Capitulo 5

Todo mí cuerpo me dolía, algo aterrada comencé a abrir los ojos pude observar que ya no me encontraba en la habitación, esto era diferente, era algo a si como un calabozo, sentía mucho frío y me dispuse a terminar de abrirlos para pararme, me encontraba tirada en el piso y el cuerpo me dolía más cada vez que intentaba pararme.

Valla veo que ya te levantaste.

¿Qui-i-ien e-res?— cuando intente hablar me fue casi imposible, mi voz era casi inaudible pero lo hice, aunque me haya pegado un poco en las palabras.

Valla veo que ni me recuerdas.

No, no me recuerdo de ti. ¿Por qué debería?

Guao además de bella es valiente y osada —se detuvo un momento pensativo antes de seguir— Pues digamos que soy lo que se volverá tu peor pesadilla.

Pesadilla, pero ¿Cómo?— mé pregunte; mi cara mostraba todo el horror que tenia después de pensar lo peor, no quería que me golpearan y mucho menos que me fueran a violar, pero de nada servia lamentarse.

Y no me vas a preguntar: ¿Por qué te secuestre?

¿Para que? De que me sirve saberlo, ¿Para que me duela más? —está vez mi voz no mostraba debilidad alguna, pero a decir verdad, me encontraba más que exhausta, todo mi cuerpo me dolía y me dolía aun más cada vez que intentaba moverme.

Bueno aunque no quieras te lo diré umm… —se callo un momento, como me molestaba que me dejara con los nervios a flor de piel, pero no se lo iba a demostrar —no será hoy, tienes que descansar más, a por casualidad ¿recuerdas que día es hoy?

17 de marzo.

Valla veo que no recuerdas nada, ¿Que es lo último que recuerdas?

Estaba acostada en la cama y mientras me quedaba dormida comencé a ver una silueta aparecer por la ventana, hasta que me quede profundamente dormida del resto no recuerdo más nada.

Umm bueno hoy es 22 de marzo y has estado inconciente desde el 20, pero lo que me extraña es que aun estés viva después de todo lo que pasaste. Toma mejor cámbiate.

Mi cuerpo estaba muy adolorido pero de igual modo me levante. Pude notar que estaba acostada sobre un charco de sangre lo cual me aterro, ¿De quien podría ser esta sangre?— la ropa que cargaba no era la misma que tenia cuando me fui a dormir, esta era un vestido aunque no distinguía bien el color por la cantidad de sangre que este había absorbido; pero cuando me lo quite pude observar que atrás en un lugar donde no había sangre observe, el color blanco que era el vestido antes de mancharse; el olor era muy desagradable pero la sensación pegajosa de la sangre que estaba casi seca era aun peor.

Al final me cambie este era también un vestido a diferencia de su color rojo sangre.

Comencé a ver de donde provenía la sangre que llegaba hasta donde estaba acostada, en una esquina de la celda, eso es lo que parecía con la cantidad de objetos que habían para torturar. En aquella esquina yacía una joven de cabello rubio cenizo, desnuda por completo esta no mostraba ninguna señal de vida por lo que parece pudo haber muerto desangrada, pero ¿Cómo? Me le acerque un poco mas y cuando la intente mover de su cuello se asomaban dos incisiones hechas con algo muy afilado parecía que le hubieran enterrado dos agujas por lo fino que eran estas.

En mi rostro se asomaba mas el terror; y si me querían hacer sufrir de esa manera, torturándome hasta desangrarme.

OH no pobre de Antonio y de Angy. Me aterraba la idea de que se preocuparan por mí, a la vez me sentía muy triste, pero ¿Cómo podría zafarme de una situación así? No de verdad que no podía, solo me toca esperar una muerte lenta y dolorosa, era lo más probable, no creo que ese tipo de personas allá hecho todo esto para soltarme así de fácil.

Espere a que volviera por mi, pero pasaron horas y horas, el hambre ya me estaba pegando, y me sentía muy cansada y mas aun adolorida, pese a unos minutos de hundirme en mis pensamientos, escuche las puertas habrice entrando por esta el mismo hombre con el que había hablado unas horas atrás.

Y bien. ¿Te sientes mejor?.

Ja. Si

Qué bien me alegra

Solo me observaba, sus ojos negros eran muy penetrantes.

Y bien todavía no quieres saber. —Se detuvo pero no espero mi respuesta solo prosiguió. —Bueno de igual modo te lo diré: Nada de esto es real.

Ya va qué sea qué no dormí bien.

Si cómo lo oyes, esto es solo un sueño, pero la tortura y los golpes si qué son reales, pero solo en tú mente y cuando despiertes sentirás qué todo es real.

Y ¿Por qué? Me dice eso, ¿Qué? Acaso me esta jugando una broma.

—No querida para nada, acaso ¿Tú crees qué esto sea una broma? Es simple, veras Nosotros tenemos ciertos dones y pues el mío es tanto raro como especia, porqué son contados lo qué tienen el mismo qué yo.

Aja y entonces cual es su don?

pues creo que ya no lo sabrás, pues ya vas a despertar