Mala Niña, Mala muñeca

Lorena entró a su cuarto. La puerta se cerró violentamente. Se acercó a su escritorio, sacó su silla y se sentó.

-De nuevo fracasaste. Nunca serás como tu hermana. Compréndelo de una vez.

Le dijo una voz.

-Cállate, no tengo ganas de discutir hoy. Y menos contigo.

Lorena le responde sin ánimos.

-¿En que fallaste hoy? ¿El chico que te gusta nada de amores con otra? ¿No pasaste una materia en la universidad? ¿O fueron cuatro?

Pregunta de forma maliciosa la voz, misteriosa y conocida por ella.

-Te dije que hicieras silencio. Ya no lo soporto más, no te soporto.

Replica Lorena mientras camina hacia su cama. Llevaba en su mano derecha unas tijeras. Afiladas.

-¿Qué vas a hacer? La segunda de la familia ¿Un berrinche? ¿Llorar como una magdalena?

Replica la voz con mordacidad feroz.

-Lo que debí haber hecho hace tiempo muñeca mala.

Lorena saca de las sombras la muñeca de su hermana, el regalo que le dio antes de irse de casa. Lorena cortó con locura los brazos de la muñeca, después las piernas para concluir con el cuello.

-Sufre muñeca mutilada ¿Qué vas a decir ahora?

Preguntó Lorena en un perturbador grito. El mismo se repitió una y otra vez.

Unos hombres entraron al cuarto de Lorena. Le colocaron una camisa de fuerza con mucha dificultad y luego le inyectaron unos calmantes.

-¿Qué le sucedía a esa chica?

Pregunta uno de los hombres mientras salen del lugar ahora en silencio.

-Es un caso grave de esquizofrenia. Mezclado con inferioridad.

Responde el otro al cerrar la puerta dejando a la joven Lorena entre las sombras de su habitación del Hospital Psiquiátrico.