«Mayday, mayday.
Primera cosa rara publicada aquí.
Todo es mío. Tócalo/plágialo y morirás :3.

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« Ahora eres un cariño viejo, oxidado »

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Te veo ahí, sentado. Tan relajado. Así siempre eres con tus amigos, con los tuyos. Se sientan junto a la fuente del patio escolar, pero yo me siento detrás de los basureros. Es el lugar más apartado.

Te miro, siempre lo hago. Y es que me gusta hacerlo, no puedo evitarlo. No puedo dejar de ver tu rostro pálido, tus finas facciones; aquellos pómulos altos y sonrosados son tan lindos. Me gustan tus dientes blancos y perfectos, cubiertos por ese par de labios finos y rosados. Me gusta tu barbilla, cuadrada y varonil, y tu nariz recta... tan perfecta. Tus ojos, un mar de miel, me encantan. Me cuelo en ellos y siento que moriré ahogada en tanta dulzura, en tanta calidez. Y tu cabello azabache se mece rítmicamente al compás del aire glacial de la ciudad.

Eres tan sublime que me duele. Me duele verte. Pero soy masoquista.

Ríes, y me encanta ese sonido. Sonrío. Te ves tan lindo riendo... Y de repente, tus ojos se cruzan con los míos, haciendo que el mundo de una vuelta completa. La realidad me golpea. O, mejor dicho, tus ojos. Esa miel espesa y líquida, aquella mezcla ambarina en tus ojos se vuelve sólida. Ahora no son como el caramelo derretido. Es caramelo macizo. La sonrisa en tus labios va desapareciendo hasta tornarse una fina y tensa línea.

Mi sonrisa se borra totalmente y doy media vuelta alejándome, mientras pateo una lata. ¿Por qué me odias tanto?, me pregunto. No se lo que te pasa. Antes éramos tan unidos, ahora... ¿qué? Me pregunto, y me atormenta no saber qué hice. ¿Cometía alguna falta?, ¿te ofendí? No recuerdo haber hablado mal de ti.

Te quise, me quisiste; fuimos felices. Después, me abandonaste. Así, tan sólo de repente y no supe porqué. Me evitabas... me evitas. No me hablas, me ignoras, no te cruzas en mi camino. A veces pienso que tienes miedo de mí. De que te hable, de que te pregunte; pero... ¿qué te preguntaría? Ni siquiera yo lo sé. Y eso es tan irritante. Me molesta tu actitud. No creo que sea justo que me trates como basura cada que tienes oportunidad de ponerme en ridículo o burlarte de mí. Y me duele esta distancia. Quiero tenerte cerca y tú te alejas. Me alejas. Yo... necesito de ti;te necesito.

Y muy en el fondo sabes que también me necesitas. Porque yo, muy en el fondo, sé que es así. Te odio porque sé que muy en el fondo, sigues queriéndome. Porque muy en el fondo, tú me extrañas. Y porque, muy en el fondo, sigues amándome.

Y, sobre todas las cosas, también me odio. Porque, muy en el fondo, sé que todo eso es un maldita mentira.