CAPITULO 1: Encuentro de Ensueño

Me levante temprano, era el primer día de la universidad. Lo peor de todo era que me inscribí en las clases de la mañana mayormente. Me desperté con el incesante sonido del despertador, ya se por que lo inventaron, es tan desesperante que te despierta. Lo apague mientras buscaba algo de ropa que ponerme.

A penas encontré lo que buscaba me dirigí al baño, claro entre tropezones. Deje la ropa que utilizaría en una repisa y me desnude para entrar a la ducha. El agua caliente me termino de despertar y por fin salí de allí. Me vestí lo más rápido que pude, mientras recordaba las materias que me tocaban ese día.

Me puse una camisa negra sin mangas y un pantalón viejo pero cómodo, de esos que uno no deja de usar. Me puse nos tenis negros y deje que mi cabello se secase al natural, ya estaba retrasada. Por fin me mire en el espejo y mis verdes orbes me devolvieron la mirada.

Acabo de cumplir dieciocho años, y tengo una cara más de niña que de mujer. Mis ojos son verdes y grandes y mi piel pálida, herencia familiar. Mi pelo es liso y marrón, me llega hasta la cintura. Me pinte ligeramente y Salí del baño.

No desayune nada, no tenía hambre. En serio lo que me quitaba el hambre era mi departamento hecho un desastre. Lo bueno era que mi mama me lo había dado, ella lo alquilaba hasta que le dije que quería vivir sola un tiempo. Desperezándome salí cerrando con llaves.

Una vez en el estacionamiento le quite la alarma a mi viejo carro, un Camri del 92. Aunque es casi de mi edad, parece nuevo. Prendí el carro y deje que se calentara un segundo para luego salir de aquel estacionamiento. Odiaba estar tan rodeada de carros, preferiría reunir y comprarme una casa.

En veinte minutos ya estaba estacionada en la universidad y me dirigía al primer salón. Aquí se podía aplicar al dicho año nuevo, vida nueva. No conocía a nadie, mis amigos del colegio estudiaban en otras universidades y la mayoría de mis conocidos salieron a estudiar fuera del país.

Respire profundo y luego entre al salón, las dos primeras horas creo que serian de Biología Marina y luego una hora libre, allí desayunaría. Al ver que no entraban casi personas, saque una historia que escribí hace tiempo. Se llama Oscuro… Luz, estaba aburrida y debía distraerme.

Cuando por fin voy por mi parte favorita, la primera descripción de Alex, oigo que alguien carraspea al frente de salón. Levanto con odio mi mirada, para quedar totalmente en shock. Tenía a la personificación de Alex al frente mío. La misma pose fría, los mismos ojos azules perfectos, todo igual.

-Buenos días- dijo con una voz fría mientras yo no salía de mi asombro- Me llamo Alexander McGwen y voy a ser su profesor de biología marina.

Si antes quede asombrada, ahorita estaba a punto de gritar, seguro todavía estaba dormida en mi cama, era lo mas seguro. Suspire ganándome la atención del muchacho que estaba a mi lado. No logre verlo bien, ya estaba segura de que no estaba en uno de mis sueños.

Comenzó la clase y yo no escuchaba nada, lo único que hacia era leer la descripción de Alex y mirar a mi profesor. Esto debía contárselo a Julieta, una amiga que hice por una página de Internet. De la nada ciento todas las miradas sobre mi. Volteo hacia el profesor y noto que me esta hablando.

-Señorita, ¿me podría decir en cuantas ramas se divide la biología y cuales son sus ramas más importantes?- me pregunto clavándome esos azules ojos.

-No, disculpe, señor- dije sacando una hoja de papel y el seguía con su clase. Para la final, ya sabia que era exacto al Alex que invente cuando tenía quince.

El pelo negro y largo, hasta las orejas, todo despelucado. Unos ojos azul brillante, oscuro y profundo. La piel blanca y brillante. Mas alto que yo por una cabeza, eso lo hace alcanzan el metro ochenta, mientras que yo mido uno sesenta y cinco o menos.

No quise ni imaginar que pasaría si alguien leyese lo que tenía escrito en ese impreso. Rápidamente lo guarde el bulto, aunque no creo poderlos dejar en la casa, eran casi mi vida. Cuando se acabo las horas de clase, recogí mis cosas y salí del salón. Al poco tiempo oí unos pasos atrás.

-Espero que se haya aprendido las ramas de la biología señorita. . .- dejo un espacio, se notaba que no sabía mi nombre.

-Me llamo Estefanía, profesor.- dije sonriendo- y si no las hubiese escuchado seguro las investigaría en otro momento- dije y luego me volteé.

A parte de estar confundida, tenía mucha hambre, lo que hace que me ponga de mal humor. Compre un sánduche y un refresco en un Subway que hay dentro de la universidad y luego di un par de vueltas.

Luego me dirigí al salón donde tenía la siguiente materia, otras dos horas mas de. . .

-------------------------. . . -----------------------------. . . --------------------------. . .-----------------------------

Volver a trabajar, no podía creer que debía volver. Luego de las largas vacaciones era lo menos que quería. Hoy comenzaría a dar clases en una nueva universidad, y lo peor a las ocho de la mañana ya debería estar dentro de aula.

