Nota: como es toda una clase la que va de campamento y aunque no todos tienen protagonismo, si, de vez en cuando hablan, así que los primeros párrafos son para presentarlos, así, por encima, aunque creo que tampoco es imprescindible. A los que hay que prestar atención son a: Jisei, Genki, Sumire, Akane y Akira y luego Kyojin, Ryuko, Kamui y Shibi.

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¿Qué demonios me has hecho?

En el instituto de Kizuna tenían la costumbre todos los años de pasar unos días de verano en un campamento. Llevaban allí a los alumnos por grupos. Eran, decían, para que realizasen otras actividades distintas en un ambiente distinto. Normalmente iban al mar, algunas veces no, pero lo normal era ir a un campamento en la playa y este año era uno de esos.

Otras de las razones que alegaban los profesores para dichas actividades era que los alumnos aprendían a convivir juntos. No eran unas vacaciones, ni que se les ocurriera pensarlo. Tenían todo el día cubierto con un montón de actividades, la mayoría deportivas que debían realizar obligatoriamente, talleres y actividades lúdicas colectivas también de obligado cumplimiento.

La clase de 3-2 no iba a se una excepción. Pero esta clase no era una clase normal, siempre, por una razón o por otra estaban metidos en absurdas situaciones, claro que, lo que iba a suceder en ese campamento ganaba de sobra a cualquier otra.

En apariencia eran 20 chicos normales, con sus problemas normales, vamos a darles un repaso para ir conociéndolos. Ahora mismo están sentados en el autobús camino de su destino al lado del mar.

En los primeros asientos encontramos a Nowaki, el rubio hiperactivo, nervioso, alegre, ruidoso y algo cabeza hueca. A su lado Kamui, el guaperas de la clase, un chico, serio, callado, con una actitud muy "cool", que tiene locas a la mayoría de las chicas del instituto. Al otro lado del pasillo se sienta Akane, la cabezota y rencorosa chica que ha conseguido atraer la atención de Kamui pero que, para su desgracia, no parece muy interesada en él y a su lado la tímida e insegura Ryuko.

Detrás de ellas van Kyojin, el chico enamorado de Ryuko, amable y bondadoso y tan tímido como ella y su lado, Akira, su mejor amigo, un chico muy inteligente, puede que el más inteligente de su clase, analítico, observador pero bastante perezoso. Akira se siente atraído por Akane, de echo, tuvieron una relación pasada, pero debido a un malentendido ahora Akane parece no soportarle y él se niega a si mismo y al mundo lo que siente, se mantiene a distancia, intentando ser su amigo y soportando como Kamui intenta conquistarla.

Detrás de Kyojin y Akira, van Karasu, un chico irónico y burlón que parece más preocupado en sus hormonas y en su compañera Sumire que en otra cosa y su hermano Kohaku, silencioso, muy poco comunicativo, enamorado en silencio de Himeko. A sus espaldas, su hermana Karura, la bella y orgullosa Karura, una chica muy segura de si misma.. A su lado Himeko, la preciosa y dulce chica de ojos grises por la que suspira Kohaku y que ella ignora, no por maldad, simplemente porque no se da cuenta.

Detrás de ellas, Hizashi, primo de Himeko, formal y protocolario, para él las normas existen por el bien de la humanidad y se han de cumplir a rajatabla y Genki, el chico más entusiasta del mundo, para el que no existe la palabra "imposible", todo se puede lograr si uno se esfuerza y él se esfuerza más que nadie; está enamorado de Momoka y no se preocupa en ocultarlo, sabe a que a ella le gusta Kamui, pero da igual porque algún día conseguirá que se fije en él.

Al lado de estos, al otro lado del pequeño pasillo van Xu-Xu y Kenshi; los mejores amigos del mundo; en realidad están enamorados en uno del otro pero como son tan amigos ninguno de los dos se atreve a decir o hacer nada, no vaya a ser que al final se estropee esa amistad tan estupenda que tienen. Ella es simpática, cariñosa y una amiga siempre dispuesta a ayudar y él es un niño travieso y sinvergüenza en el cuerpo de un adolescente con demasiada energía.

