La amiga de mi Prima

1º Parte

Mi prima me había invitado a una reunión en su casa. Y accedí a ir por mera formalidad. Pero una sorpresa me estaba aguardando. Me rasuré la barba, planché una camisa de botones color azul y un pantalón negro y me bañé en perfume. Tenía tiempo sin vestirme así, tan formal, además no tenía algo mejor que hacer ese sábado.

Llevé mi Fiat hasta la casa de Lourdes, mi prima, una casa de dos plantas pintada de blanco y rosa. Parecía una casa de muñecas. Me bajo y allí estaba mi prima para recibirme.

-Hola primo. Siempre tan formal.

Me comenta prima al verme. Le pongo la alarma a mi auto y le respondo mientras guardo y le respondo mientras guardo mis llaves.

-Hola prima. Felicitaciones por haberte graduado.

Hablamos de temas que no son interesantes. Llegamos a la sala, había música a un volumen estridente y algunas caras conocidas por mí.

Desde que recuerdo, las amigas de mi prima han llamado mi atención.

Pero una siempre logró destacarse.

-Hola Leonardo. Ha pasado tanto tiempo.

Esa es la voz de la chica en cuestión.

-Hola Oriana. Tienes mucha razón.

Le respondo. De manera imprevista me da un cálido abrazo.

Mi prima me lleva a conocer al resto de los invitados. Pero algo dentro de mi quería estar al lado de Oriana, el resto eran los extras de esta película.

Y así fue.

Primero debía seguir disimulando mis nervios. Mi prima tenía unas cervezas y algo de comida que me ayudaría.

Me siento junto a Oriana. Nos ponemos al día con los sucesos.

Se ríe cuando le digo que trabajo en el rancho de mi padre, que planeo estudiar veterinaria cuando termine el año.

Me contó sobre su viaje a Nueva York, yo sobre mi viaje a España.

Entre risas, otras cervezas volvimos a tener el nivel de confianza de cuando ella estudiaba bachillerato con mi prima.

-Dame unos minutos voy a buscar algo de comer.

Le informo mientras observo que están sirviendo algo pesado para la cena.

-No te tardes y tráeme algo de esa bebida amarilla con espuma.

Me dice con una sonrisa.

Oriana después de comer se me perdió. Mi prima por casualidad me estaba buscando. De seguro debía hacerle un favor.

-Primo se me olvidó contarte una cosa. Oriana debió haberse ido ya, su madre aún esta sobreprotegiéndola y necesito un favor.

Me comenta con tono calmado. Lourdes se hace la que no vio lo que sucedió hoy entre los dos.

-Tranquila la voy a llevar a su casa. Eso si dame un espacio aquí, regresaré a mi casa mañana al mediodía.

Le respondo. Afortunadamente siempre llevo un cambio de ropa en la maleta de mi auto.

Para complicar las cosas, ya que debía partir de inmediato, comienza llover. Mi prima va al cuarto de huéspedes, allí se encontraba Oriana escondiendo su rostro después de que su madre la llamó a su teléfono.

A los pocos segundos estábamos en mi auto, eran las doce de la noche. Estaba callada, cosa muy extraña.

Me detengo al frente del edificio en donde vive, abre su bolso y busca sus llaves.

-¿Nos podemos ver el lunes?

Me pregunta.

-Pon el lugar y la hora.

Le respondo mientras acciono el mecanismo que le quita el seguro a las puertas.

-Diez de la mañana, en la cafetería que está en el centro comercial Globo.

Me indica. Sonríe de nuevo.

Y nos besamos.

Mi mente comenzó a dar vueltas, surgieron preguntas.

Al bajarse me regala otra sonrisa.

Se va alejando lentamente, la escena es repetida en mi mente, tal cual como la última vez que salimos.

2º Parte

Regresé a casa de mi prima. Luego de ayudarla un poco con el desorden me voy al cuarto de huésped. Intentaré dormir. Las preguntas caen como las gotas al suelo mientras llueve, como lo sigue haciendo ahora.

Desde un punto de vista no éramos muy compatibles, ella citadina y yo un muchacho a medio camino de citadino y ranchero, un intento de lo que algunos llaman el vaquero urbano. Si bien la diferencia de edades no era tan amplia, apenas unos mesas, esa fue siempre mi razón de no cortejar con seriedad. Aunque siempre fue obvia esa atracción entre los dos.

A lo mejor nunca nos tomamos en serio todo eso, solíamos jugar con ese argumento. Además siempre pensé que las bromas de mi prima hacia ella sobre un muchacho en servicio militar estaban bien argumentadas ¿Quién la conoce mejor que mi prima? Y si era un intento de Lourdes para que tomara cartas en el asunto, lo que logró fue lo contrario.

Había pasado tiempo, eso sí, habíamos dejado de ser chiquillos y cada uno estaba haciendo su vida.

No me gusta tener tantas dudas dando vueltas en mi cabeza, hacen difícil que concilie el sueño. Al menos debo dormir un buen rato, cuando salga el sol me tocará enfrentarme alas lenguas de mi prima, su hermana mayor y su esposo. Necesitaré buen humor para lidiar con ellos.

