Aunque la historia es original, está basada en la serie de TV Supernatural(Sobrenatural en español). Espero que os saque alguna que otra sonrisa :)

Es más bien un capi introductorio, después irán resolviendo casos a lo monstruo de la semana.


1

El agudo pitido del microondas señalaba que su cena ya estaba lista. Brooke se recogió en una coleta alta su teñida melena platina y se relamió los labios cuando degustó lo bien que olía su crujiente plato de macarrones. Sacó también de la nevera una lata de Red Bull y se sentó en su destartalado sofá verde lima. Su reality preferido estaba a punto de comenzar.

"Genial", pensó mientras se llevaba el tenedor a la boca.

La música de apertura no había terminado de sonar cuando el ronco timbre de su puerta le sacó de su ensimismamiento. Brooke llevaba viviendo sola desde los veinticuatro años, es decir, durante los dos últimos años de su vida. Su piso no era nada muy allá, pero tenía una amiga que era decoradora profesional y había sabido hacer un buen trabajo con su modesto hogar y a un precio bastante asequible. Ella vivía en un tercer piso, en un bloque donde daba la sensación que las personas más extrañas del mundo habían decidido reunirse porque sino no se explicaba la manía de su vecina de enfrente de ponerse a gritar sola en el rellano todas las medianoches, o de porqué el señor Wilson subía las escaleras del revés.

"Seguramente se trata de alguien que se le ha acabado la sal, o vete a saber el qué", se dijo a sí misma sorprendida de recibir una visita a esas horas. Primero entreabrió un poco la puerta de madera recién barnizada, lo suficiente como para ver de quien se trataba. Se le cayó el alma a los pies. No, no podía ser…Se quedó así durante varios segundos, con la cabeza asomándose desde el lateral, hasta que por fin pudo reaccionar.

—¿Jill? —preguntó con voz entrecortada todavía dudando de sus ojos.

La joven de morenos bucles y ojos terrosos asintió con la cabeza muy lentamente.

—¿Dónde has estado todo este tiempo? —exclamó la rubia.

—Es una larga historia. Por cierto, tienes tomate en la boca…

Brooke se limpió con el reverso de la mano, incrédula, y se lanzó a propinarle un fuerte abrazo a su amiga.

—Más vale que me lo cuentes todo.

Volvió a observar a Jill y entonces recayó en las pintas que gastaba su amiga, con los pantalones vaqueros completamente raídos en las rodillas, su cara salpicada de hollín negro y su oscura melena lucía más enmarañada de lo que ella recordaba.

—¿Te encuentras bien, Jill? —le preguntó algo asustada.

Su amiga la empujó dentro de la casa y cerró la puerta echando todos los cerrojos. Brooke cada vez se inquietaba más ante el comportamiento de ella.

—¿Están todas las persianas bajadas? —le preguntó en un susurro.

—Sí, siempre las bajo por la noche…Oye, creo que deberías darte un baño mientras me termino mis macarrones.

Al principio Jill rechazó la muestra de cortesía, pero pensándoselo mejor aceptó. Cuando ya estuvo aseada Brooke le prestó un pijama de rayas blancas y amarillas con Hellow Kitty disfrazada de mariposa estampada en el medio. También le había preparado una taza de chocolate caliente y llenado un bowl de palomitas.

—¿Ahora me lo contarás todo, no? ¡La última vez que te vi fue en la cola para montarse en el Superman!

—"La audiencia…ha decidido…que debe abandonar la casa…" —se oía de fondo la televisión.

—Lo sé, pero tenía mis motivos… —empezó a explicarse Jill.

—"¡Romeo"!

—¡Tomaaaa! —gritó Jill a la vez que movía los brazos en un gesto efusivo—. Te lo mereces, por prepotente y falso.

Al otro lado de la pantalla un hombre completamente rapado y tatuado le daba la mano forzosamente a una muchacha que iba haciendo cosplay de un anime. Estaban siendo educados pero era evidente que las chispas brotaban de los ojos de ambos.

—Perdona —se disculpó ante su amiga—es que no le iba a poder aguantar ni una semana más al chuloputas ése. ¿Y qué es lo que te pasó, Jill? ¿Fue el FBI que descubrió que robastes las preguntas del examen de Economía y vino a buscarte?