Delante de ellos van dos chicos extraños y silenciosos, quizás los más extraños de toda la clase; Suo, un chico al que le cuesta demostrar sus sentimientos pero que intenta abrirse a los demás, sobretodo desde que siente un gran interés por Sumire. Y Shino, del que nunca se sabe que piensa, ni si está feliz o enfadado, habla poco y guarda demasiados secretos.

Por delante de estos dos "alegrías" van dos chicas, las más escandalosas de la clase, las más populares: Momoka, enamorada de Kamui como una tonta. Y Yuri, la belleza rubia de ojos azules cuya imagen es casi perfecta o eso dice ella, obsesionada con lucir el mejor tipo y también conquistar a los chicos mas atractivos del instituto, lo que incluye, por supuesto, a Kamui.

Por último, delante de estas chicas están Sumire, la chica despistada que nunca se entera de nada, que vive en su propio mundo y que suele adaptar la realidad a como ella se le antoja y cuyo máximo deseo es conseguir un beso de Akira, ya que ha oído que besa muy bien y ella quiere que su primer beso sea maravilloso… así de simple es la muchacha. Y, finalmente Jisei, la bruja, la chica extraña que dice poder "ver las auras" de las personas y captar sus sentimientos y sus estados de ánimos; la chica que tiene "sueños premonitorios" en los que ve el futuro y que, sorprendentemente, suele acertar; la chica que hace perfumes y pociones con resultados de lo más curiosos… en fin, la bruja de la clase.

Y con ellas nos quedamos, porque con ellas comienza la historia, si es absurda tiene que estar Jisei por medio. Así comenzó el campamento de verano más extraño que algunos de ellos habían vivido en su vida y quizás no vuelvan a vivir.

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Jisei había encontrado en una de esas librerías que ella solía frecuentar un interesante libro sobre parapsicología. A Jisei le encantaban todos esos temas místicos y excéntricos. Lo curioso de Jisei es que lo probaba todo pero a su manera, es decir, hacía sus propios experimentos, cambiaba variables según su propio capricho, dejándose llevar por su instinto. Al final el resultado, si es que lo había, no se parecía en nada al objetivo inicial, algunas veces no obtenía ningún resultado y otras algo sorprendente.

Jisei estaba entretenida leyendo aquel curioso libro, concretamente estaba muy interesada en unos capítulos que trataban sobre como transmigrar tu alma a otro cuerpo.

- ¿Es interesante? - le preguntó Sumire.

- ¿Ya te has despertado?

- Me he echado un buen sueño ¿Quedará mucho para llegar?

- Yo calculo que estamos a punto de parar para comer.

- Jo, pues si que está lejos ¿Qué estás leyendo?

- Como transmigrar tu alma a otro cuerpo.

- ¿Y eso que es?

- Como hacer que mi alma, por ejemplo, entre en tu cuerpo.

- ¿Eso duele?

- No creo.

- ¿Y qué pasa con el alma del otro?

- Creo que se queda como adormecida o algo así.

- ¿Y tu cuerpo? ¿Te quedas sin alma?

- Digamos que tu cuerpo se duerme hasta que regresas.

- A mí eso me da miedo ¿Tú lo has probado?

- No, que va, soy rara pero no llego a tan extremo.

- Podría ser interesante ¿no? Meterte ahí, a cotillear a otros, a los mejor podrías manejar sus cuerpos y obligarles a hacer cosas.

- Sería interesante.

- ¿Tú podrías hacerlo? ¿Ahí pone como hacerlo?

- Hombre, da una instrucciones pero no creo que funcione.

- ¿Por qué no lo intentas?

Jisei se echó a reír.

- No te rías, podía ser algo muy útil.

- Si, podría meterme en el cuerpo del profesor de matemáticas y ver el examen que va a poner ¿eh?

