Matemáticas, y un puesto vacio que solo me espera a mí

¿Qué habría sido para una persona un abrazo sin saber recibirlo?, ¿Qué pasaría con todo su cariño acumulado, si solo se dedicara a ignorarlo?, y no es que me sintiera realmente mal, solo que era algo difícil para mí aceptarlo.

Sonrisas falsas, sentimientos de cristal y como olvidar esas palabras de consuelo que no sanaban nada, porque en ese entonces yo… no sentía nada. Y sé que se preguntarán por qué hablo en pasado, es que fue una mañana en el colegio cuando ese idiota de sonrisa frustrada llego para devolverme lo que nunca me dieron.

Siempre estuve ocultándome del mundo por miedo a que los llamados "sentimientos" llegaran a mí, y es que yo no sabía en qué consistían y fue eso lo que me hizo débil frente a una persona cuyo lema era – La vida en si está hecha por sentimientos-

Y él como siempre espontaneó, e impredecible, se acerco a mí un día en el que intentaba ocultarme tras unos pilares de la escuela y no era por temor, es que ese día no me anime a tomar las dos horas de matemática. Y volviendo con el tema:

Ahí estaba yo ocultándome, cuando sentí a alguien acercándose a mí, me preocupe al pensar que podía ser algún profesor… pero imaginen la expresión de mi rostro al sentir unos brazos rodeando mi cintura. Voltee rápidamente la cabeza para encontrar mi mirada con la de él. Solo era un estudiante común, pude estar tranquilo.

-¿Por qué me abrazas?-

-La vida está hecha por sentimientos, no puedes simplemente ignorarlos-

Solo dijo eso y se fue, como si unas pocas palabras arreglaran todo.

Sé que tenia la fama de ser una persona sin sentimientos, pero esto ya era demasiado, ¡que ahora me estén mandando consejeros! .En aquel momento mi cabeza se transformo en un verdadero caos.

-La vida está hecha por sentimientos- me estuve repitiendo todo el día- pero… ¿Qué era eso? ¿Sentimientos?-

Y así seguí toda la semana, repasando las palabras del chico una y otra vez por mi cabeza, y mientras intentaba comprender que eran en verdad los sentimientos, mas presente se hacía en mi cabeza la imagen de el abrazándome.

Había pasado una semana, y pensando en que quizás mi mala fortuna podría haber sido resultado de mi escape a la clase de matemáticas, esta vez decidí asistir. Pero mayor fue mi sorpresa, y desdicha al verlo ahí en mi clase y junto a él, el único puesto vacio.

Todo este asunto ya había creado un gran hueco en mí y mi peor temor se estaba haciendo realidad, le estaba dando mucha importancia a ese asunto, así que intentado cuidar mi integridad solo fui y me senté junto a ese idiota como si no hubiera pasado nada.

-ya ves que no puedes ignorarlos- susurro en mitad de la clase

-de que hablas, y tu… ¿Quién eres?- respondí como si aquí no hubiera pasado nada

-¿crees que no puedo notarlo?, tu enorme frustración al entrar y verme sentado aquí, tus innumerables intentos por evitar mirarme a los ojos- dijo acercando su rostro al mío, mirándome fijamente sin quitar esa sonrisa frustrada.

Desvié la mirada, y no cruzamos palabra alguna hasta que la clase termino. Cuando todos se habían ido yo aun seguía ahí como siempre (no me importaba llegar tarde a mi siguiente clase), el problema era que mi acosador no pretendía moverse de su asiento.

-sentimientos, eres un estúpido si lo que buscas es despertarlos en mi- le dije antes de pararme

-acéptalo, realmente te intriga saber- tomo mi brazo, el cual no alcanzo a escapar a tiempo

-y si fuera así, eso no es asunto tuyo- le dije sin voltear a verlo

-yo creo que si-

-no digas estupide…- me tiro de la mano y yo sin poder reaccionar me vi entre sus brazos nuevamente, pero esta vez de frente, una de sus manos sostenía mi cara para obligarme a verle los ojos y esa maldita sonrisa.

-si yo digo estupideces, explícame por que tu pulso se acelera al tenerme cerca-

-tu…- salió una frustrada palabra de mi boca

-ahora me entiendes, confusión, nerviosismo, rabia, desesperación, eso es lo que te envuelve en este momento, esa es tu vida ahora, los sentimientos ya son parte de ti-

A la mañana siguiente por primera vez pude sentir la emoción de querer ver a alguien, se que quizás esta sea una relación algo extraña, pero él fue quien me devolvió los que nunca me dieron, lo que solo una persona en el mundo guardaba para mí.

Llegue esa mañana a la escuela, matemáticas, y solo un puesto vacio me esperaba, bueno eso era lo que yo creía pero llegue y habían dos puestos vacios, el no estaba.

Termino la clase, decepcionado me levante y salí, derrotado y un tanto triste, pero creo que él no pretendía partir luego de darme todo lo que siempre busque.

-me preocupe pensé que no volvería a verte, ¿porqué faltaste?-

-porque hoy no me anime a ir a matemáticas-

Después de todo el ya era parte de mí. Lo que tantas veces negué, un completo extraño me lo devolvió y así es la vida los grandes cambios llegan en momentos inoportunos, en ocasiones es difícil aceptarlos pero… seria sínico de mi parte negar que siempre espere este cambio.

Bueno esa es la historia de cómo una criatura completamente vacía recupero sus sentimientos, el afecto, la necesidad más básica de un ser humano, todos lo necesitamos y un simple abrazo puede cambiar la vida de alguien por que

-LA VIDA ESTA HECHA DE SENTIMIENTOS-