UN ADIOS FRATERNAL

-¿Realmente te tienes que ir?- Comentaba Mina, la hija menor de la familia Williamson, a su hermano mayor, mientras este empacaba y alistaba los últimos detalles de su viaje; Ellos dos conversaban en el cuarto de la pequeña, sentados a orillas de la cama de la niña.

-No quisiera hermanita, pero es que tengo que irme.-

-No pensé que sería tan pronto…-

-Sabes que tarde o temprano pasaría.-

-Si, pero no creí que sería tan pronto.-

-Bueno, de todas maneras…te voy a extrañar…- Batallo la pequeña Mina para pronunciar tales palabras, pues intentaba manejar la separación de su hermano mayor y apenas y podía contener las lagrimas y mantener un tono de voz compresible.

-Calma, mira, no es para siempre, digo, nos veremos otra vez; espero que no pronto, pero de que nos veremos otra vez, es un hecho.-

Mina llevo sus manos a sus ojos, tratando de aclarar su visión un poco, dado que las lagrimas empezaban a brotar y obstruían un poco su vista, y en las palabras de su hermano mayor, encontró un poco de consuelo, quizás no podía hacer nada para cambiar el hecho de su partida, pero al menos él siempre supo como tranquilizarlo.

-¿Puedo darte algo?- Pregunto Mina a su hermano mayor, antes que abriera la puerta de su cuarto para por fin marcharse.

-¿Si? ¿Un regalo de despedida?-

Mina tomo uno de sus muñecos favoritos, con la forma de un gato, y se lo entrego a su hermano, y este no sabía que decir, pero no era necesario; Un sentimiento de calidez recorrió su ser, y el mismo ahora se mostraba incapaz de guardar un par de lagrimas para si.

-Te extrañare hermanita.- Dice el mayor mientras abraza tiernamente a Mina, sabiendo que sería la ultima vez que se verían en mucho tiempo.

Y él se fue, y poco después de abandonar el cuarto, el padre del clan Williamson entró al cuarto de Mina.

-¿Estas lista, hija?- Pregunto solemnemente.

-Si, ya estoy lista.-

Y en efecto, padre e hija estaban listos para despedir definitivamente al joven, al lugar de su última morada: La capilla de St. Austin, al este de la ciudad; El servicio no tardo en comenzar, y los dolientes aun se encontraban confundidos y desconcertados: Un chico que muere a tan temprana edad es suficiente para cuestionar el sentido de justicia de la vida.

Pero el padre de Mina, notó algo extraño al ver el cuerpo de su hijo sin vida, no solo por el hecho que es una escena que ninguna persona debería atestiguar, sino por un pequeño objeto puesto sobre el pecho del muchacho.

-¿Ese peluche, de donde salio Reverendo?- Pregunto el Señor Williamson algo confundido y extrañado.

-¿No lo sabe? Pensé que era de usted, cuando llegue aquí eso ya estaba…-

Realmente no importaba, al menos no a Mina: Ella sabía como llego ese objeto a tal lugar, y su valor emocional: Un último regalo de despedida de una pequeña niña hacia su hermano, con la esperanza de que ambos se vuelvan a encontrar, pero en palabras de aquel joven, esperando que no sea muy pronto: Lo menos que ella quisiera es tener que partir sabiendo que hará sentir a alguien mas como ella misma se siente hoy.