Respire profundo cuando bajaba de mi Nissan Patrol color azul medianoche. Ahora que me doy cuenta, no sabía donde debía entrar a dar clases. Preguntando de aquí para allá, encontré el aula donde debía entrar.

Al ver que nadie se percataba de que había entrado, carraspeé un poco con mi garganta. Logre lo que quería, todos se quedaron callados. En un recorrido general del salón, me quede mudo, aunque no por mucho.

Desde la primera fila me devolvía la mirada una muchacha de pelo marrón con unos asombrosos ojos verdes. Me hipnotizo con sus bellas orbes, pero al segundo me di cuenta y desvié la mirada. Era mi impresión o ¿estaba sorprendida? Parecía desconcertada.

-Buenos días-dije con un poco de fastidio en la voz- Me llamo Alexander McGwen y voy a ser su profesor de biología marina.

Al decir mi nombre note que abrió los ojos lo más que pudo. En serio algo parecía perturbarla. Decidía alejarla de mi mente mientras daba la clase. Como a la mitad comencé a cuestionar a algunos alumnos. Decidí dirigirle una pregunta a ella.

-A la señorita de camisa negra en la primera fila, ¿Cuáles son las ramas de la biología y cuales son las mas importantes?- le pregunte, pero aunque no despegaba la vista de al frente, no escucho nada de lo que había dicho.

Cuando todo el mundo voltio a verla, se dio cuenta de que algo sucedía. Voltio a verme como si se lo fuese a aclarar.

-Señorita, ¿me podría decir en cuantas ramas se divide la biología y cuales son sus ramas más importantes?- le repetí sin apartar la vista, parecía como si todavía no escuchase lo que le estaba diciendo.

-No, disculpe, señor- dijo sacando una hoja de papel de una carpeta y se puso a dibujar. Luego de un rato me dispuse a preguntarle otra cosa. Cuando volteé, de la hoja en blanco había sacado un perfecto dragón hecho a lápiz con cada una de las escamas. Se notaba que no había escuchado absolutamente nada de la clase.

Cuando termino la clase, vi que guardo unas cosas con rapidez y luego salió del aula, dejando su dibujo. Decidí llevárselo, a parte así se daría cuenta de que se que no presto atención. La seguí y por arte de magia a mitad del pasillo voltio.

-Espero que se haya aprendido las ramas de la biología señorita. . .- dije y luego me quede callado, me di cuenta que no sabía su nombre

-Me llamo Estefanía, profesor.- dijo mientras su rostro dibujaba una bella sonrisa- y si no las hubiese escuchado seguro las investigaría en otro momento-termino y voltio sin siquiera dejarme contestarle.

Dentro del asombro que me causo su respuesta, me di cuenta que todavía tenía su dibujo en la mano. Lo doble por la mitad y lo guarde en mi carpeta, en otro momento se lo daría. . .

-------------------------. . . -----------------------------. . . --------------------------. . .-----------------------------

Llegue a mi apartamento y lo primero que hice fue prender la computadora, rogando que las dos Julieta estén conectadas. Mi hermana para decirle que iré el fin de semana a la casa y mi amiga de Uruguay para decirle lo que me paso hoy en la universidad.

Luego fui a la cocina y puse a hervir agua, haría un poco de pasta, quizás solo le ponga un poco de salsa de tomate y listo. Tenía mucha hambre, eran las cinco de la tarde y acababa de llegar a la casa.

Comí tranquilamente y cuando me senté, puse mi lista de reproducción favorita. La primera que sonaba era One de Metallica. Cuando se abrió Messenger, me di cuenta que mi hermana si estaba conectada.

-_- Hola July como tas????-_- escribí y rápidamente recibí respuesta.

-_-Tefy…! Bn y tú??, estaba a punto de irme…-_- respondió rápido, casi mientras escribía yo.

-_-Yo toy Bn solo quería decirte 2 cositas, 1 estudia que te falta poco para graduarte. 2 Salimos este fin a comer algo????

-_-Dale, mama me esta llamando, ya me voy, un besote.

-_-Otro para ti y para mama y José. Nos vemos jeje Bye…!

-_-Bye manita…!

Bueno por lo menos había podido decir algo de lo que quería, solo faltaba que mi amiga se conectase. Necesitaba contarle esto a alguien.

----------------------------. . .---------------------------------. . . -----------------------------. . .--------------------

Llegue tarde a mi apartamento. Cuando por fin abrí la puerta, las notas de una canción conocida me llegaron a los oídos. La persona que vivía abajo debió haber puesto música otra vez. Creo que de tantas veces que la he escuchado ya me la aprendí.

Agarre lo primero que encontré en la nevera y me lo comí, no tenia ganas de hacer absolutamente nada. Cuando termine de comer, agarre mi maletín para sacar algunas cosas, lo entre las primeras hojas que saco está el dibujo de Estefanía, no se lo había devuelto.

Lo mire largo rato y me recordó su suave y verde mirar, asombrado, algo muy lindo. . .