— ¿Conoces las puertas Abaquiel? — Modry Plamen, quien finalmente creía descansar después de iniciar serias reformas en su ciudad natal, Khalar – Khamir, se había percatado de la presencia del ángel en su habitación privada.

— Las conozco, portador del fuego — respondió el ángel — pero dadas las circunstancias no quería llamar la atención de tu guardia privada.

— Dragones blancos… — murmuró Modry Plamen — nunca serán tan buenos como lo fuimos los azules — ¿Qué tan serio es? —preguntó preocupado.

— Lo suficiente como para que dejes tus funciones como portador del fuego y atiendas tus funciones de oráculo.

— ¿En cuántas tierras? — preguntó nuevamente el dragón.

— En todas — respondió seriamente el ángel — por eso te necesitamos, eres quizá el único aparte de mi que puede cruzar las barreras

— Las barreras ya han sido cruzadas — respondió el dragón — Gracias a la magia de una madre, un hada emprende su destino.

— Mas muchos destinos deberán emprenderse, portador — el ángel respondió — lo que Linwëlin inició no tiene retorno.

El dragón abrió sus alas inquieto, sinceramente había creído que podría descansar un poco, al menos aquella vez.

— Cuando dejes seguir su destino a la pequeña elfa que tienes a tu cuidado, deberás dejar de ser un mensajero, para afrontan tu propio camino — repentinamente soltó el majestuoso dragón

— ¿Empezamos ya con las profecías portador? —preguntó el ángel abriendo un antiguo portal.

— Con alguien debo iniciar — respondió el dragón mientras cruzaba el portal que los llevaría al continente de Cingari, el continente al que Relianse había llegado hace ya un tiempo.


Eso es todo!, nos vemos en Relianse, en esta misam página!