Hola,

Da inicio, de nuevo esta loca idea que surguio en mi cabeza.


CAPITULO I: PESADILLA

Todo empezó una mañana de enero, una semana antes de regresar a clases, mi ultimo semestre de escuela y después la universidad, era algo alentador paro al mismo tiempo triste; con demasiadas expectativas para algunos, con temores para otros; para mi no era más que un cambio, uno grande claro; de eso era de lo único que estaba segura sin dejar de lado el hecho de que sabia que carrera escogería, desde los 10 años lo había sabido: Periodismo.

La verdad desconozco el porque de esta decisión, no la se a ciencia cierta, pero siempre fui muy curiosa, siempre quería saber el porque de las cosas, investigar los misterios, los rumores; a diferencia de algunos, solo unos pocos, tenia el apoyo total de mis padres Sebastián y Elena y la admiración de mis hermanos Emmanuel y Tristán por mi convicción y determinación de mas de 7 años; faltaban tan solo 5 meses para cumplir mi mayoría de edad.

Eran las dos de la madrugada cuando hice estas conjeturas, no me preocupo la hora puesto que era considerada las mas fiel seguidora de Morfeo en mi casa debido a mis "pequeñas" siestas de tres horas todas las tardes sin falta alguna. Pero con el paso de los días comencé a preguntarme el porque de mi falta de sueño, lo cual también lo percibió mi madre, la cual me había visto ya en dos ocasiones merodeando por la casa en busca de algo en que ocupar mi tiempo. Pero esta noche fue el colmo, lo que hizo que ella se preocupara. Estaba yo en la sala con la televisión prendida sin ver algo en realidad, no dejaba siquiera que los anunciantes pronunciaran palabra alguna, cuando oí que una puerta el la parte de arriba de la casa se abría, deje de presionar el botón del control remoto y al fin el conductor pudo hablar, pero eso no importo porque mi atención se centraba en los pies que bajaban las escaleras. Era mi madre.

-¿Milena eres tu?- dijo ella con voz todavía dormida.

-Si mama, soy yo- le respondí con voz cansada y aburrida por no encontrar que hacer con mi tiempo.

-Que horas son, que no tienes sueño- pregunto de nuevo.

-No, espero que empiece una película, la que estaba no era buena-

Ella hizo una mueca de desaprobación, ya se encontraba a mi lado.

-¿Todavía no empieza la otra?- pregunto extrañada.

Las dos sufríamos ese mal, el vicio de ver películas, nos considerábamos cinéfilas.

-No, se me hace raro, tal vez ya no la pongan- rezongue, no muy alegre por ese hecho.

-¿Cuantos días llevas así?- me dijo.

-No se, como tres- mentí este era el sexto día consecutivo con esta falta de sueño.

-Estas preocupada, ¿porque no duermes bien?- me cuestiono ella con tono preocupado.

-No, debe ser porque ya voy a entrar a la escuela, ya sabes, los nervios normales- esboce una sonrisa para que ella dejara el tema por la paz.

-Si, debe ser eso- dijo pensativa.

Al decir esto yo lo pensé también, era lo que siempre me pasaba antes de entrar a la escuela, pero esta vez había algo mas; sabia que serian los últimos meses al lado de mi mejor amigo y amor secreto. Porque tenía que ser así, todo por culpa de una maldita reunión y un maldito juego. Si, lo que paso ese día lo cambio todo para mí.

Tenia poco mas de un mes de no verlo o saber de el con excepción de los mensajes que intercambiamos el 24 y el 31 claro; me sentía demasiado ansiosa por ver su rostro, oír su voz y percibir su aroma; ese que solo se comparaba con el que tienen los bebes recién nacidos.

Pasaron algunos minutos mientras yo pensaba esto; mi madre me interrumpió.

-No, al parecer ya no la van a poner- dijo resignada.

-Bueno, entonces ya me voy a dormir—dije con voz todavía ausente.

Me levante y me dirigí a la cocina, tome un vaso de la alacena y fui al refrigerador, tome el cartón de leche y llene mi vaso. Después lo puse en el microondas un minuto para que se tibiara un poco, dicen que un vaso de leche tibia ayuda a conciliar el sueño. Deseaba que así fuera, apenas deje que el timbre del micro sonara una vez y abrí la puerta, saque el vaso y lo bebí de un solo trago, deje el vaso en el fregadero, regrese a la sala y apague la televisión; mi madre ya me esperaba al pie de las escaleras.

-Buenas noches, ya duérmete- pronuncio al mismo tiempo que comenzaba a subirlas.

- Sí, ya voy; que descanses- respondí e inmediatamente bostece.

Genial al parecer la leche si había ayudado o el hecho de que haba aceptado que estaba nerviosa; no importaba cual fuera, parecía que estaba lista para dormir; al fin.

Subí a mi cuarto, teniendo cuidado de no hacer ruido para no despertar mas gente; cerré mi puerta con cuidado y me senté en mi cama observe mi celular, vi la hora ya pasaban de las tres de la madrugada, puse la alarma a las 10 a.m., esperando tener fuerzas para levantarme lo cerré y puse en la cómoda que tenia a un lado de mi cama. Me metí n las cobijas, me acurruque y cerré mis ojos.

Cuando los abrí me encontraba en casa de Melanie, una de mis tres mejores amigas; a mi lado estaban Fernanda y Arizbeth, el resto de la chicas; Melanie se había levantado para atender la puerta; era Bruno. No podía ser estaba soñando con aquella maldita reunión, esto seria una pesadilla. Todo lo veía como si estuviera en una sala de cine, y esta era una película que ya había visto, sabia que era lo que sucedería.


Listo,

Como pudieron darse cuenta esto fue una especie de introducción a la historia,

Espero le haya gustado, y los leo el Martes.

Se aceptan comentarios.

Atte. MaRe