Prologo

Era una mañana desolada y aterradora, era un final perfecto de terror, creo que ver como asesinan a tus padres no tiene tanta gracia, pero ver como asesinan a tu amado es mas doloroso que el mismísimo rencor, que llevo por años guardado en mi pecho, en lo mas profundo de mi corazón.

Ahora me toca vivir una eternidad con odio en un corazón que dejo de latir para vengar la muerte de mi ser especial, que una ves hace siglos lo arrulle, en mis brazos bañados en sangre, su sangre cada ves que se iba esparciendo empezaba a tornar en un color negro.

Ver al destino es desolador, saber que el pasado quedo en el adiós, llorando del dolor por la sensación del rencor, despierto en la cama toda extrañada al ver que fue un sueño lleno de dolor, para despertar en la realidad y ver que todo si fue verdad…

1er Capitulo Compromiso

Me encuentro en la estación, esperando a que mi amado regrese a mi lado, no lo veo desde anoche después de estar amándonos con loca pasión.

Al despertar sentí una sensación fría al ver la nota que dejo en el mesón de la cocina, yo se que vivir con lujos tiene sus ventajas, las cuales pensé que había ido a la empresa, hace tiempo que me mude con el, aunque cuando nos vimos por primera ves no nos llevamos muy bien, aunque a veces me parece que me oculta cosas, se que realmente me ama, poco hablamos de su trabajo, y mucho menos de sus amigos, el siempre me hace preguntas, dice que cada día se enamora mas de mi, y que me quiere conocer cada ves mas.

Anoche me dijo que escogeríamos un día para visitar a mi familia, quería que lo presentara como mi pareja oficial, yo estuve de acuerdo, me parecía una brillante idea.

Al menos mis padres no podían hablar nada debido a que el era de clase alta al igual que ellos, aunque eso nunca me ha importado, yo no tengo la misma opinión que ellos, yo no estoy con eso de clases altas, por eso prefiero vivir en un pequeño departamento sencillo para no alardear y tener alrededor amigos falsos, eso nunca me gusto cuando vivía con mis padres, gracias a dios ya no vivo con ellos.

FLASHBACK

Recuerdo la primera ves que lo conocí, fue cuando me salvo de que un carro me atropellara, ese fue el primer momento que nuestras miradas se unieron, y como cosa rara me aproxime a levantarme he irme sin darle las gracias era muy orgullosa y pensé que era un tonto presumido, sus ojos azules me idiotizaron por un momento, pero me recordó a aquel chico joven con los que mis padres me obligaron a casarme por eso tome la decisión de mudarme sola, luego me lo conseguía en todos lados a pesar de que no le dio importancia a mi desprecio y mala educación, el me ignoraba y pese a ello me empezó a interesar, aunque nunca lo admití me encantaba ser el centro de atención, me toco varias veces salir con el fuera del país debido a la revista , mi jefa me obligaba a ir con el, nunca supe por que ya que se perdía cuando llegábamos.

-¿Por qué te caigo mal?- Pregunto nos encontrábamos en el avión con destino a Madrid, aunque teníamos ya conociéndonos 3 meses, nunca me preocupe en saber algo sobre el, por eso me extraño su pregunta.

-Umm no se, debe ser porque eres un arrogante presumido, que se cree el centro de atención por ser muy lindo, bueno eso lo crees tu y todas las chicas que te siguen como perritas falderas.- su mirada fue de desconcierto.

-Bueno creo que uno no debes juzgar a las personas por su apariencia, y menos si no le das la oportunidad de conocerlo.- de cierto modo tenia mucha razón nunca le di oportunidad de presentarse, ni siquiera le di las gracias la ves que me salvo.

.Cierto, tienes razón, y gracias.- su rostro me dio mucha riza esta ves se encontraba extrañado.

-Mi mente te retorno a ese momento, ese pensamiento, no puedo creer lo que vivo ahora, ahogada en un mar de lagrimas, sola y pensativa, no creo que haya sido capas de hacerme algo así.- Pensé.