- Estaría bien o en el cuerpo del chico que te gusta, eso sería muy morboso.

- Si… mucho.

- ¿Podrías hacerlo ahora?

- ¿Ahora? ¿Y dónde me voy a meter? Necesito tener contacto visual.

- ¿Qué tal él? - Sumire señaló a los asientos situados a la altura de los suyos, allí, dormido, estaba Akira.

- ¿Akira? No se yo…

- Pero nos enteraríamos de que quien escribe esas cartas que le cotilleé y… podrías hacer que me diera un beso.

- ¡Mira que eres pesada!

- Jo, anda, anda…

- Es que él debería estar relajado y…

- Más relajado no lo van a encontrar, está como un tronco… anda inténtalo.

- Pero…

- Va, venga.

- ¿Ahora?

- Si, ahora, no tenemos otra cosa que hacer, venga vamos a probar a ver si funciona.

- Bueno… no creo que funcione, aquí no hay mucho ambiente pero veo que no me vas a dejar en paz.

- ¡Ay que bien! Oye, si lo consigues que me de un besito ¿eh?

Jisei respiró hondo varias veces y trató de relajar el cuello y los brazos.

- ¡Que emocionante!

- No me hagas de reír que me desconcentro.

Apoyó la cabeza en el respaldo del asiento y fijó su mirada en Akira. Comenzó a relajarse y dejar su mente casi en blanco, solo con la idea de concentrar toda su energía en un punto de su cuerpo para luego trasladarla a un punto del cuerpo de Akira y penetrar en él. Sumire la miraba entre nerviosa e impaciente.

La velocidad del autobús empezó a disminuir hasta parar. El frenazo desconcentró a Jisei que de pronto sintió algo como un pálpito seguido de un leve mareo.

- Chicos - se levantó la profesora Nanao - Vamos a parar a comer y descansar un poco. Salir de forma ordenada y haced las necesidades que tengáis que hacer y procurar no alejaros mucho.

- Vale ya profe - se quejó Kenshi - que no somos unos crios.

- Tú eres el menos apropiado para hablar. Vamos y los de mi clase no me dejéis mal, recordad que venimos con 3-4 que son bastante más disciplinados que vosotros.

Se oyeron risas prevenientes de la parte de atrás del autobús, donde estaba la clase de 3-4 y gruñidos de delante, donde estaban los de 3-2.

- Así que - continuó la profesora - intentad demostrar que somos capaces de comportarnos como personas ¿entendido?

Jisei se sentía extraña, aturdida, no es que se sintiese mareada pero tampoco se encontraba bien del todo, tenía una sensación rara, como si algo invisible la estuviese rodeando e impidiendo captar las señales exteriores, sentía las voces como lejanas e incluso su vista no enfocaba bien. Sería que se habría mareado, pensó, seguramente después de comer y estirar las piernas se encontraría mejor.

Bajaron, se sentaron a comer, bromearon, algunos descargaron su energía física con algún tipo de deporte, Jisei fue a refrescarse la cara, seguía encontrándose rara.

- ¿Qué te pasa? - le preguntó Akane - Estás realmente rara.

- Creo que me he mareado.

- Eso es por leer en el autobús - afirmó Sumire - a mi me suele pasar.

- El caso es que no se que me pasa.

- ¿Por qué no te echas un rato? - propuso Ryuko - Quizás te haga bien un sueño.

- Creo que sí. Voy al autobús, aquí me siento rara, no sé, es como si la cabeza la tuviese embotada.

Se levantó, al hacerlo sintió de nuevo ese pálpito.

- ¿Te acompaño? - le dijo Ryuko.

- No, no, no hace falta.

Se dirigió al autobús, cada tres o cuatro pasos que daba volvía aquella palpitación y cada vez un poquito más intensa. Las puertas del autobús estaban abiertas, Jisei subió por la delantera, ahora se sentía realmente mal, algo parecía oprimirla y aquellas palpitaciones empezaban a ser casi dolorosas, se agarró a los asientos mientras caminaba, la vista parecía nublársele.