Pero son confusiones que me hacen plantear supuestos interesantes.

Cerré mis ojos y comencé a soñar.

Oriana y yo juntos como novios, en una relación seria. Las dudas y misterios alrededor de ellas se marcharon. Finalmente vino para quedarse entre mis brazos.

Ella se merece un final feliz después de todas las cosas por las que ha a pasado.

Y vaya que son fuertes las cosas por las que a atravesado la pobre.

Antes de que apareciera el muchacho del servicio militar, salimos los tres. Recuerdo que era diciembre, mi prima y Oriana estaban caminando, yo estaba comprando unos regalas para mi hermana y mi madre.

Nos vimos y fuimos a comer unos helados.

Oriana no estaba del humor que siempre llevaba, estaba callada, hablaba poco.

La noté molesta.

Mi prima hacía lo que podía para animarla. Pero en vano.

Bajó su guardia luego de un rato y habló con honestidad. Era su madre, los problemas que esta señora le estaba causando.

Finalmente logro conciliar el merecido sueño.

Era ya hora de hacerlo.

Me despierto, afortunadamente mi prima sigue dormida.

La casa seguía vuelta un desorden, como mis pensamientos.

Todo se ve tan diferente ahora, sin la gente, sin ella.

Es mejor que vaya pensando de una buena vez que hacer.

Espero que barrer me ayude a aclarar mi mente.

Estuve barriendo, acomodando un poco el desorden con alfo de hambre, siempre he pensado que el desayuno es la comida mas importante del día.

Las uñas de las patas de la perra raza Chihuahua de mi prima rozando velozmente el suelo me alertan que la dueña de la casa se despertó.

-Buenos días primo.

Me saluda Lourdes con una cara de trasnoche.

-Buenos días prima.

Le respondo.

-Deja eso, mañana viene la gente del servicio a ganarse su salario. Vamos a desayunar.

Me comenta. Aun sigue medio dormida.

-¿Qué vamos a desayunar?

Le pregunto.

Estaba esperando esa respuesta.

Lourdes camina lentamente hacía la cocina y me responde.

-Lo que sobró de la fiesta, unos segundos en el microondas y listo.

Por el amor al de arriba, iba a desayunar sobras.

Siempre hay una primera vez para algo.

-Con razón no vendrá tu hermana a comer.

Le comentó riendo.

-Es mejor para ambos.

Me comenta.

Me salvé de una buena parte del interrogatorio.

3º parte

Finalmente llegó el lunes. Mi prima me había deseado éxito con el encuentro. Estaba hecho un manojo de nervios.

Me escribe un mensaje de texto a mi teléfono "Voy a llegar algo tarde".

Y ese algo implica media hora más de espera.

Había pasado tantas cosas en tan poco tiempo. No la podía alejar de mis pensamientos.

Casi no tengo carga en mi teléfono. Necesito distraer mi mente con algo.

Compro una revista. Es una medio picante.

Tengo tiempo que no compraba una así.

Casi no me queda dinero en efectivo en mi billetera.

Me acerco a la entrada principal del centro comercial por cuarta vez.

Quiero verla llegar.

Finalmente llega. Se baja de un autobús como una cuadra antes.

Intercambiamos el saludo, por mera formalidad.

Nos fundimos en un abrazo.

No hay nada de malo en eso. Mi corazón parece redoblante en pleno carnaval.

Escondo la revista, la doblo, al diablo si se le rompe una o varias hojas.

Nos sentamos en la cafetería.

Ella pide un café con leche, yo un té frío.

-Ha pasado mucho en estos días. Entre nosotros.

Comenta rompiendo el silencio entre los dos.

-Quiero que me aclares algo. Fue una razón por la cual no me puse serio ¿El muchacho del servicio militar significa mucho para ti?

Primer peso fuera. Con esa pregunta espero una respuesta igual de directa.

-Si significa algo para mí. Es mi hermano. Tu prima malinterpretó todo.

Me responde. Extrañamente esta sonriendo, por mi parte sigo manteniendo mi seriedad.

Ella agrega, honestamente.

-Siempre me chistes bien. Siempre me parecerás un poco más maduro que los muchachos con quienes compartimos tu prima y yo, me tratas como me gusta.

Y dijo la palabra que no quería escuchar "Pero"

"Te veo como un amigo. Solo como eso. No voy a negar el hecho que por un buen tiempo me disto mucho en que pensar"

No es la primera vez que me ocurría eso. Que me enfrentaba a ese argumento.

Aclaramos todo el asunto de una buena vez.

Después de ese día no supe de Oriana. Mi prima le había perdido contacto.

Por mi parte, comencé a estudiar veterinaria, y casi no veía a mi prima. Los fines de semana salía con mis nuevos amigos o trabajaba en el rancho, poniendo en práctica lo que estaba aprendiendo.

Ella se convirtió en un grato recuerdo. De una buena parte de mi niñez, de mi adolescencia y de una etapa de mi juventud.

Me sonrío nostálgico cuando la recuerdo.

Cuando quería darle estabilidad a su agitada vida. De salir por el centro con ella, solos, ir cantando sin preocuparnos por el mundo.