FLASHBACK terminado

A cada rato miraba a los lados, tenia la sensación o el presentimiento de que alguien me observaba, eso me daba cada ves mas escalofríos, la estación quedaba alejada de la ciudad, estaba algo descuidada ya que no se usaba con mucha frecuencia, desde que ya hace tiempo habían ocurrido algunas desapariciones, los que usaban el tren eran solo personas temerarias, o ingenuos que no sabían lo que ocurría por no leer el periódico o ver las noticias.

Algo atrajo mi atención, una pequeña luz azul, que se veía del otro lado de los rieles, me quede contemplándola fijamente y cada ves daba un paso mas hacia las vías. De repente una fría mano me toco por el hombro despertándome de esa ilusión que desapareció.

-¿Alisha que haces?- hoy la voz de Antonio

-Nada solo seguía la luz azul que veía del otro lado de las vías.

-Sabes que por poco caes en las vías, pudiste haber muerto.

-tienes razón, disculpa.

-Buenos mal que llegue justo a tiempo para salvarte.

En realidad no era la primera ves que me salvaba, la primera fue cuando nos conocíamos, yo iba a cruzar la calle cuando venia un auto sin frenos justo delante de mi, estuviera muerta de no ser porque sentí unas manos frías sujetándome por la espalda, no lo vi venir de ninguna parte, pero al ver sus ojos azules quede hechizada.

Los dos quedamos en silencio, yo quería preguntarle porque su ausencia, pero el se me adelanto,

-Disculpa la tardanza, cuando tenga la oportunidad te explico.

-Ok, yo pensé que no ibas a venir.

-Porque pensaste eso, tu sabes que yo te quiero y no seria capas de dejarte plantada.

-Si yo se, pero como ni llamabas para avisar.

-Y por eso ibas a lanzarte a las vías del tren.

-No como crees, yo solo me estaba fijando en la luz azul que estaba del otro lado.- Su expresión fue extraña, me daba la impresión de que no me creía, aunque veía su mirada perdida del otro lado de las vías.

-hay viene el tren será mejor que no vayamos.

Subimos al tren, Antonio cargaba los boletos y se los dio al recolector de tickets, el hombre me dio una mala impresión, y me dio un escalofrío que recorrió toda mi espalda, hasta que se me paso, fue justo cuando Antonio me beso. Nuestros besos eran apasionados, siempre que comenzábamos no podíamos terminar de parar, hasta que el si detuvo el beso, yo me quede atónita.

-Alisha, será mejor que nos bajemos en esta parada.

Yo solo asentí, desde un principio no sabia hacia donde íbamos, en eso el tren se detuvo, y al abrirse las puertas vi. a una bella dama, aunque su atuendo era un poco desapropiado para los tiempos en los que vivíamos, ella cargaba un vestido antaño, de color verde agua, su cabello negro hacían un contraste perfecto con sus ojos azules, de repente, su mirada tomo rumbo hacía nosotros.

Yo me encontraba un poco asustada no sabia que hacer, aunque viéndola bien se parecía mucho a Antonio, hasta tiene el mismo lunar en forma de luna que tenia Antonio en la hombro izquierdo, pero esta lo tenia en el brazo derecho.

En eso la hermosa dama se apresuro hacia nosotros.

-Esto fue mala idea-. Dijo Antonio en susurros. -será mejor que te escondas detrás de mi-. Dijo pero esta ves en un hilo de voz.

-Hola Antonio, y quien es tu amiguita, se ve muy apetitosa.- mis ojos se abrieron como platos y me corazón latía a mil por hora sus palabras me dejaron aterrada.

-Con ella no te metas, y nos veremos otro día.

-Esta bien hermanito, pero creo que papa y mama no van a estar muy contentos con tu actitud últimamente, recuerda que eres, así que será mejor que dejes de fingir algo que no eres.

Los dos se fijaron miradas de odio. Mientras yo miraba el espectáculo toda estupefacta.

Antonio se apresuro en bajarse, luego me encontraba en silencio a su lado viendo el tren partir.

No sabia que preguntarle acerca de lo sucedido, aunque de repente llamo mi atención un pequeño viñedo que contenían unos espectaculares racimos de uva y poco a poca daba un paso para agarrarlas

-¿Qué haces? A donde vas.