—¡No! En realidad fue un hombre…

—¡¿Un hombre!? No me esperaba esto de ti. ¡Me prometiste que nunca te colarías por uno de esos chimpancés descerebrados!

—Pero esta vez era diferente, él es diferente… —dijo con tono soñador recordándolo en su mente.

—¿Y bien? Te escucho.

—Rusty no podía se un hombre normal…Cuando le vi disfrazado de Coyote sabía que no podía serlo… ¡porque vi cómo le echaba sal a una persona!

—¿Perdona? ¿Desapareciste de un parque de diversiones durante un año porque un payaso le arrojaba sal a una persona? ¡En este edificio hay gente que sube las escaleras del revés y no por ello desaparezco de repente!

—Tú no lo entiendes, ¡le echó sal! ¡Ese hombre era un cazador!

—¿Un qué?

—¿No conoces Supernatural?

—No…

—¿NO CONOCES A LOS HERMANOS WINCHESTER?

—¡Ah! La serie esa que te encantaba…Sabes lo miedosa que soy, ni loca vería un capítulo de esos…Pero Jill, eso es ficción…los cazadores de verdad llevan escopetas y cazan patos, no van por ahí tirando sal…

—No —Jill estaba completamente convencida de sus palabras y su amiga tenía que saberlo—. El Infierno es real, los espíritus, los demonios existen de verdad, ¡incluso el Apocalipsis es real!

—Lo que es real es este cuenco de palomitas —añadió enervada Brooke mientras lo movía delante de la cara de su amiga—. ¿Esto es una broma, verdad? Pues no me hace ninguna gracia que vengas a vacilarme de esta forma…

—Brooke, tienes que creerme, o por lo menos escucha mi relato.

La susodicha aceptó resignada mientras cruzaba sus piernas y se llevaba un buen puñado de las esponjosas y saladas palomitas a su boca.

—Aquella mañana los signos estaban claros: crisis en el mundo entero, desapariciones de personas, mataban el ganado…

—No entiendo nada…

—¡Vampiros! Los vampiros se alimentan de ganado para no tener que morder a las personas.

—¿Los vampiros también existen?

—¡Claro! Aunque en todo este tiempo no he podido ver ninguno todavía…

Brooke se estaba replanteando seriamente el llamar a la policía porque no le hacía gracia tener a ninguna psicópata en su casa aquella noche en la que el viento reverberaba en las barandas metálicas. Aún así, decidió escucharla, porque habían sido amigas desde la infancia.

—Bueno, cuando escuché las noticias pensé que vaya coincidencia, pero no le di más importancia. Pero entonces le vi a él. Tú nunca lo entenderías, pero ¿sabes cuánto deseaba que todo ese mundo que Eric Kripke había inventado fuese real?

—Quizás fue eso, estabas tan obsesionada que…

—No —la cortó— Si dejaba escapar esa oportunidad ahora me estaría lamentando. Tenía que averiguar si de verdad era un cazador, sólo para salir de dudas.

—¿Por eso desapareciste sin decir nada?

—Le seguí hasta que finalizó su turno, le seguí hasta su coche…

Genial, además de psicópata su amiga era una acosadora.

—…Y me escondí en el asiento de detrás.

—¿Que hiciste qué?

—Me subí a su coche…sin que él me invitara.

—Bueno, y a todo esto, ¿cómo era Rusty? Ya tiene que estar bueno para que nos abandonaras por él…

—¡Claro que estaba bien! No estoy tan mal como para subirme en el coche de un cazador viejo y amargado. Tenía el pelo castaño pincho y los ojos verdes y claros. Bien formado, mandíbula poderosa…En fin, si me dejas seguir te hablaré mejor de él.

—¿Y dónde está ahora?

El semblante de su amiga se ensombreció.

—Eso sería empezar a contarte la historia por el final. Comenzaré desde el principio:

Una radiante pero tensa mañana de verano en la que los cuervos batían sus alas macabramente, el macizorro más perfecto que jamás había visto me sonrió tras ese irresistible morro de coyote…


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