EL ÚLTIMO ESPECTACULO DE FRITZ HEIZENBERG

Fritz Heinzenberg: el era el gran actor de Viena; actuó en los mejores teatros de la ciudad, haciendo giras durante meses y semanas haciendo una gran fortuna y convirtiéndolo en una de las figuras mas afamadas de toda su nación, pero esos tiempos no eran mas que recuerdos puestos en una vitrina representados por sus premios de sus años mozos.

Ahora, el decadente histrión sobrevivía como podía: no había tenido un trabajo en años, y poco a poco el público vienés lo olvidaba; otrora el hijo favorito de los teatros y los escenarios era ahora una reliquia del pasado, envejecido y enfermo, sin mas trucos que ofrecer.

El esperaba el llamado de su agente todos los días, más no recibía más que decepción ante la ausencia de una simple noticia, un papel, un rol, ni siquiera tiene que ser un protagónico, o inclusive uno secundario: en esas alturas, Fritz estaba dispuesto a aceptar lo que fuera, inclusive si su personaje moría en el primer acto.

El dinero no era problema: Fritz no gastaba demasiado, y al nunca haberse casado o tener hijos, no tenía familia que mantener. Todo era por el amor de los escenarios, por tratar de borrar esa horrible y repugnante sensación que le daba el darse cuenta que su tiempo había pasado, que su esplendor se marchito junto con su juventud, y que ahora, una nueva generación de entretenedores lo remplazaba.

Fritz se horrorizaba al tan solo pensar en aquellos espectáculos: no eran mas que shows que incitaban al morbo y la depravación, al menos, ante sus peculiares juicios morales; espectáculos con obras sobre sangre, asesinatos, sexo y deformaciones, a veces todo al mismo tiempo, era lo que estaba en boga en la degenerada cartelera vienesa ¿Y donde estaba la belleza? ¿Dónde estaba la estética? ¿Y la profunda psicología de los personajes que el alguna vez represento? El fue Macbeth, el fue el Rey Lear, el fue Ricardo III, el fue el ingenioso Hidalgo Don Quijote; estuvo en "Los Miserables", y en "La Muerte de Un Vendedor". En todos los grandes clásicos, el estuvo ahí, pero los años trajeron cambios en los gustos, y esas obras de encanto inigualable perdían espacio ante los vulgares espectáculos de Cabaret, y se dio cuenta que sufriría el peor de los destinos de un actor: ser olvidado.

Pero Fritz tenía un último gran papel; sin contrataciones u ofertas de trabajo, y apostando todo el dinero de su gruesa cuenta de ahorros, tomó un gran riesgo.

— ¿Esta seguro que quiere hacer esto, señor Heizenberg? — preguntó el dueño de un pequeño teatro del centro; el se encontraba confundido, pues a pesar de la enorme seguridad de Fritz, el no parecía tener elenco, o siquiera una obra que presentar.

— Usted no se preocupe señor Feberger, este es un riesgo calculado — respondió el actor ante los cuestionamientos del rentero de su escenario.

— Sabe que este teatro es muy solicitado por su ubicación, que es muy caro y no cualquiera puede intentar…

— ¡Pamplinas! — Fritz interrumpió de la manera más teatral y pomposa posible; fue quizás en ese momento cuando el señor Feberger empezó a sospechar que aquel actor estaba bajo el influjo de alguna droga, pero dado que el pago por rentar dicho escenario era bastante substancioso, no se podía quejar: que el señor monté su espectáculo y que pase lo que tenga que pasar.

Pero este solo fue el comienzo de una enorme serie de gastos que Fritz tenía preparado, pues para hacer un gran espectáculo, se tiene que invertir dinero, y el no dejaría que las cuentas se interpusieran entre el y su visión.

Durante las semanas siguientes, afiches y carteles se repartieron por todos los rincones de Viena, promocionando la obra como el ultimo gran espectáculo de la temporada; "Ríos de sangre" se titulaba, y su prometía todo el morbo que las masas pudieran desear.

El espectáculo causó una enorme expectativa, puesto que Fritz contrató varios guardias que vigilaran que nadie se cuele a los ensayos; fuera lo que fuera, parecía prometedor.