-Solo quiero un delicioso racimo de uvas.

-Sabes que alguien es dueño de ese viñedo y si nos ven nos podemos meter en problemas.

-No te preocupes nadie nos va a ver solo será ese que sobresale.

-Bien espera aquí yo te lo busco-. Fue a buscarme un racimo de uvas pero para mi sorpresa trajo mas de una y me las entrego.- Y bien satisfecha.

No le conteste, porque me estaba deleitando con estas deliciosas uvas, le ofrecí pero el no quiso, ahora que lo pienso, las veces que ha estado conmigo nunca ha comido nada. aunque es el, el que siempre cocina no me deja levantar ni un dedo en su casa, es tan detallista que cada ves caigo sobre su encanto.

-Disculpa lo que acaba de pasar, por los momentos no te puedo explicar nada, pero no quiere decir, que no lo valla hacer, como te he dicho, todo a su debido tiempo.

Lo dijo con una sonrisa traviesa, como la de los niños cuando arrullan a su perro o cuando están contentos, porque tienen un juguete nuevo.

-Esta bien yo no estoy preocupada.- Dije mientras comía unas uvas, en realidad algo dentro de mi me decía que no me preocupará, yo creo completamente en el, se que cuando se sienta cómodo me contara lo que me tenga que contar.- Lo que si me gustaría saber, es porque nunca comes nada, al menos no con migo.

Me vio con cara de pocos amigos pero luego es su rostro angelical se hizo una pequeña sonrisa en forma de media luna.

-No se, solo que no me provoca, aunque te voy a complacer dame un puño de uvas.

Yo le di lo que me pidió, aunque el hizo un gesto de asco no dijo nada y se comió de un solo bocado el puño de uvas que le di, se veía tan sexi, la forma en que el masticaba, los pequeños hoyuelos que se le hacían, era fascinante verlo de esa forma.

-¿Qué piensas?- Me pregunto.

-Yo- Le sonreí repitiendo en mi cabeza la pregunta que me acababa de hacer, lo vi algo apenada por lo que le iba a contestar hasta las mejillas se me sonrojaron, el solo sonrío y espero a que le contestara.- a ti.

-Um y que es lo que te da tanta gracia de mi-.

-NO es gracia.

-A no, Umm-. Se quedo mirándome fijamente algo que me inquieto un poco.

-No-. Le sonreí.- Es solo que se me hace fascinante verte comer-. Me vio con una cara de sorprendido aunque no dijo nada mas para dejarme terminar de hablar, se veía un poco inquieto esperando mi respuesta.- Bueno, es solo como nunca te había visto comer, me gusto la forma en que curvas tus labio.

En ese mismo instante me beso, sus besos me daban la sensación de estar con un ángel, aunque seria un ángel de piedra delicado, me tocaba con una dulzura, siempre he sentido la sensación de que intenta no lastimarme, al igual de cuando hacemos el amor, es tan delicado, tan sutil tan.

En ese mismo momento, su mano comenzó a recorrerme la espalda, tan delicadamente, sus labios comenzaron a tocarme el cuello, y poco a poco me comenzaba a quitar la blusa azul que cargaba puesta, temblé por la sensación fría de su mano, siempre me a pasado, el siempre es tan frío, pero el decidió parar.

-¿Qué paso-. Le pregunte.

-Se quedo viendo hacia el viñedo y después de un momento en silencio me contesto.- será mejor que volvamos a subir al tren.

Entonces fue en ese momento que me acorde de lo sucedido en la mañana. Me aterre un poco, no me gusto como esa bella dame que aparentemente es hermana de Antonio dijo ``QUE APETITOSA SE VE´´

Entonces paso el tren y se detuvo, esta ves nadie apareció para pedirnos los boletos, de repente me pego un olor asqueroso, como el de un perro remojado.

-Estas bien-. Pregunto Antonio, el siempre se preocupa por mi.

-Si, es solo que me pego un olor desagradable.

-Si, como que.

-Me huele a perro remojado.

Al escuchar esto se hecho a reír.

-Y a ti que te da tanta gracia.

