Tuvimos un problema y añadimos este pequeño fic fuera de termino porque no llego al mail, nos disculpamos con la autora quien nos contacto avisandonos que lo habia enviado


"Lucas"

Cuando el amor es verdadero, no se ponen condiciones a la felicidad de quien amas...¿creen en el amor a primera vista?

¿Cómo había comenzado todo aquello? Creo que guardo un leve recuerdo...

Me hallaba bailando sobre una de las mesas del pub, como todos los sábados, y un par de chicos me hicieron señas desde el lado posterior del local. Al terminar la pieza y recoger todo el dinero, me acerqué a ellos.

Un par de palabras fueron suficientes para convencerme a cumplir sus mayores fantasías, sexualmente hablando. Mientras caminábamos hacia una habitación privada, me enteré de que eran gemelos: uno sensible, uno macho man.

Entramos a la habitación y fue justo cuando me detuve a pensar en qué estaba haciendo. Por primera vez en mi trabajo, estaba nerviosa ante esos dos seres casi perfectos que tenían mil ideas morbosas recorriendo sus mentes y yo, sólo una: ganar el dinero suficiente para volver a mi país, el único lugar donde realmente quería estar.

Me desabotoné la camisa, dejando al descubierto mis pechos, algo ruborizada en cuanto las miradas de los hermanos me encontraron semi desnuda en la cama.

Sin pensarlo más, uno de ellos se situó sobre mí, el otro se acostó a mi lado.

-Cariño, no quiero hacerte daño-me dijo el sensible, acariciando mi cuello antes de tornar a besarlo.

El que estaba sobre mí se apoderó de mis labios con pasión indescriptible. En este terreno estaba prohibidos los besos en la boca, pero...había algo especial que sentí en aquél instante...algo...como...¿atracción? Esperaba que sólo fuera eso, sino, tendría graves problemas...más de los que ya tenía, si es que eso era posible.

Al poco tiempo, ya nos hallábamos desnudos, compartiendo un placer mezclado con sentimientos pervertidos que brotaban de nuestros más bajos instintos carnales.

Los hermanos cambiaron lugares, y el sensible pasó a hacerse cargo de mí con una suavidez impresionante. Llegué a extrañar al otro, al que fue primero de esa noche.

A pesar de ser gemelos eran realmente diferentes. El macho man me hacía delirar, con el otro, sólo era sexo...vacío, completamente vacío.

Media hora más tarde del delicioso placer que me causó acostarme con gemelos a la vez, haciendo el trío más pervertidamente excitante de la historia, uno de ellos, el macho man, se encargó de pagarme.

-Gracias por todo-me dijo, ayudándome a vestirme-ten.

Me dejó sobre la cama un sobre azul. Lo abrí de inmediato, encontrándome un millón de euros en efectivo, junto con un pequeño trozo de papel escrito.

Leí:

Cariño: el dueño del lugar me contó de tu situación, me llamo Lucas, mi gemelo, el sensible, es Trace. El más alto precio a pagar era un trío, y aún así con eso no tendrías el dinero suficiente, por eso he decidido dejarte más. Mi hermano es una gran persona, y sólo ha accedido a esto porque yo se lo pedí, me gustaste desde el primer momento en que te ví. En tus ojos no hay lujuria, sólo hay dolor. Espero que eso cambie y vuelvas a Brasil lo más pronto posible. Te diría que te amo, pero eso complicaría mucho las cosas. Te quiero, Lucas Aristiguette.

Aquella noche, ya no quería llorar, como hacía cada vez que regresaba del trabajo con las manos llenas de dinero, y la dignidad vacía. Aquella noche, sólo derramé un par de lágrimas, pero no eran ya de tristeza, sino de felicidad. Regresaría a mi querido Brasil...regresaría al lugar al que Lucas me permitió ir.

Gracias, Lucas.