Es hora de publicar algo para volver a entrar en calor. Sé que hay muchas cosas por corregir. Te agradeceré si me indicas cada una de ellas, de la manera más respetuosa que puedas.


Esto es algo que he venido reflexionando desde hace tiempo y creo que hay llegado el momento de compartirlo. Hace algunos años, vi una opción en un servicio de mensajería instantánea (MSN para ser exacto) que me pareció de lo más curioso: "eliminar y bloquear". (Está bien, técnicamente son dos opciones.) El asunto es que me ha sido de mucha utilidad. En cada etapa de mi vida, me ha tocado conocer electrónicamente a personas que no son del todo gratas y me he visto en la (alguna veces no tan) penosa de eliminarnos de mi lista de contactos. Y sí, más de una docena de veces no he vuelto a saber de ellas.

En la vida fuera de las máquinas, las cosas suelen ser diferentes. O, díganme, ¿cuántas veces no hemos querido ignorar la realidad de que conocemos a gente fastidiosa o aburrida? ¿O, peor aun, de que ellos nos conocen? Aunque contamos con el antiguo arte de ser indiferentes, a veces sentimos que necesitamos algo más. Ojalá el mundo tuviera un botón de "Bloquear y eliminar"

Sin embargo, y en mi opinión, la vida real se parece más de lo que creemos al MSN. Por más que nosotros nos deshagamos de contactos innecesarios y molestos, hubo una vez en la que aceptamos conocerlos y, de ahí, el programa los guarda virtualmente "para siempre". Lo único que cambia es si lo tenemos en la categoría de bloqueado o admitido. Fuera del ciberespacio, una vez que conocemos a alguien, es nuestro conocido para siempre. Hay un vínculo que nos relacionará siempre a esa persona, y que podría detectar un buen detective (o una persona lo suficientemente obsesionada con nuestra vida)

Al final de cuentas, un universo y otro no son tan diferentes. ¿No les parece?


Te agradeceré mucho todas las críticas constructivas que puedas darme.