-Tu, la cara que pusiste, era para que te vieras en un espejo-. Y todavía continuaba riéndose.

Yo le voltee los ojos, pero el todavía continuaba riéndose.

-Sabes, me gustaría saber a donde vamos.

-Es una sorpresa, lo dijo serio y con una cara de pocos amigos, entonces esta ves fui yo la que comenzó a reír.

-Y a ti que te sucede-. Dijo molesto, creo que no le gusto que me riera de el.

-Nada solo que esta ves me toco reírme a mi de tu cara.- el solo sonrío mientras yo seguía riéndome.

-Sabes-. Dijo con un tono de voz muy sensual.- Me gusta como te ríes, te ves sexi y algo provocativa.

Yo me sonroje, aunque solo con el tono de voz que utilizo me dejo algo pensativa. Le devolví una sonrisita picara, ya me había dado cuenta a que se refería.

-A si tu lo dices, pero ahora yo no te voy a decir que es lo que me gusta de ti-. Le devolví una sonrisa picara.

-A no, apuesto a que te puedo obligar-. Sus labios se tornaron en una sonrisa dulce y traviesa.

Poco a poco, comenzó a acercarse, susurrándome al oído ``Se que te puedo obligar ´´-

Esas palabras se tornaron en mi mente, en diferentes formas y sentidos. Poco a poco comenzó a besarme tan delicadamente pero apasionado a la ves, su boca es tan fría y al tacto con la mía, da la impresión de que un cubo de hielo se estuviera derritiendo en nuestra boca.

Me di cuenta de que pasaban las paradas y en ningunas no detuvimos, hasta que decidí preguntarle.

-En serio porque no me quieres decir a donde vamos. Ya hemos pasado varias estaciones en las cuales no nos hemos detenido en ninguna.

-Sabes que te dije que es un sorpresa, por mas que insistas no te voy a decir, y no te preocupes que falta poco.

Pasamos dos estaciones, hasta que por fin me dijo que en esta nos bajábamos, yo me emocione, aunque no se lo di a demostrar, al bajarnos, no se veía rastros de que hubieran casas cerca, ni carros, ni vía para ello. El me vio muy pensativa y me pregunto.

-¿En que piensas?

-En nada.

-No me mientas, no soy estupido para que me digas que en nada.

Era la primera ves que me respondía de una manera tan seca, el cedió cuenta de mi reacción ante su respuesta, cambio su semblante a uno mas suave y me dijo.

-Disculpa la forma en la que te hable, solo que no me gustas que me digas mentiras por muy mínimas que sean, yo se que no he sido del todo sincero con tigo, y poco a poco te voy a contar toda la verdad, como lo que paso hoy en el tren, debes tener un millón de preguntas para mi.

Lo interrumpí- No, nada de eso, ya me había olvidado de lo sucedido.- Le sonreí, el no parecía creerme del todo pero no siguió insistiendo sobre eso.- aunque si estaba pensando algo.- el me miro algo confuso.- Es que no veo nada de civilización humana cerca.

Su expresión se puso seca, como si le asombrara lo que acababa de decir.

-Ya te dije que es una sorpresa, por mas que lo intentes no te voy a decir.- me dio una de sus sonrisas traviesas.- y no te preocupes que no vas a tener que caminar, bueh no mucho, veras detrás de esos árboles nos espera un carro.

Al pasar los árboles pude fijarme del carro color rojo que se encontraba allí estacionado, era un 350 de la Nissan. Guardo las maletas, y se acerco a la puerta de copiloto para abrírmela, al montarme cerro la puerta. El siempre ha sido caballeroso con migo, aunque aveces pienso que se pasa de la raya. Se subió y arranco. La ida en carro fue muy silenciosa, hasta que se detuvo y me dijo.

-Necesito pedirte un favor.

-Si dime.

Necesito ponerte esta venda, es que no quiero que veas todavía.

Yo no estaba muy contenta por eso, pero me lo pidió de una manera tan tierna y dulce, que no me pude negar.

Me coloco la veda no se cuanto tiempo dure así, aunque ya me estaba empezando a impacientar, a cada rato le preguntaba cuanto faltaba, y siempre me respondía lo mismo, falta poco.

