patético!

Esperamos a que nos asignaran mesa pues al parecer estaban un poco llenos. Esperé de pie, junto a mi familia, observando sin mirar, rostros desconocidos, luces de ciudad y el cielo que parecía caerse. Una sudadera naranja llamó mi atención, haciendo que mi corazón diera un pequeño salto.

¿Será él?

Observé al dueño de la chamarra, una cara en un mar de desconocidos. Él estaba solo bajo la lluvia, empapado, justo en la entrada pero sin cruzar la puerta, mirando a la gente. No pude evitarlo, ahora la lluvia que antes parecía ser lágrimas se transformó en un halo que lo iluminó y plantó una sonrisa en mi rostro. Camine hacia la entrada y me puse frente a él, en el lado seco de la puerta.

"¡Hola! ¿Qué haces aquí solo como perro mojado?" le dije burlona. Así era con él no podía ser de otra manera.

Lo miré a los ojos, ventanas que decían lo que las palabras no. Me sostuvo la mirada y entonces entendí que algo dentro de él había cambiado. Mi corazón se aceleró, palpitando en frenesí. Tomó mi mano y me acercó a él, únicamente separados por la fina línea de entrada. Él fuera y yo dentro. Con su otra mano sostuvo mi barbilla y me contestó.

"Buscando a mi dueña."

Se acercó lentamente y me besó en los labios, diciendo con eso: lo siento por no darme cuenta antes que te amo.

Lo abrasé fuertemente sin querer dejarlo ir. Envueltos en pasión. Fundidos el uno con el otro.

Bajo la lluvia…

"Su mesa esta lista, pasen por favor."

… la gente pasa y el único rostro que deseo no está.