4. NOTICIAS FRESCAS

Catanzaro (Italia), Diciembre de 1865

Todos en el pueblo hablaban de maldición. En fin, Amy había muerto y su marido había aparecido atacado por un lobo o algo similar a la mañana siguiente. El párroco insistió mucho en que la gente rezase todos estos días, que no se adentrase en el bosque y, sobre todo, que no fuesen al viejo cementerio, el había dicho que allí sólo encontrarían la muerte y nada más.

Sin embargo, al otro lado del bosque, en el temible cementerio donde nadie cristiano en su sano juicio se pasaría de nuevo, alguien había encontrado algo parecido a la felicidad: Amy había empezado a descubrir los poderes que poseía y a Jacob le parecía fascinante tener aquella divertida compañera, que no paraba de sorprenderse con su nueva libertad. Para ella, que su vida había sido como vivir en una jaula, ahora el mundo entero se extendía ante sus pies…y ella podía aplastarlo si quería.

Eran muchas las nuevas experiencias que Amy debía atesorar. Jacob insistía cada día en que desarrollase sus nuevas habilidades, poco a poco, ella se hacía más fuerte.

Jacob le enseñó cómo convertirse en un vampiro, cómo dominar la mente humana y doblegarla a su voluntad, como hablar con los seres de la noche y como ocultarse bien de la luz del sol. No era sólo cuestión de meterse en un ataúd…era cuestión importante divisar los signos de que el sol iba a salir, a fin de cuentas, ningún vampiro quería quemarse.

El no había sobrevivido solo todos estos años, había tenido muchos esbirros, le explicó a Amy que, llegado un punto, era interesante hacerse con un humano al que manipular, teniendo en cuenta que ellos no tenían forma de moverse durante el día, por lo tanto, lo único que tenían que hacer era moldearle la mente lo suficiente como para que siempre les hiciesen los recados y que nunca supiesen por qué ni para quién los hacían. Era como un truco de magia y a ella eso le parecía fascinante.

Jacob quería probarla, quería saber hasta que punto Amy podría apañárselas sola. A fin de cuentas, un profesor siempre acaba evaluando a sus alumnos. Y, también, le parecía divertido ver de lo que ella era capaz.

Un buen día, Jacob le dijo a Amy que le habían llegado una noticias recientes sobre otro vampiro que acababa de llegar y que, por lo tanto, se iba a ausentar unos días ya que era un viejo amigo. Ella debería quedarse un tiempo allí, sólo unos días, pero en seguida volvería.

En otro tiempo, ella habría sentido pena y miedo, incluso cierto desasosiego ante una perspectiva semejante pero, en esa ocasión, le pareció hasta divertido.

De esa manera, Amy se quedó sola, como único vampiro en todo Catanzaro, con un montón de seres interesantes para dominar, mentes que doblegar y completos idiotas que comer.

De haber sabido que ella no estaba lista, de haber comprendido que no había entendido las normas, quizá Jacob no la habría dejado sola y quizá ella no hubiese hecho lo que jamás se le pasaría por la cabeza.

Ajeno a que la paz que se había labrado durante años estaba a punto de romperse, Jacob se alejó a la espera de que Amy le proporcionase unas buenas horas de diversión.