Hasta que por fin escuche lo que quería, aunque no me agrado del todo.

-Ya llegamos. Ahah, no te puedes quitar la venda todavía, espérate unos segunditos.

Solo escuche la puerta del carro cerrarse, aunque quería hacer trampa, cada ves que lo iba a intentar me daba remordimiento de conciencia.

De repente, la puerta de mi lado se abrir, me tomo de la mano y me ayudo a salir. Me quito cuidadosamente la venda, y vi algo totalmente diferente, era demasiado hermoso, no parecía real, tenia un toque clásico, pero a la ves moderno. Al ver que no dije nada, pregunto.

-No te gusto.

-Estas loco, si es hermoso, parece una casa de cuentos, las plantas en toda la entrada, y en la caminaría, la fuente que tiene a cada lado la entrada, todo se ve bello.

-Bueno es que nos vamos a quedar aquí unas semanas.

-No puedo como voy hacer con mi trabajo.

-Ya lo pensé, y hable con tu jefa para que te dejara trabajar desde tu casa, ya que necesitabas salir de viaje por unas semanas, y me dijo que si, ni siquiera pregunto a donde ibas.

-Dios, si que pensaste en todo.

Se acerco a mi poco a poco, yo lo ábrese y el me correspondido con el mismo, me susurro al oído, `` me encanta cuando sonries´´ yo me sonroje, se aparto un poco para ver mi cara, en eso me dio un beso suave y frío a la ves, pero de igual modo apasionado su mano fría pasaba por mi espalda, y se escondían dentro de mi camisa, y el se detuvo.

-Será mejor que esperemos, adentro hay bastante espacio no quiero arruinar toda la sorpresa.

-¿Qué todavía hay mas.

El me miro un poco triste

-¿Que no te gusto la sorpresa?

-Hay como crees, claro que si, lo que pasa es que esto ya me parece mucho, sabes que no me importa que tengas dinero y tampoco me gustan detalles costosos, algo sencillo bastaba.

-Si pero esto lo tengo desde hace muchos años y lo quiero compartir con tigo, y ya se que te gustan las cosas sencillas, por lo que adentro no hay nada del otro del mundo, aunque se que te va a gustar.

Me tomo de la mano, y fuimos a dentro, esta casa es demasiado hermosa, la mayoría de los acabados eran de madera, al igual que las escalera, los muebles son de cuero blanco, las cortinan son de un tono rosado claro, y en medio de la sala había una mesita con un florero lleno de rosas, al igual que la mesa, a diferencia de esta es que era vidrio.

Me siguió mostrando la casa, pasamos por la cocina, los baños y luego subimos, aunque pensé que primero me iba a mostrar el cuarto principal, empezó por las demás habitaciones, todo en esta casa es precioso, hasta que al fin llegamos, al lugar que a mi me parecía el mas importante de la casa.

-Esta es la habitación principal.

La cama esta en todo el centro, arriba de ella, estaba un espejo que ocupaba el techo completamente, la ventana que se encontraba a mano izquierda, con un pequeño corredor para sentarse a observar por ella, me acerqué ya que me dio mucha curiosidad ver lo que se veía, pero el me detuvo.

-No lo siento, esa es otra sorpresa, que no puedes ver todavía.

Puse mi cara de pocos amigos, yo no soy de las personas que le gustan las sorpresas, eso de verdad que me obstina y mucho mas si son seguidas. Al ver mi cara dijo.

-No te faltan pocas sorpresas, esta quedara de ultima todavía.

Aunque a ``esta´´ no se si se refería a lo que hay detrás de la ventana o a la habitación, me volvió a agarrar la mano y sin salida alguna lo tuve que seguir.

-Sabes.- Dijo mientras bajábamos las escaleras.- Eres la primera persona a demás de mis hermanas, que dejo entrar a esta casa.

-UM que raro, a principio me pareciste la clase de chico que quiere con todas.- le sonreí y antes de que el dijese algo me le adelante.- fue solo al principio, al poco tiempo me di cuenta de que no eras así. ¡No lo eres cierto!

