Amor con que adolezco.

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Bien, traigo un nuevo poema, aquí al mundo del fictionpress. Devaneos míos concernientes a Dios.

Espero que sea de su agrado.

Los reviews son bienvenidos, por supuesto.

Frederick C. Autumn de Olavarrieta.

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Te veo, pero no con los ojos de un amante meditabundo.

Te siento, pero no con las manos de un alma irrefragablemente apasionada.

Te deseo, pero no con la suciedad de un pasado cruento.

Te quiero, sin la necesidad de tenerte a mi lado, para tenerte muy dentro mío.

Eres luz diáfana, aunque te esfuerces por pretender lo irremisible. Y ese mirar, ese matiz tan cálido con que acaricias mi piel…

Eres la rosa más hermosa que existe y tus espinas son llanto de luz marchita. ¡Que tus pétalos no decaigan, amado!

Eres también perfección, y sin embargo, no conoces la vanidad, porque te resulta infundada. Eres delicia, eres el sol que vivifica y la luna que en sus rayos ahoga.

¿Puedo estar en ti, aunque no pueda mirarte sin sentirme sucio? ¿Me amarás siempre, aún cuando yo no pueda prometer lo mismo?

Abrázame, con la dulzura de madre y la fuerza de protector que sólo tú puedes generar. Y de tu inocencia regálame, de tu fuente inextinguible de bondad obséquiame unas gotas.

¡Cuántas veces, desolada, no se ha encontrado mi alma! Y tú, amoroso y lleno de dulce piedad, llegas a mí, en un suspiro, y me haces sentir querido.

¡Cuántas noches, oculto, lloré por no poder vislumbrarte! Siendo que tú siempre estuviste a mí unido.

¿Es amor entonces? Ciertamente no es egoísmo. Pero, ¿Cómo pretender conocerte, cuando no me conozco a mí mismo?

¡Dame la salvación, dame el alivio! ¡Ya no quiero más desvaríos!

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