Genki subía al autobús por la puerta central, la vio allí, parada en medio del pasillo.

- ¿Te pasa algo? - dijo acercándose bastante preocupado.

Jisei le miró, no le veía bien, estiró uno de los brazos hacia él, Genki, alarmado, se acercó aún más, Jisei apoyó su mano en el pecho del chico, de nuevo otra palpitación, intensa, tan intensa que Jisei sintió que perdía el equilibrio y la conciencia de todo.

Lo primero que sintió Jisei al abrir los ojos era que algo no iba bien. No hacía falta ser muy hábil para darse cuenta, estaba en el suelo, eso era seguro, porque veía las patas de los asientos y sentía un peso sobre ella… pero aún así había otra cosa que no iba bien.

Cerrró los ojos y se llevó las manos a la frente, al menos ahora se encontraba bien, solo molesta por ese peso, parece que el aturdimiento había pasado pero ¿qué era lo que tocaba? No sabía que sus cejas fuesen tan… abundantes. Abrió los ojos y levantó su mano mirándosela.

Se sobresaltó y trató de incorporarse pero peso que sentía encima se lo impedía, miró y entonces fue cuando se vió… allí… tumbada sobre… ¿ella misma?

"No puede ser… no puede ser…" pensaba atropelladamente.

Volvió a mirarse la mano… no, aquella no era su mano, aquel no era su cuerpo, se tocó la cara y el pelo… aquel no era su pelo ¿Dónde estaba su melena?

- Soy… Genki - dijo asustada y se asutó aun más al oírse ¡esa era la voz de Genki!

Se tumbó de nuevo y respiró hondo, a ver, aquello debía ser un sueño, seguro, cerró los ojos tratando de convencerse y rió nerviosa, esas cosas no pasaban, eso era absurdo… volvió a abrirlos… no, eso no era una sueño. Movió el cuerpo de ella misma que tenía encima.

- Genki… o Jisei… quien seas ¿estás viva?

Genki empezó a despertarse.

- Creo que me he dormi…

Genki abrió desmesuradamente los ojos al oír su voz y miró debajo de él.

- No te asuste Genki, creo que tenemos un problema.

- ¡Ahhhhh! - gritó despavorido mientras se ponía de pié - ¿Qué hago ahí? ¿Por qué me veo a mi mismo? ¿Estoy muerto?

- Creo que estás en mi cuerpo.

- ¿En tú…? - Genki se miró luego miró la figura que aún seguía en el suelo - ¡Pero yo…! ¡Tú…! ¡Yo… estoy ahí! ¡Y estoy… aquí!

- No te pongas nervioso, necesitamos tranquilidad.

Jisei se levantó.

- ¿Estoy soñando, verdad?

- Creo que hemos intercambiado los cuerpos o mejor dicho, nuestras almas.

- Yo creo que voy a desmayarme, esto es una pesadilla ¡No puede ser!

- ¡Vale vamos a tranquilizarnos! - también gritó Jisei que se encontraba bastante nerviosa aunque intentaba disimularlo - los nervios no nos ayudarán.

- ¿Pero como ha pasado esto? No puede ser… ¿a qué no? Es una broma tuya ¿A que sí? ¡Dime que es una broma!

- ¡Genki cálmate de una vez! ¡Me estoy angustiando muchísimo y tú no ayudas en nada!

- ¡Ya sé! Es un sueño, si me golpeo me despertaré…

- ¡Ni se te ocurra maltratar mi cuerpo! A ver, vamos a analizar la situación tranquilamente ¿Qué nos ha pasado?

- ¡Qué mi cuerpo está hablándome!

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Espero que os haya gustado. Es una de mis múltiples idas de olla. No solo se intercambian Genki y Jisei, si no, que como el "experimento" lo ha hecho mal se ven implicados más compañeros con los cual todo se va enredando.

Muchas gracias por leer.