-No, porque piensas, o pensaste eso.

-Es que tu eres demasiado apuesto, y bello para ser cierto, y la mayoría de los chicos como tu, como los que ya me he topado, son así.

-Bueno conmigo te equivocaste, nunca me a gustado jugar con nadie, de hecho a nadie he querido como te quiero a ti. Y tu no puedes hablar mucho eres una chica demasiado hermosa para tener a cualquiera a tus pies.- Yo me sonroje nunca había escuchado esas palabras tan sinceras, pues claro que me las habían dicho pero no de ese modo.

Y de repente me comenzó a besar, yo ya estaba acostumbrada a sus fríos besos, siempre es delicado a la hora de tocarme, cada ves que me besa no lo puedo parar, se apodera de mis sentidos, y emociones, aunque es el, el que siempre para cada ves que yo quiero mas.

-Sera mejor que continuemos.

Nos acercamos a las puertas de la sala que dan para el patio de la casa.

Al salir, pude visualizar una piscina, muy hermosa, con una pequeña cascada cayendo hacia ella, lo mas hermoso que vi, son los arreglos florales, como se encuentran colocadas las plantas, habían distintas variedades, se podrían observar desde rosas rojas, blancas, amarillas, hasta tulipanes, y otras que no se su nombre. Mas allá, se encontraba una pequeña casita, de la cual no quise preguntar, debido que me encontraba demasiado fascinada observando cada detalle, como toda casa con piscina, tenia una parrillera, unas sillas para tomar el sol, y otras debajo de un techo, en la cual también habían sillas mecedoras que colgaban del techo.

-Y bien, que te parece.

-Toda tu casa es hermosa.

-Ven quiero mostrarte algo- fuimos hasta la pequeña casita.- Este lugar no se lo he mostrado a nadie, ni siquiera a mis hermanas, por mas que me lo han insistido.- me sonrío tal ves sonrió para que no me sonrojase, al abridla, pude ver una chimenea con unos pequeños muebles de cuero blanco, parecía la salita pequeña de una casita de juguetes, divise unas escaleritas de madera que se encontraban pegadas a la pared, me quede muy observativa ya que tenia mucha curiosidad en saber que era, aunque me daba pena decirle.

-¿Quieres ver que hay arriba?

-Bueh solo si tu quieres, me parece muy bonito este lugar. Pero- Tome una pequeña pausa, aunque en realidad no quería preguntarle me salio por inercia, pero sabia que debía terminar de decirlo o no me iba a dejara en paz.- ¿Bueno que porque no dejas entrar a tus hermanas?

-Porque es lo único que puedo mantener en privado, es el único lugar en el que nadie me puede molestar, no me necesitan y puedo descansar un rato.

-Um ya veo, si me imagine, eres un chico muy solicitado, dios tu celular debe estar saturado de mensajes.-y comencé a reír, pero su mirada se mostró confuso y pensativo por unos segundos y sonrío.

-Si supiera- y comenzó a reírse- ¿porque crees que nunca te di mi numero?

-No lo se, como siempre son los hombres los que nos piden el numero para comunicarse, y entonces, ¿Por qué fue?

-Antes si usaba, pero mi celular no dejaba de sonar con llamadas absurdas de chicas desesperadas, ofreciéndome cualquier cosa para que saliera con ellas o me acostara con ellas, hasta que no aguante una llamada mas y batí el teléfono contra la pared, yo me encontraba con mis hermanas, y estas comenzaron a reír, lo que paso es que ellas esparcieron mi numero a cualquier cantidad de chicas, entonces jure no tener mas celular. Y bien vas a ver que hay arriba.

Subí por las pequeñas escaleritas de madera, para mi sorpresa había una camita un poco pequeña y delgada para su cuerpo bien formado.

-Umm ¿tu duermes aquí?

-No en realidad la uso para leer, como podrás ver al lado de la cama hay una pequeña biblioteca, termina de subir para mostrarte algo.- al subir se acerco a la biblioteca y jalo un libro, en eso se abrió la biblioteca como si fueran unas puertas secretas- ven pasa por aquí, cuidado te golpeas la cabeza.