Finalmente, llegó la noche del estreno, y todo quien fuera alguien estaba ahí; aristócratas, herederos, políticos, intelectuales y los más férreos críticos se hallaban entre la multitud; pronto, las pláticas previas al espectáculo fueron silenciadas al estruendo de la orquesta: el show estaba por comenzar.

— ¡Sean bienvenidos al Teatro Hulm! — exclamó el maestro de ceremonias, y pronto se reveló un impresionante escenario recordando las calles de París, y la cantidad de actores en escena era difícil de contar, dado que la intricada coreografía hacía la labor complicada, pero debían ser mas de treinta.

Dichos actores cantaban la más grotesca oda al sexo degenerado: hombres y mujeres tocándose y pasando por su cuerpo pedazos de carne de res ensangrentada, con un par de histriones al fondo fingiendo la mutilación de una niña pequeña; era horrendo, era sangriento, y el público amaba cada maldito y rojizo segundo de dicho aquelarre con guión.

La obra continuo, y todos se preguntaban: "¿Dónde esta el gran Fritz Heizenberg?"; el espectáculo casi terminaba pero el no aparecía aun en escena, hasta que, en los últimos minutos del tercer acto, el acto final, el escenario se llenó de humo simulando un infierno; aquel hombre no escatimo gastos en su show, y decían rumores que se había declarado en quiebra, pero era imposible negar su enorme visión, y cuando el humo se disipó finalmente, Fritz emergió desde la parte inferior del escenario donde una plataforma móvil lo elevaba hasta el nivel de su piso; el público asombrado, se levantó y lleno aquel auditorio en aplausos ensordecedores.

— ¡Damas y caballeros! ¡Espero que hayan disfrutado mi show, pues me declare en quiebra para producirlo! — Fritz gritó a su público a modo de burla, pero sin duda con verdad escondida en dichas palabras

Para montar tal obra, Fritz se endeudó hasta el cuello, y hubiera sido capaz de empeñar su alma si el costo hubiera sido un centavo mayor a lo que se requería.

— Se que muchos ya no me recordaban, y que las obras de mis tiempos les parecían "ñoñas", "insulsas" o "aburridas", así que intenté ponerme en armonía con los nuevos tiempos; se que han disfrutado mi obra, pero recapitulando ¿Qué hay de distinto de otras gemas del teatro vienés? ¿Actuaciones de violación, sexo implícito, decapitación? Puedo comprar un boleto a cualquier obra y ver lo mismo… ¿o no? —

La audiencia rió ante ese comentario, suponiendo que no era más que una sátira, pero su sonrisa pronto comenzó a volverse perturbadora.

— Ahora, el show casi termina, y se que nos estamos saltando algo, pero creo que los actores han hecho tan buen trabajo que necesitan un muy buen aplauso ¿Qué dicen amigos? —

El público gritaba una y otra vez clamando para que aparecieran los actores, y Fritz no tuvo otra más que complacerlos; ordenó a dos asistentes traer dos enormes cajas similares a las que usa un mago para sus trucos de desaparición, las llevó al centro del escenario y Fritz, con una sonrisa y una mirada macabra, abre dichos cajones

— ¡Damas y caballeros, he aquí a sus actores! — exclama Fritz dejando caer lo que parecían ser muñecos o maniquíes increíblemente detallados.

Fue increíble, pues el detalle de tales muñecos era asombroso, y se lo achacaron al nivel de efectos especiales mostrados en el resto de la obra, pero cuando los espectadores de la primera línea vieron más de cerca de algunos de los "muñecos" que rodaron hasta sus lugares, el asombro fue cambiado por un terror absoluto.

— Ayúdame…. — dijo uno de esos "maniquíes", dándose cuenta que eran los propios actores, con los cuerpos mutilados, ensangrentados, cegados entre otras atrocidades; todos gritaron, pero Fritz guardó lo mejor para el final.

— ¡Esperen! ¡Para satisfacer su necesidad de sangre y tripas, les traigo una primicia! — exclamó Fritz sacando un revolver, colocándolo en su sien, y apretando el gatillo para dar final a su vida, salpicando de sangre y sesos a algunos de los asistentes.

Todos quedaron horrorizados, pero al menos, Fritz logró su objetivo final, pues ya no sería olvidado fácilmente por nadie durante toda la historia del teatro vienés, pero nadie olvidara tampoco las criticas en la prense: "el mejor espectaculo de todos los tiempos".

FIN